Policiales
Martes 05 de Julio de 2016

Ordenan que Monchi pase de una celda mínima a un pabellón común

Un camarista juzgó indigna la reclusión del líder de Los Monos y criticó al gobierno por no prever lugar para presos especiales.

Con un relato en primera persona de sus padecimientos carcelarios, Ramón "Monchi Cantero" Machuca logró ayer ser trasladado desde una celda de resguardo individual a un pabellón colectivo de Coronda. "Voy a ser bienvenido. Los pibes me están esperando", dijo para despejar los temores por su seguridad con que el Servicio Penitenciario (SP) justificaba su encierro en soledad. La medida se concretó tras la revisión de un hábeas corpus presentado por su equipo de abogados, a casi un mes de su detención en la ciudad de Buenos Aires como uno de los jefes de la banda de Los Monos.

La audiencia por la situación de Monchi se convirtió además en un ámbito de discusión más amplio sobre un fenómeno reciente: las dificultades que afronta el sistema penitenciario ante la detención de personas vinculadas al crimen organizado. El secretario de Asuntos Penitenciarios, Pablo Coccocioni, fue citado y admitió esos problemas en la sala: "Es una categoría de presos a la cual el servicio no estaba acostumbrado", planteó. Además reconoció limitaciones y detalló las dificultades que surgen con la administración del encierro con una nueva categoría de internos que llamó "de alto perfil" (ver aparte).

El camarista penal Carlos Carbone, al resolver en favor de Machuca, le reclamó solucionar ese déficit al funcionario provincial. "En los últimos diez años el mapa delictivo en al provincia, sobre todo en nuestra ciudad, ha cambiado sensiblemente con homicidios tras homicidios que dicen más que lo que vemos. El Servicio Penitenciario como brazo del gobierno no se hizo cargo de esto", advirtió el juez, y dijo que el sistema "debe tener previsto dentro de la legalidad una distribución edilicia adecuada" para presos especiales.

Tras ser detenido el 6 de junio pasado, Monchi fue trasladado a la cárcel de Piñero y pasó la noche en un buzón de aislamiento antes de declarar como jefe de una asociación ilícita. Está acusado en otras tres causas: por el crimen de Lourdes Cantero, la nena de 14 años que murió el 14 de marzo de 2013 en un tiroteo a su casa de Conscripto Bernardi 6374; como instigador del crimen del bolichero Diego Demarre el 27 de mayo de 2013 y por el atentado a tiros que al día siguiente mató a Nahuel César, Marcelo Alomar y Norma César en Francia y Acevedo.

El conflicto. Monchi pidió ser alojado con sus familiares y el SP lo condujo al pabellón 7 con otros 15 integrantes de Los Monos, al interpretar que un escrito judicial así lo ordenaba. Pero tras una aclaración pública en contrario de la jueza Alejandra Rodenas lo derivaron a una celda de resguardo en el módulo sur de Coronda. Sus abogados, Fausto Yrure y Carlos Edwards, presentaron por esto un hábeas corpus que fue rechazado hace dos semanas y que ayer se revisó en una audiencia.

"Recibió un tratamiento ni siquiera similar al de un perro o un animal. Parece que para ser tratado dignamente como ser humano basta con que se lo alimente", denunció Yrure, y señaló que en casi un mes su cliente sólo recibió visitas en dos ocasiones (de una hermana, su pareja y sus dos hijos), la celda no cuenta con inodoro y para bañarse sólo dispone de "una canillita con agua helada". Edwards, segundo en hablar, enumeró las normativas internacionales que prohíben el aislamiento en celdas de castigo, más aún cuando "no hay sanción disciplinaria ni se ha cometido una falta". Por todo esto pidieron el traslado de Monchi a un pabellón común.

El fiscal de Cámaras Guillermo Camporini realizó luego un planteo de doble vía. Señaló que Machuca firmó su conformidad a ser alojado en una celda de aislamiento, pero advirtió que "otra cosa es tenerlo en situación de aislamiento total". Hizo saber que se trata de "un interno con características de peligrosidad, luego de tres años prófugo de la causa más importante que se recuerde en la provincia". Pero concedió que esto "no puede afectar el derecho. No se puede mantener un aislamiento indefinido". Instó por un resguardo "que no afecte su estado psicofísico y le permita el contacto con otras personas".


Portavoz. Al final llegó el turno de Machuca, que había arribado a la sala con chaleco antibalas y un casco, rodeado de custodios camuflados. "Quiero contar el calvario que estoy viviendo ahí", arrancó, y erigido en una suerte de vocero carcelario pasó a denunciar los crónicos males que vio y escuchó en su calabozo de 1,5 por dos metros, "con un agujero en el piso y la pared toda manchada de sangre", que fue pintada de blanco en su visita de rutina a la psicóloga del penal.

   "Me pintaron la ropa con pintura blanca. Colocaron una jaula atrás de la ventana y me soldaron los únicos dos calzoncillos que tuve hasta que recibí visitas. Para tomar té, porque mate no tomo, dependo del humor de los guardias. Estuvimos seis días en huelga y nadie vino a pesarnos. La comida es un asco", enumeró.

   Y aunque primero dijo "no nos pegan" luego contrapuso: "Hay maltrato, tiran gas pimienta algunos celadores, nos sacan de la vista de las cámaras y nos golpean. Estuve veinte días durmiendo en tres cuartos de colchón, con los pies afuera. Catorce días comiendo con las manos hasta que me dieron cubiertos plásticos". Y hasta mencionó el caso de un preso que se ahorcó.

   "Que venga un juez y vea. Podría reclamar por mí pero sería un egoísta. Somos 12 internos. Recién después de 15 días me sacaron al patio, donde hay un inodoro y que es más chico que mi celda", siguió. Apuntó que no teme ir a un pabellón y contó que un día atrás un preso le gritó "ahí te mando una paloma". A saber: "Una soga con un pedazo de pan y una carta para avisarme que si quería bajar al pabellón 8 me iban a recibir". Ahí pidió que lo trasladen. "En Piñero puedo pero no quiero entrar en polémica y que los políticos digan que estamos todos juntos", aclaró.

   "Yo sé que les mojo la oreja a la Justicia y a los políticos, pero tengo razón. Me da que pensar que esto es un vuelto de muchas cosas que he dicho", dijo, y cerró con una advertencia: "Si a mí me vuelven ahí me ahorco porque no son condiciones dignas".

   El juez se mostró "perplejo" con el relato y ordenó enviar la filmación de la audiencia a un fiscal con jurisdicción en Coronda, para que investigue eventuales delitos denunciados por Monchi. Y dispuso "el cese del aislamiento" de Machuca, quien deberá "gozar de los derechos de otros internos" en el pabellón 8.


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