Opinión
Miércoles 26 de Abril de 2017

Todos contra Le Pen

Colocados firmemente en el centro del espectro político, Emmanuel Macron y los votantes franceses han hecho historia ganando la primera ronda de la elección presidencial. Quedando por encima del esperpéntico Frente Nacional de extrema derecha, Macron ha demostrado que las propuestas de un centro político moderno, liberal, reformista, integrista, internacionalista, no ideológico y abierto a toda la ciudadanía, tienen tracción.

Ahora les corresponde a quienes votaron por la extrema izquierda o por la derecha católica alinearse al centro para darle la puntilla al partido de Marine Le Pen. Juntos, los seguidores de los dos candidatos de la izquierda, el radical Jean-Luc Mélenchon y Benoît Hamon, del PS, suman aproximadamente el 25 por ciento del electorado, mientras que la derecha que votó por François Fillon tiene el 20 por ciento.

Una alianza de los votantes de izquierda, derecha y centro le daría un triunfo holgado a Macron en la segunda vuelta. Hamon y Fillon ya han anunciado que lo apoyarán. A la hora de redactar este artículo, Mélenchon, el trotskista admirador de Hugo Chávez y amigo del español Pablo Iglesias, de Podemos, todavía no se había pronunciado.

En el 2002, cuando Jean Marie Le Pen dio la sorpresa derrotando al candidato socialista, el entonces primer ministro, Lionel Jospin, en la primera vuelta, toda la izquierda, con la excepción de Arlette Laguiller, la candidata del Partido Trotskista que abogaba por derrocar violentamente la democracia parlamentaria francesa, se unificó para apoyar al presidente Jacques Chirac en la segunda vuelta.

Chirac ganó la reelección con el apoyo del 82 por ciento de los votantes. Espero que la historia se repita y la izquierda simpatizante del totalitarismo se olvide de su sectarismo ancestral y opte por unirse a la lucha contra el sectarismo extremista, nacionalista, xenófobo y antiinmigrante de la derecha radical de la hija de Le Pen.

La elección de Macron es de importancia cano solo para Francia, sino para toda Europa y para el orden liberal mundial. Francia es la quinta potencia económica mundial y la segunda en la eurozona. Ahora que Gran Bretaña ha votado por refugiarse en su insularidad, el peso de Francia en la Unión Europea aumentará, entre otras cosas, porque, en este nuevo esquema, Francia pasa a ser la primera potencia militar de Europa y la única con un arsenal nuclear.

La situación económica actual de Francia dista de ser desastrosa. No llega a la prosperidad alemana, pero está mejor que España y no tan mal como Italia. Los franceses están en primer lugar mundial en "calidad de vida", es decir, aparte de los temas de bienestar social, vivienda, ingresos, empleo, educación, salud, seguridad, los franceses dedican más tiempo a su vida privada, al ocio y a la alimentación que al trabajo.

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