Antes de que me olvide
Viernes 05 de Mayo de 2017

Pianista

La ubicación oficial de un día del periodista, con agasajos, festejos, plácemes y zarandajas, provoca reflexiones.

La diferencia entre el intelectual orgánico, al que refiere Gramsci, y la del periodista orgánico, locutor orgánico y publicista orgánico es la que baja de la teoría de uno de los pensadores fundamentales del siglo XX (Gramsci) a lo que oferta la actualidad. Hay, en Argentina, en Rosario, muestras eficaces de lo dicho.

La broma que los canillitas son periodistas no es exagerada, no es broma. Es el juego del distribuidor, del último eslabón de una cadena comercial. Sin la cadena comercial el juego no tiene sentido. Alguien paga al periodismo, a las herramientas, al soporte.

Electricidad, papel, cámaras, estudios, residencia. Suponer que el periodismo es gratuito o que puede ejercerse sin costo es una malversación de la vida, de la realidad inatajable. Un gran error de los teóricos de la comunicación; no hay paraíso y en la tierra las cosas tienen valor y debe entenderse así. Alguien paga. Siempre.

El que no estudia (lee) es un burro. Periodista burro. Todas las escuelas son positivas en tanto y en cuanto los profesores exijan y los estudiantes cumplan un presupuesto básico. Mayor bagaje teórico trae mejor respuesta práctica. Algunos han tomado una decisión de vida y no han entendido que la tomaron. El periodismo es una decisión vital.

No encuentro, todavía, mejor definición del oficio. La anécdota sobre Roberto Arlt define posiciones. Aporreaba las teclas de la Underwood en los altos, en la redacción de Crítica, y un cadete que traía un correo le preguntó: "Señor, ¿usted es periodista?". Su respuesta incluye la actualidad: "No pibe, soy pianista en un quilombo".

La velocidad creciente de la capacidad de las herramientas suele confundir a quienes definen periodismo. Cada vez más y mejores armas. Cuidado. Se suele definir según las herramientas. Se dirá que el mejor soldado es el que tiene mejores armas. El asunto es comparar soldados de la Edad Media con esta y concluir: sólo son soldados. Siempre serán soldados.

El tema de las herramientas trae otra confusión. Las armas en manos de cualquiera suelen confundir a los que se engañan, creyéndose soldados. Las herramientas, las armas, no fabrican soldados, aceptan atrevidos y sus mensajes no son noticias, son molestias. Punto. Arranquemos de nuevo. Ha cambiado el concepto de periodismo. No tanto. Revisemos. Tenemos casi todo. Traigan el piano.

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