Opinión
Domingo 11 de Junio de 2017

¿Para qué tantos, si todos quieren lo mismo?

—¿Me explica para qué sirve que haya tantos candidatos?
—Y, mejora la oferta de opciones para que la gente elija a los que mejor la van a representar.
—Ahora en serio...
—¿Le molesta que haya muchas listas?
—No entiendo para qué se pelean tanto si después todos hacen lo mismo.
—No crea. En el Concejo suele haber diferencias. Si hasta hay 18 bloques distintos.
—¡Mentiras! Todo para tener mejor presupuesto. ¿Me marca cinco diferencias entre las distintas listas del PRO o del Frente Progresista?
—Bueno, deben opinar distinto sobre cómo gestionar.
—Nada que ver. Es sólo que, como son tan malos, la gente los vota poquito y por eso pueden aspirar a ingresar los que sean primeros o segundos. Los terceros van a estar complicados.
—¿Usted dice que si no les dan algunas de esas ubicaciones, les conviene armar lista propia?
—Claro, hombre. Son todas listas de dos o tres. A los de abajo sólo los ponen para figurar.
—Bueno, en definitiva habrá más opciones para el electorado.
—¡Si después todos hacen lo mismo!
—¿Le parece?
—Y..., ¿no aumentan las tarifas tanto los de derecha como los progresistas?
—Puede ser. Pero en esa negociación por conseguir votos en el Concejo, por ejemplo, se pone freno a algunos excesos.
—O se habilitan beneficios que no corresponden como moneda de pago.
—Veo que no lo voy a convencer.

Repetir o regresar
—Perdone que insista, pero no entiendo la política.
—¿Qué le pasa ahora?
—¿Me explica por qué los políticos renuncian a cargos que ya tienen para ser candidatos y ocupar otros, a los que van a renunciar dentro de dos años?
—Me perdí.
—Claro, los que fueron electos en 2015 siguen en funciones. ¿O no?
—Creo que sí.
—¿Y por qué no terminan con lo que empezaron?
—Por que existe lo que se llama "carrileros de lista" o "candidatos testigo". Gente que tracciona candidatos menos visibles, que así podrán entrar de la mano del más famoso que, después, no se sabe si asume.
—¿Y eso es legal?
—Diría que sí. Al menos se viene haciendo desde hace tiempo.
—Ahora entiendo por qué se enoja tanto la gente con los políticos. Aunque podría empezar por no votarlos.
—Ahora van a tener para divertirse con tantas listas, frentes e internas.
—¿Y hay alguno que valga la pena?
—Eso depende de sus gustos.
—¿Y al final se presentó alguno de esos que siempre se están por candidatear? Esos que dicen que fueron medidos, les ofrecieron integrar o encabezar una lista, pero después casi nunca concretan nada.
— Creo que no. Todavía falta el cierre para diputados, pero hasta ahora poco de esos. Me parece que es más una cuestión de ego que decisión política.
—Por ahora la categoría más numerosa es la de los que quieren seguir o sueñan con volver.
—Si. Los "repetidores crónicos", que ya estuvieron y se quedaron con las ganas.
—Podrían cruzarse con "los ansiosos", que antes de terminar ya se postulan para otra función.
—De eso se tendrían que ocupar los que quieren reformar la Constitución.
—¿De qué cosa?
—En lugar de limitar los mandatos o extenderlos, exigir que se cumplan.
—Sería un buen primer paso.

Con la capacidad que nos caracteriza
—¿No quiere hablar de otro tema que no sea de política?
—Antes, una cuestión. ¿Lifschitz y Bonfatti se llevan mal en serio, no?
—No creo, ¿por qué lo dice?
—Y, uno le pide la renuncia a dos ministros, y el gobernador, el mismo día, lo manda en representación de él a un acto con gente del gobierno nacional.
—¿Y qué quiere que haga? Mientras esté en funciones... No sea mal pensado.
—Estuvo bueno cuando ese ministro, que hasta ahora nadie sabía que existía, declaró que iba a seguir trabajando "con la capacidad que nos caracteriza", ja.

Qué hacemos con los presos
—¡Qué problema el de las gestiones eficientes en seguridad!
—¿Qué se trae?
—No saben que hacer con los presos.
—Los están concentrando en las cárceles.
—No se engañe. Varias veces dijeron que no había más presos en comisarías.
—¿Y no es así?
—Qué va. Yo lo descubrí. Me enteré de que mentían.
—¿Y cómo lo supo?
—Se les descubre porque cada tanto aparece alguno muerto. Ese era el plan.
—No joda con eso.

Todo muy parecido
—Una última.
—Diga.
—¿Para qué quieren los gobiernos a las empresas en manos del Estado si después justifican los aumentos de tarifas como si fueran dueños privados?
—¿Lo dice por los aumentos de Aguas?
—Sí, y de la EPE, y el resto. Ahí sí que son todos muy parecidos. Diferéncieme a Macri de Lifschitz en eso.
—Bueno, no es lo mismo.
—Puede ser que uno saca más ambulancias para recoger a los heridos.
—¿Por las tarifas sociales y ese tipo de auxilios económicos?
—Claro, con lo cual no tiene mucho sentido el aumento si después el mismo Estado tiene que andar compensando a medio mundo.
—No crea, el saldo debe ser positivo.
—Ojalá algún día las obras alcancen al servicio, y las tarifas justifiquen lo que valen.

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