Opinión
Jueves 13 de Julio de 2017

Nazis, votos y negocios

El domingo último este diario reveló cómo detrás de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) en la provincia de Santa Fe se esconde un negocio político millonario.

El domingo último este diario reveló cómo detrás de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) en la provincia de Santa Fe se esconde un negocio político millonario. Bajo el paraguas protector de la ley electoral, que permite que cada agrupación política presente sin restricciones diferentes candidatos, el Estado debe pagar la emisión de las boletas de cada lista a un costo de 600 mil pesos. Esa suma se obtiene del valor de impresión que se le asigna a cada boleta por el número de electores del padrón electoral.

Hay dos casos singulares: una agrupación presentó 12 listas y por lo tanto recibirá 7.200.000 pesos para imprimir las boletas y otra inscribió 9 listas y obtendrá 5.400.000 pesos. Ambos espacios políticos alcanzarán, con esa estrategia de diversificación de candidatos, más fondos que los partidos mayoritarios de la provincia. La sospecha generalizada es que no todo ese dinero va efectivamente a la impresión de boletas (innecesarias en grandes cantidades para partidos pequeños) y que como siempre ocurre en este país donde los controles son más que laxos, la plata transcurre por otros andariveles.

También esta semana la prensa porteña se ha ocupado de la misma situación detectada en la provincia de Santa Fe, pero ya con la inscripción de los candidatos en Capital Federal y en provincia de Buenos Aires. Y allí, además de observarse la misma tendencia al negocio de las Paso, apareció la inscripción de un partido neonazi y xenófobo que se ha acomodado a los nuevos tiempos para aparecer como políticamente correcto y así ser reconocido por la Justicia Electoral.

Se trata de Bandera Vecinal, en un frente con Gente En Acción, liderado por Alejandro Biondini, agrupación que nunca ha obtenido más de tres mil votos pero que para estas elecciones inscribió una lista a diputados nacionales y seis para senadores por la provincia de Buenos Aires. Por el sistema de aportes que hace el Estado para la impresión de boletas, el partido de Biondini iba a recibir 20 millones de pesos para las siete listas que inscribió, pero a última hora de ayer el gobierno nacional resolvió no darle esos fondos. Biondini ya había obtenido autorización judicial para presentarse en los comicios de 2015 y en su plataforma electoral, pese a expresar un claro sentimiento contra los inmigrantes, se cuida de vincularse explícitamente con los ideales del nacional socialismo alemán, que alguna vez declamara públicamente, y que lo llevara a tener dificultades para inscribir a su partido en elecciones anteriores.

Bandera Vecinal es una pequeña agrupación política que, sin embargo, para el cargo de senador, parece sospechosamente mantener una impresionante interna, al punto que ha presentado seis listas. Llamativamente no ha ocurrido lo mismo con la de diputados, donde se anotó una sola y liderada por Biondini. En este caso la puja interna se disipó en torno a la figura del único líder.

Años atrás, Biondini organizaba actos neonazis públicos, utilizaba el saludo hitleriano y adornaba sus locales con una cruz gamada nazi algo deformada pero con signos inequívocos de la utilizada por el nacional socialismo alemán. Sus colaboradores se vestían como las juventudes hitlerianas y con el mismo brazalete de la cruz gamada, también deformada. Esas imágenes están al alcance de cualquiera en internet.

La simpatía por el nazismo en la Argentina tiene una larga historia, corroborada al término de la guerra cuando criminales de diferentes rangos encontraron refugio en el país al amparo del gobierno nacional de entonces. Sin embargo, desde mucho antes, la Argentina tenía admiración por el fenómeno totalitario y criminal que se instaló en Alemania a partir de la década del 30. Por ejemplo, el 10 de abril de 1938, en un gran acto realizado en el Luna Park de Buenos Aires, unos 15 mil nazis argentinos y algunos alemanes celebraron el "Anschluss", la anexión de Austria al Tercer Reich. Fotos y filmaciones de esa reunión, calificada por los historiadores como la más numerosa e importante del nazismo efectuada fuera de Alemania, también están al alcance de quien las quiera ver en internet. Los registros son impresionantes y cuesta creer que esa escenografía se haya montado en el país. Para ese entonces, el denominado Partido Nacional Socialista Alemán de la Argentina contaba con unos 70 mil afiliados, muchos más de los que Biondini tiene ahora, pero que seguramente han sembrado ese germen ideológico nefasto en generaciones posteriores.

Casi 80 años después de esa demostración del nazismo argentino en la década del 30, el Estado argentino estaba por destinar recursos millonarios para financiar esa ideología execrable que con Biondini, además, también huele a negocio. Para mantener vigente a través de los años el neonazismo, Biondini empleó los mismos recursos que la ultraderechista francesa neonazi Marine Le Pen, quien expulsó de su partido a su propio padre, nazi confeso, y enjuagó un poco su discurso para llegar a más franceses con su prédica antieuropeísta, racista y xenófoba. Marine Le Pen perdió este año la segunda vuelta de los comicios presidenciales pero obtuvo once millones de votos, algo sin duda preocupante.

Tan preocupante como lo que ocurre en el país, donde los vericuetos de la ley electoral permiten que neonazis participen en las elecciones y también pretendan hacer negocios con los recursos de todos los argentinos.

Comentarios