Opinión
Domingo 05 de Febrero de 2017

Si no está en el diario no existe

La chica se llamaba Lorena Ojeda y sólo tenía 16 años. Vivía en Vera Mujica al 2900 y había salido a abrirle la puerta de su casa a unos hombres que llamaban a gritos a su hermana.

El 16 de diciembre de 2016 una joven rosarina recibió varios disparos y sufrió heridas gravísimas. Estuvo más de un mes internada en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Murió el 21 de enero de 2017.

La chica se llamaba Lorena Ojeda y sólo tenía 16 años. Vivía en Vera Mujica al 2900 y había salido a abrirle la puerta de su casa a unos hombres que llamaban a gritos a su hermana.

El día que varios hombres le dispararon seis tiros su cuerpo menudo recibió dos impactos que tiempo después resultarían letales. Uno le había dado en el tórax y otro en el abdomen.

Lorena, la víctima, era la hermana de Brisa Ojeda, la persona a quien en realidad querían asesinar quienes la mataron a ella. Brisa debía declarar ante la Justicia por un hecho terrible: algunos meses antes, el 22 de junio de 2016, ella y su compañero fueron atacados a tiros mientras iban en moto por la zona sur de la ciudad. La moto era conducida por su compañero. El recibió varios disparos y murió. Ella resultó herida pero se recuperó. El día que los balearon reconoció a quien conducía la moto desde la que dispararon los sicarios. Por eso su testimonio iba a ser clave para acusarlo.

Toda esta historia ya fue contada en las páginas de este diario en las ediciones del viernes y sábado. Ayer se informó además que el hombre reconocido por Brisa Ojeda fue formalmente imputado de participar, directa o indirectamente, en tres crímenes en pocos meses.

Pero hasta el jueves el ataque a tiros contra Lorena nunca había trascendido. Su muerte, 36 días después, tampoco. Los dos hechos salieron a la luz por la razón menos pensada: fue cuando se supo que Marcos Cella, un abogado penalista con intervención en casos resonantes y mucha aparición mediática fue preso por su presunta complicidad con la muerte de Lorena.

Cerrojo informativo

Tanto el ataque a tiros contra Lorena Ojeda como su muerte ponen en cuestión la información oficial sobre los delitos que se cometen en la ciudad. También desnudan una situación de la que los cronistas de noticias policiales de los medios locales se quejan con insistencia desde hace algún tiempo: un cerrojo informativo que busca minimizar las tasas de delitos y la inseguridad.

Ese cerrojo es tanto policial como de los propios fiscales. Si la investigación contra los autores del ataque mortal a Lorena Ojeda no se hubiese topado con la supuesta complicidad de un abogado probablemente no se hubiese conocido. ¿Cuántos otros episodios graves de inseguridad como ese se producen y no trascienden?

Este diario lleva desde hace años una estadística sobre la cantidad de homicidios que se producen en Rosario. En rigor, a la luz de estos hechos habría que decir que ese número sólo incluye a los crímenes que trascienden públicamente. El de Lorena no hubiese figurado si el caso no hubiera dado el giro resonante que dio debido a la imputación contra el abogado.

En el ámbito de la Municipalidad de Rosario funciona un observatorio que registra los casos de heridos de armas de fuego y armas blancas en la ciudad. Esa información, valiosa para el diagnóstico del estado de la seguridad pública en Rosario, se construye con partes oficiales que llegan desde los hospitales públicos donde atienden a los heridos (ayer mismo hubo otro caso resonante en el Heca, sobre el que se informa en la página 40 de esta edición). Muchos de esos casos jamás llegan a los medios, sencillamente porque ningún periodista se entera o porque, cuando el hecho básico trasciende, la policía se niega a divulgar los detalles.

Es el cerrojo del que se habló antes, un ocultamiento que da por hecho que si la noticia no sale en el diario no existe para los rosarinos.

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