Opinión
Jueves 05 de Octubre de 2017

Rosario, la gran urna santafesina

Claves. Sukerman y Javkin deberán esforzarse al máximo para intentar acercarse a López Molina, el candidato macrista que ganó las primarias. Una encuesta que dejará resultados empíricos hacia 2019.

Faltan 17 días para que se defina el estado de situación en Rosario, a dos años de los comicios ejecutivos. Las dos semanas que restan serán clave para determinar quién gana, quién pierde, y si habrá modificaciones en la grilla que dejaron las primarias.
   Claramente, en las últimas horas el Frente Progresista puso toda la carne en el asador para intentar mejorar la actuación que le cupo a su lista, que quedó muy por detrás de Cambiamos e, incluso, debajo del Frente Justicialista.
   Inauguraciones de obras, paseos y ferias, cumbia con Los Palmeras y una ofensiva dialéctica contra prácticas clientelares del macrismo rosarino fueron la constante por estos días. En paralelo con esa táctica, la campaña oficialista mutó respecto de las primarias y se observa mucha mayor presencia del primer candidato, Pablo Javkin, en afiches y promociones por el estilo. ¿Le alcanzará para sortear al peronismo y acercarse a Cambiemos? Son interrogantes que sólo se podrán revelar el 22 de octubre a la noche.
   Por el lado del macrismo, al menos hasta el momento en que salieron a replicar las acusaciones del socialismo, todo se limita a hacer tareas de mantenimiento tras la gran elección realizada el 13 de agosto. Si Cambiemos mantiene en el redil propio los votos de Anita Martínez, nadie tendrá forma de acercársele al primer lugar. Esos casi 150 mil sufragios sorprendieron hasta al más pintado, incluso de amarillo.
La sucesión
   Si la lista encabezada por López Molina mantiene la totalidad del voto de primarias, estarán ingresando al Concejo 5 ó 6 ediles, lo que convertiría al espacio en una clarísima primera minoría. De ser así, los adherentes al gobierno nacional tendrían en sus manos la llave de la gobernabilidad a futuro, y López Molina será visualizado como un potencial sucesor de Mónica Fein.
   Para el oficialismo rosarino, la campaña para el 2019 deberá reiniciarse antes de que termine 2017, salvo que dentro de algo más de dos semanas Javkin logre revertir de manera espectacular el curso de los acontecimientos.
   López Molina, Sukerman y Javkin son tres buenos candidatos que, desde ahora hasta el final de la rampante historia electoral, no deberán dejar nada librado al azar, ni los pequeños detalles. Por eso, para el triunvirato puede ser importante el debate organizado para el próximo domingo por Canal 3 y Canal 5.
   Sukerman sigue adelante con su campaña tratando de mantener los votos cosechados en las Paso, mantener los que fueron a otros postulantes del Frente Justicialista y ganar algunos que tuvieron otro destino. Aunque con algo menos de presencia por razones de presupuesto, el candidato peronista se las ingenia para dar todos los debates. Hasta en bicicleta, como se lo observa recorrer la ciudad.
   Debe decirse que desde el 13 de agosto hasta hoy no se ha producido en el escenario político santafesino algún episodio definitorio o controversial que pueda cambiar, por esa vía, el curso de los acontecimientos. El dato más novedoso fue filtrado a La Capital desde un comando de campaña: aún existe un 20% de indecisos.
   Otro dato relevante e increíble es el grado de desconocimiento que mantienen los candidatos, pese a que ya arrastran una intensísima campaña para las primarias. Son tiempos nuevos. Los políticos también tendrán que adaptarse.
   Esa vieja estrella anclada en la televisión, y en la creencia de que todo pasa con los quince minutos de exposición que blandía Andy Warhol, ha quedado relativizada por la caída estrepitosa del share en los canales abiertos. Pero este será tema de otra columna.
   Claramente, la pulpa electoral estará centrada en Rosario en López Molina, Sukerman y Javkin, pero no son los únicos que tienen aspiraciones concretas de ingresar al Palacio Vasallo. Habrá que ver cómo se las ingenian Ciudad Futura, Daniela León, Martín Rosúa, entre otros partidos menores, para visibilizarse.
   El gobernador Miguel Lifschitz nota por estas horas una "sensación térmica" diferente a la campaña de las primarias. "Es mejor la sensación que tenemos cuando caminamos la ciudad y la provincia que lo que nos dicen los números", apunta una fuente de la Casa Gris.
   Después de los magros resultados cosechados en agosto, nadie quiere tirar manteca al techo, pero apuntan a una tendencia en suba de los candidatos del Frente Progresista. Todo dependerá del estado en que se encuentre la ola amarilla que, en primarias, pintó casi toda la ciudad.
   A nivel provincial, Cambiemos apuesta a ganar, aunque uno de sus principales referentes convocó a la prudencia. "Vamos a ganar Santa Fe, pero que nadie crea que va a ser una paliza. Aun no visualizamos en las encuestas una perdida de votos significativa en el Frente Justicialista", dijo un intendente del sector en el lobby de un hotel de calle San Lorenzo.
   Atentos a la necesidad de caranchear el voto peronista no kirchnerista, desde el Frente Progresista salieron a pegarle con todo a Agustín Rossi. La más dura fue la intendenta Mónica Fein, quien remarcó que con el ex ministro de Defensa no iría "ni a la esquina". Por ese sendero hoy transita Luis Contigiani, quien debió columpiar su discurso, habitualmente crítico hacia el gobierno nacional.
   Esa pelea contra la Casa Rosada podría tener nuevos capítulos luego del proceso electoral. Este diario está en condiciones de adelantar que en uno de los escritorios de la Casa Gris ya está redactada la presentación judicial que el gobierno santafesino hará ante la Corte Suprema de Justicia por la falta de pago (y de plan de pago) del gobierno nacional.
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