Opinión
Miércoles 06 de Septiembre de 2017

Un país abierto y hospitalario

Cuando el 4 de septiembre de 1812 el Primer Triunvirato redactó una disposición promoviendo la inmigración, se dio un paso fundacional para nuestro devenir histórico como Nación, identificada por una fuerte impronta socio-cultural fruto del aporte de las diversas corrientes migratorias. El Preámbulo de la Constitución de 1853 ratificó ese inicio al abrir el país a "todos los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino".

Cuando el 4 de septiembre de 1812 el Primer Triunvirato redactó una disposición promoviendo la inmigración, se dio un paso fundacional para nuestro devenir histórico como Nación, identificada por una fuerte impronta socio-cultural fruto del aporte de las diversas corrientes migratorias. El Preámbulo de la Constitución de 1853 ratificó ese inicio al abrir el país a "todos los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino".

El Estado prosigue en la misma línea, trabajando con un firme concepto abierto y hospitalario, con la convicción de que la inmigración es una herramienta para el progreso nacional y que el inmigrante favorece el desarrollo. Por esto se busca facilitar los trámites de residencia de los extranjeros porque, como expresó el presidente Mauricio Macri, "necesitamos seguir recibiendo gente que quiera venir a trabajar y construir esa Argentina que soñamos".

La Federación Argentina de Colectividades, las asociaciones que nuclean a inmigrantes y sus descendientes y otras ONGs que han participado de reuniones con funcionarios migratorios, comparten la misma convicción.

La Dirección Nacional de Migraciones, dependiente del Ministerio del Interior, al ser el organismo responsable de la aplicación de las normativas migratorias, cumple con estos mandatos y con las directivas del Poder Ejecutivo. Por esto, otorga más de 200.000 radicaciones por año a todos aquellos inmigrantes que quieran aportar al país y "que satisfagan las condiciones establecidas para su ingreso y permanencia, de acuerdo a las leyes vigentes". A la vez, busca "promover y difundir las obligaciones, derechos y garantías de los migrantes" y aplicar los mecanismos necesarios que impidan el ingreso al país y/o la radicación y/o la permanencia de extranjeros incursos en delitos como el tráfico de personas, armas, estupefacientes u órganos; actividades terroristas o lavado de dinero.

En un sentido más amplio de solidaridad y sentido humanitario, mejoramos el Programa Siria para recibir a quienes huyen de conflicto bélico en la región y dispusimos también la facilitación documentaria para los haitianos que escaparon tras la catástrofe del terremoto. También valoramos recibir a los venezolanos en un contexto normativo especial en Sudamérica: nuestro país aplica unilateralmente el criterio de radicación por el sólo hecho de que son nacionales del Mercosur y Estados Asociados. De manera sencilla y con la documentación exigida, acceden a una residencia.

La Argentina como destino es parte de la historia de muchos extranjeros, por eso festejamos el Día del Inmigrante. Los celebramos porque contribuyen con esta sociedad de acogida y porque el país precisa de la inmigración, que queremos que sea regular, ordenada y segura, como propugna el Pacto Mundial propuesto por las Naciones Unidas.

Horacio García


Director nacional de Migraciones

Comentarios