Opinión
Lunes 06 de Marzo de 2017

Una fecha que no se festeja

El Día de la Mujer, 8 de marzo, no es un festejo. Por el contrario, es una conmemoración. Eran momentos en que las mujeres no tenían el actual rol que determinó, por ejemplo, en Argentina, en épocas recientes, dos presidentas como María Estela Martínez de Perón y Cristina Fernández de Kirchner.

El Día de la Mujer, 8 de marzo, no es un festejo. Por el contrario, es una conmemoración. Eran momentos en que las mujeres no tenían el actual rol que determinó, por ejemplo, en Argentina, en épocas recientes, dos presidentas como María Estela Martínez de Perón y Cristina Fernández de Kirchner. Y a pocos años de distancia y a muchos kilómetros, Golda Meir en Israel.

Y en el Cono Sur, los ejemplos la brasileña Dilma Rousseff o la chilena Michelle Bachelet.

Nosotros tenemos más que otros ejemplos. Desde la doctora Alicia Moreau de Justo hasta Eva Perón, a cuyo empuje obedece que la mujer hoy tenga derecho al voto.

Según una versión, en 1908, miles de costureras estadounidenses de la ciudad de Nueva York se declararon en huelga para exigir mejoras salariales, una reducción de la jornada laboral y un entrenamiento vocacional adecuado. Durante la medida de fuerza, 129 trabajadoras murieron quemadas en un incendio, al parecer intencional, en la fábrica textil neoyorquina "Cotton".

Pero hay que tener en cuenta que ya desde de marzo de 1857, anualmente, mujeres trabajadoras en especial del gremio del vestido salían a protestar en demanda de jornadas laborales de 12 horas y condiciones dignas de labor.

Finalmente, el Día Internacional de la Mujer, fue aprobado por la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague (Dinamarca) en 1910 por una moción de la dirigente del gremio textil, Clara Zetkin, quien años más tarde, entre 1920 y 1933, fue diputada por el partido comunista alemán.

En la Argentina, la lucha de las mujeres comenzó poco después de la independencia. Cuando ya el país era libre, se convocó a la Asamblea Constituyente de 1813, que aprobó una gran reforma social. En la sesión del 2 de febrero, sancionó la "libertad de vientres". Esto significó una gran conquista y el comienzo de la desaparición de la esclavitud, porque todos los niños nacidos de esclavas, a partir del 31 de enero de ese año, fueron considerados libres.

En 1913 se aprobó la ley 9143 conocida como "Ley Palacios" pues fue el legislador socialista Alfredo Palacios su autor. En su articulado se fijan "penas para los corruptores o los que promovieran la prostitución y corrupción de mujeres mayores de 18 años y menores de 22, aunque mediare la voluntad de las víctimas"

Ocho años después se produce otra jalón en esta pugna por la igualdad. En la Unión Telefónica, compañía cuyo personal era en su mayoría femenino, se despidió a una empleada. Se había casado y eso estaba prohibido. La trabajadora atacó al supervisor que la denunció por ese hecho y fue detenida. Una movilización que incluso llegó a la legislatura determinó su liberación.

Los años pasaron con distintas alternativas, un abismo que, aún con luces y sombras, separa nuestros días de esas horas atribuladas. El camino no terminó pero la lucha con muchos sinsabores, jalonada con algunos triunfos, continúa.

Santiago Senén González

Historiador

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