Opinión
Viernes 14 de Julio de 2017

Un jurista distinguido

Homenajes. Jorge Peyrano, recientemente jubilado como camarista civil, viene recibiendo una serie de homenajes por su contribución a la judicatura. El último, en el Concejo Municipal de Rosario, su ciudad.

"Nadie es profeta en su tierra", predicaba como es sabido Jesucristo ante la incomprensión de sus vecinos. Gracias a la iniciativa de los concejales Martín Rosúa y Alejandro Roselló, este mal presagio no se cumplió con Jorge Peyrano, quien viene siendo homenajeado desde varios años en distintas partes del país. Es más: el próximo Congreso Nacional de Derecho Procesal, a celebrarse en Santiago del Estero, se realizará en su homenaje y en el del procesalista penal cordobés Cafferata Nores.

Egresado de la Facultad Católica de Derecho de Rosario con medalla de oro y Doctor en Derecho con la máxima calificación en la Universidad Nacional del Litoral, Peyrano siempre ejerció su profesión en los tribunales locales, como empleado, secretario, juez (su secretario era Eduardo Pagnaco) y camarista, cargo con el que recientemente se jubiló. En ese juzgado ingresé como empleado de mesa de entradas siendo un joven estudiante de abogacía, y sin duda los dos (Peyrano y Pagnaco) han sido motores de mi vocación por la judicatura.

Sus sentencias por aquél entonces fueron abriendo brecha no sólo en la sociedad rosarina sino en todo el ámbito nacional, con verdaderos hallazgos procesales como las cargas probatorias dinámicas, que transformaron toda la arquitectura de los juicios de daños y perjuicios que muchas veces quedaban sin debida reparación ante las meras negativas de los demandados.

Contemporáneamente con sus primeros fallos se dedicó a volcar sus experiencias en la doctrina, haciendo lo que él siempre llamó ciencia útil: escribir sobre casos concretos que reclamaban soluciones casi siempre frente al silencio de los códigos procesales y del Código Civil.

Como él mismo recordó al recibir la distinción en el Concejo Municipal, sus creaciones más notables en el ámbito procesal siempre tuvieron casos generados en Rosario, como las medidas autosatisfactivas, innovativas, y las reglas probatorias dinámicas, por nombrar algunos de sus "inventos".

Su trabajo tiene tal magnitud que desde hace muchos años abogados, autores y fallos de primera y segunda instancia, incluídos los de las cortes provinciales, no dejan de citar sus obras, que a su vez transmitió en la cátedra universitaria como titular de Derecho Procesal Civil, tanto en la Universidad Católica de Derecho como en la Facultad de Derecho de la UNR, cargo que cargo éste último que con todo orgullo desempeño actualmente.

A sus más de 30 libros y sus 500 artículos le agrega la constante creación y estímulo de centros de estudios, con el único fin de la participación de jóvenes abogados que siguen su huella. Así fundó hace más de diez años el Ateneo de Estudios del Proceso Civil de Rosario, único en su tipo por la cantidad de años ininterrumpidos de trabajo que se coronan con una cantidad de libros publicados por sus integrantes.

En 2006 obtuvo el premio Konex como procesalista. Además, fue confundador de la asociación Argentina de Derecho Procesal?

Peyrano dio y da espacio a noveles escritores y a otros más consagrados en una muestra de su generosidad, ya que siempre premia el esfuerzo de cada uno con la consiguiente estampa de su nombre en las obras colectivas que dirige sin censura ni control de ningún tipo.-

No tengo dudas de que es el maestro que sin proponérselo ha fundado lo que vengo refiriendo desde hace varios años, la escuela de Derecho Procesal Civil rosarina, con el ideario de hacer una justicia más humana y bregando por conseguir un rol activo del juez y no de mero espectador en una imágen solidaria en pos de dar a cada uno lo suyo.

Prueba singular de la captación de sus novedosas ideas es el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, tan ponderado por consagrar muchos institutos procesales pergeñados por Peyrano, y sobre todo por establecer un modelo de juez solidarista y activo para todo el país, cosa que siempre pregonó este jurista distinguido de la ciudad.

Convencido de la publicidad de las decisiones judiciales y de la extensión de las investigaciones procesales, no dudó en establecer contacto personal con los cronistas judiciales de la prensa local, para darles explicaciones claras y amenas acerca de los contenidos jurídicos.

Corona todo esto la sencillez de su escritura y de su persona, la constante apertura para responder los interrogantes de abogados, los de a pie y los consagrados, y los magistrados que diariamente se le acercaban y se le acercan en busca de las consultas pertinentes, sin distinguir el rol de cada uno en el ámbito forense.-

Pero no vaya a creerse que es un homo juridicus exclusivo, una persona encerrada en su biblioteca, sino que tiene un desarrollo parejo a su ideario comentado respecto de la vida, del culto a los amigos, de la práctica del deporte, incluída su concurrrencia al club de nuestros amores del Parque Independencia, la lectura de cuanta novela o ensayo se publique de cualquier tema, siendo un espectador activo de los programas de televisión y cuantas películas el cine proyecte.

Los amigos están en el centro de su vida: célebres son la mesa de café sólidamente viva a través de los años y de las jubilaciones, las cenas a cargo de sus integrantes y de otras mesas de constantes comensales y su infaltable festejo de cumpleaños con la presencia exclusiva de sus amigos. Y lo maravilloso es que no restringe la amistad a abogados, sino que se honra de compartir sus momentos más felices con los que nada tienen que ver con el derecho, los cuales estaban presentes y emocionados como él -como todos- el día de el homenaje en el Concejo Municipal, que compartió con su esposa Mabel de Los Santos, sus hijos Marcos y Federico, sus nueras y sus dos nietos. Todos estaban con él en el palco de honor del Palacio Vasallo, igual que su hermano Guillermo. El broche de oro fue su discurso, con palabras que por momentos le costaban salir por la emoción que lo embargaba.

Sirvan estas palabras como un humilde aporte a este preciado amigo y con el fin que la ciudad reconozca a su distinguido jurista.

Carlos Carbone

Presidente de la Cámara Penal de Rosario

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