Opinión
Jueves 14 de Septiembre de 2017

¿Por qué Rossi quedó afuera de la licitación?

La licitación del nuevo sistema de transporte de pasajeros en Rosario dejó ganadores, pero también perdedores.

La licitación del nuevo sistema de transporte de pasajeros en Rosario dejó ganadores, pero también perdedores. Y entre estos últimos aparece el empresario Alejandro Luis Rossi, ex funcionario provincial, ex legislador nacional y hermano del ex ministro de Defensa y actual candidato a diputado Agustín Rossi. La Municipalidad anunció ayer las firmas que prestarán el servicio en las dos áreas que ofreció en concesión (se reservó el grupo 1 de líneas troncales para la gestión de la compañía estatal): el grupo 2 fue adjudicado a la mendocina El Cacique SA y el grupo 3 a la ya conocida Rosario Bus. La UTE (unión transitoria de empresas) conformada por Recreo SRL, San Francisco y Autobuses Buenos Aires SRL había hecho una doble apuesta: presentó ofertas tanto para el grupo 2 como para el 3, pero no ganó ninguno. Alejandro Rossi aparece como uno de los propietarios de Recreo SRL , firma que integra el grupo Autobuses Santa Fe SRL, con sede en la capital provincial.

Aunque no lo admitan públicamente, todo indica que la decisión adoptada por la Municipalidad no sólo responde a una evaluación técnica, sino también política. Es que la Intendencia socialista había quedado en una situación más que incómoda ante la presentación de ofertas por parte del grupo empresario de Alejandro Rossi. Hubiera sido muy complejo tener como concesionario de un servicio público tan sensible como el transporte público a un empresario estrechamente ligado a un sector político de la ciudad. Pero incluso el propio justicialismo local, pero especialmente sus concejales, iba a quedar muy condicionado. Da la sensación de que el municipio más que definir a los ganadores de esta licitación resolvió primero quiénes eran los perdedores. Así, de las cuatro firmas que se presentaron se sacó de encima a la UTE de Rossi y a la empresa Ersa (otro pulpo del transporte que pertenece al correntino Juan Carlos Romero, de fluidos vínculos con sectores del radicalismo). Y si bien en Rosario se presentaron en forma separada, las empresas de Rossi y Ersa vienen actuando en sociedad en otras ciudades, como Córdoba y Santa Fe.

La aparición de Alejandro Rossi en el mundo del transporte público de pasajeros sucedió en muy poco tiempo, al menos en los papeles. Pasó sin escala previa de ocupar hasta 2011 cargos públicos a convertirse en uno de los empresarios del transporte urbano de pasajeros más importante del país. En 2015 en su propio sitio web, Autobuses Santa Fe SRL (la nave insignia del grupo de Rossi) aseguraba operar en 14 ciudades del país, tener más de 1.100 coches y 3.200 empleados y transportar 300 millones de personas anuales recorriendo 140 millones de kilómetros.

El auge del grupo Autobuses Santa Fe SRL arrancó a partir de 2003 cuando comenzó a quedarse con líneas de colectivos de la capital provincial, absorbiendo pequeñas empresas con problemas económicos y financieros. Luego, el intendente radical José Corral (que integra la alianza Cambiemos) terminó otorgándole sin licitación hasta el tren urbano de esa ciudad y próximamente todo indica que le daría la concesión de la terminal de ómnibus (la fogoneada grieta ideológica no existe en verdad cuando se trata de estos asuntos).

El grupo Autobuses Santa Fe comenzó a crecer aceleradamente durante esos años: así salió de shopping por numerosas ciudades del país para comprar o gerenciar concesionarias de líneas de transporte urbano de pasajeros ahogadas económicamente o con dificultades para hacerse de los subsidios nacionales. A través de Autobuses Santa Fe o firmas subsidiarias -como la propia Recreo SRL- ingresó al negocio del transporte de pasajeros en Córdoba, Ushuaia, Tucumán, La Rioja, Villa Carlos Paz, Caleta Olivia, Santa Rosa, Río Gallegos, Bariloche, Río Grande, La Plata, Lomas de Zamora, Neuquén y Resistencia. Pero Autobuses Santa Fe viene trastabillando desde principios de 2016, por lo que se replegó en muchos lugares. Así, ya dejó de prestar servicios en Caleta Olivia, Ushuaia, Bariloche y Río Gallegos, aduciendo tener más pérdidas que ganancias. Incluso, el 23 de noviembre pasado presentó en la Justicia de la capital provincial su concurso de acreedores, con lo cual quedó en claro que la compañía está pasando momentos críticos. La firma posee más de 300 acreedores, de los cuales el más importante es la Afip.

La compleja situación del grupo que integra Rossi no se limita a Autobuses Santa Fe SRL. En la docta, Autobuses Córdoba SRL -otra firma del grupo- también está en problemas. Tal es así que en octubre de 2016 pasó a estar gerenciada por la correntina Ersa, la otra derrotada en la licitación de Rosario.

Demasiados problemas económicos y ruidos políticos para que la Municipalidad le adjudique una licitación que busca mejorar sustancialmente la calidad del transporte de pasajeros de Rosario.

Comentarios