Opinión
Miércoles 22 de Febrero de 2017

Una rápida marcha atrás

Ante una economía que sigue sin dar síntomas claros de reacción y un proceso inflacionario que aún no pudo ser dominado, el gobierno se metió en un enredo con la actualización de jubilaciones, que lo obligaron a dar una rápida marcha atrás.

Ante una economía que sigue sin dar síntomas claros de reacción y un proceso inflacionario que aún no pudo ser dominado, el gobierno se metió en un enredo con la actualización de jubilaciones, que lo obligaron a dar una rápida marcha atrás.

A esto se sumó un fallido y criticado acuerdo judicial con el Correo, que también hizo barajar y dar de nuevo, en lo que el presidente Mauricio Macri llamó "volver a fojas cero".

"Soy falible. Si me equivoco doy un paso atrás y me corrijo", dijo Macri, con tono autocrítico, enterado del mal humor social que hubiese provocado la medida en caso de prosperar.

El jefe del Estado también se quejó de que "hay gente que se opone al cambio y nos pone palos en la rueda por sincerar y ordenar la Argentina".

Un funcionario dijo que "desde la oposición no nos pueden correr por un error de 20 pesos", en alusión al intento de cambiar la movilidad jubilatoria, pero la propia integrante de Cambiemos Elisa Carrió rechazó de plano ese razonamiento.

Incluso, Carrió, al "agradecerle" a Macri la marcha atrás, lanzó una frase llamativa que pareció tener como destinatario a ese mismo funcionario: "Para un rico 20 pesos no es nada, pero para un jubilado es mucho".

Horas antes, Mario Quintana -virtual número dos de la Jefatura de Gabinete y uno de los hombres más cercanos a Macri-, había dicho: "No nos pueden correr por corregir un error matemático de 20 pesos de impacto".

Con la movida ideada por el jefe de la Ansés y que quedó trunca en cuestión de horas, el cálculo del ajuste hubiese tenido una diferencia marginal de 0,3 por ciento, pero llevado a pesos la cifra no era algo menor: el gobierno se ahorraba alrededor de $3.000 millones anuales en jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares.

A las notorias dificultades que tiene la administración macrista para hacer arrancar la economía se le anexó esta conflictiva ida y vuelta, que repercutió en el conglomerado de Cambiemos.

Mes a mes queda en evidencia lo difícil que es para el gobierno domar en forma definitiva el proceso inflacionario, justo cuando están empezando las paritarias y con lo justo se pudo evitar un paro bancario de 72 horas.

Tarifas de gas, luz, agua, peajes, combustibles, impuestos provinciales y municipales, alimentos y bebidas siguen subiendo y conspiran contra la meta del Banco Central de lograr en 2017 una inflación no superior al 17 por ciento, aunque en los últimos días Macri abrió algunas dudas sobre ese objetivo al empezar a correr ese techo hacia el 20 por ciento.

Para el Indec, el año arrancó con un aumento en el costo de vida del 1,3 por ciento, mientras para las consultoras privadas trepó al 1,6 por ciento y para el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llegó al 1,9 por ciento y la expectativa es que febrero se ubique cerca del 2,5 por ciento.

Guillermo Malisani

Noticias Argentinas

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