Opinión
Jueves 22 de Diciembre de 2016

Tratando de quedar bien con todos

La foto del sábado pasado frente al bar El Cairo lo dice todo. Esa imagen no requiere palabras. Sin embargo, una mirada de la situación podría explicar algunas otras cuestiones, que no siempre se ven.
La intendenta Mónica Fein y otra persona a su lado apenas pasaban por la vereda que, justamente, fue ensanchada en detrimento de la calzada producto de las innovaciones en materia de movilidad que viene llevando a cabo el municipio. Ese panorama se evidenció aquel día, cuando se inauguró oficialmente la transformación de calle Sarmiento entre Santa Fe y San Lorenzo, frente al emblemático local.
Se trata del plan de revitalización del casco histórico, que apunta también a priorizar al peatón y desalentar el tránsito vehicular particular.
Pero la medida desató una polémica a partir de la colocación de 27 mesas por parte del bar sobre la vereda. Horas después de que la intendenta participara de la inauguración de ese espacio, el municipio le exigió que entre la pared y la primera mesa deberá dejar dos metros de distancia, y no 1,20 metro como se había autorizado en principio.
Claro, no se podía pasar por el lugar e incluso la situación obligaba a que algunos peatones debieran transitar por la calzada, entre los autos.
Eso ocurrió ante los ojos de los más altos funcionarios municipales, que el sábado parecieron estar más felices por la ventaja comercial para el bar con el agregado de mesas y, por ende, de clientes.
Nadie advirtió que claramente no se podía pasar, con lo que estaba muy lejos la decisión de fomentar el movimiento peatonal.
Una vez más quedó demostrado que ciertas medidas deben ser acompañadas por decisiones contundentes a pesar de que se pretenda coquetear con varios sectores al mismo tiempo. Dicho de otro modo: no se puede quedar bien con todos y, en función de eso, perjudicar lo que se pretendía mejorar.
No obstante, las críticas de los ciudadanos con su correspondiente repercusión en el Concejo surtieron efecto. Ahora sí se puede caminar por la vereda de Sarmiento y Santa Fe y permanecer sentados en las vistosas mesas del comercio, sin afectar la circulación.
Pero se desconoce quién fue el responsable de una decisión que pareció privilegiar intereses particulares.
En 2011, el actual gobernador Miguel Lifschitz, pero en su gestión como intendente, inauguró una polémica bicisenda sobre Salta entre Oroño y San Nicolás. La obra había sido votada en el Presupuesto Participativo, pero rápidamente ganó el rechazo de un grupo de comerciantes y vecinos del lugar, molestos porque anulaba el estacionamiento del lado izquierdo.
Por eso, para evitar esos cuestionamientos, se decidió habilitar el parking contiguo a la ciclovía. Desde aquel momento siguen sumándose accidentes ocurridos básicamente cuando se abren las puertas de los automóviles que allí se detienen justo en el momento en que un ciclista pasa por el lugar.
“Esto está mal planeado, ¿cómo van a estar los autos estacionados del lado izquierdo?”, se escuchó por entonces. Así, lo que pretendió ser una medida para calmar las aguas de las críticas terminó por ser un nuevo problema de convivencia.

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