Opinión
Sábado 18 de Marzo de 2017

Mitad de tabla

El mejor equipo de los últimos 50 años perdió a varios de sus jugadores titulares y sigue a los tumbos en mitad de la tabla.

El mejor equipo de los últimos 50 años perdió a varios de sus jugadores titulares y sigue a los tumbos en mitad de la tabla. Ganó algunas de sus batallas, pero el nivel que mostró hasta ahora sigue muy lejos de las promesas. En 15 meses de gestión, el presidente Macri desplazó a diez funcionarios, varios de los cuales ocupaban cargos estratégicos en la administración.

¿Por qué cambiar un equipo tan promocionado? Básicamente, porque el problema del gobierno es su falta de conducción política. Esa falencia le ha provocado numerosos dolores de cabeza y varias derrotas en el Congreso, que fueron más por la impericia de la propia tropa que por los aciertos de la oposición.

La lista de desplazados contiene nombres de peso. El primer cimbronazo llegó con el alejamiento de Isela Costantini de Aerolíneas Argentinas, un lugar emblemático para Cambiemos porque siempre lo apuntó como la síntesis de la ineficiencia y la corrupción K. En su breve gestión, Costantini redujo a la mitad las pérdidas de la compañía y mantuvo abierto el diálogo con los gremios aeronáuticos. Un año después de su llegada se fue de manera poco clara.

Alfonso Prat Gay fue a verlo a Macri, que estaba descansando en San Martín de los Andes, para enterarse oficialmente de que estaba afuera del Ministerio de Hacienda y Finanzas. Es cierto que los brotes verdes de la economía no habían aparecido, pero su trabajo no fue peor, en todo caso, que en el resto de los ministerios del área.

Al poco tiempo cayó un hombre del riñón macrista. Carlos Melconián, un defensor a ultranza de las recetas económicas ortodoxas, dejó entre lágrimas la presidencia del Banco Nación.

Detrás de estas movidas aparecieron las sombras de un triunvirato que tiene cada vez más peso en la Casa Rosada: Marcos Peña, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana. El presidente confía plenamente en ellos.

Dueños de un alto poder de fuego interno, no dudaron en usarlo cada vez que lo creyeron necesario para "homogeneizar" el equipo. Ese protagonismo, sin embargo, no logró evitarle al gobierno un desgaste anticipado.

Los nombres de los renunciados siguen, ya sin tanto peso específico. Daniel Chain, secretario de Obras Públicas; Luis Blaquier, subdirector de Ansés; Carlos Cobas, director de Logística de la Presidencia; Néstor Pérez Baliño, viceministro de Salud, y Eduardo Munín, de la misma área.

El miércoles se alejó una figura con presencia en los medios como Carlos Regazzoni, titular del Pami, quien en las últimas semanas había quedado en medio de una tormenta política tras la decisión de sacarles los medicamentos gratuitos a los jubilados que cobren más de una vez y media del haber mínimo. Al mismo tiempo se anunció la partida de Esteban Conte Grand, viceministro de Justicia. De todos ellos, Blaquier es el único que se alejó por motivos personales que se conocían con anticipación. El resto fueron fusibles que saltaron por los cortocircuitos de estos meses.

Hace pocos días, el asesor Jaime Durán Barba convocó a las principales figuras del gobierno con los resultados de las últimas encuestas en sus manos. Allí les transmitió su preocupación por la caída de la imagen presidencial y de la valoración de la gestión, un alerta que refleja el ánimo social.

Un millón y medio más de pobres en un año, un retroceso del consumo por encima del 4%, la suba de tarifas, el paro docente en casi todas las provincias del país y las paritarias con techo salarial no dejan mucho margen para esperar en estos momentos un resultado diferente.

Ninguno de los presentes dramatizó los datos de Durán Barba. Están seguros de que tienen cartas ganadoras. Creen que los acuerdos sectoriales que abrochó Macri y la firma de las paritarias van a hacer rebotar la economía y el consumo.

Y repiten convencidos que está en la cancha el mejor equipo.

No se dieron cuenta de que es un equipo al que le falta un capitán y no tiene un estilo de juego. Por eso está en mitad de la tabla.

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