Cambiemos
Viernes 07 de Julio de 2017

Malas señales

Para una buena parte de los postulantes, las elecciones de este año son exclusivamente un trampolín hacia el 2019.

La dirigencia política no está enviando buenas señales a la sociedad en la previa de las primarias. El dietazo en el Congreso nacional, denuncias cruzadas por listas proscriptas y candidatos que trabajan de candidatos no dejan demasiado margen para el entusiasmo colectivo. La calidad de la representatividad política sufrió un sonoro traspié.

Para buena parte de los postulantes, las elecciones de este año son exclusivamente un trampolín en su carrera hacia el 2019. Algunos consolidarán sus aspiraciones y otros deberán readecuar sus estrategias. Pero ninguno se irá a su casa. Desde hace tiempo los dirigentes no se van por decisión propia: se reciclan, se reinventan, y siguen trabajando de políticos.

Rosario y Santa Fe están dentro de las normas generales. ¿Cómo se explica que dirigentes elegidos hace dos años para ocupar un cargo ahora salten decididos en busca de otro, cuando apenas ha transcurrido la mitad de su mandato? Hasta el momento, ninguno de ellos ha renunciado al cargo que ocupa actualmente. ¿Presentarán su renuncia cuando empiece oficialmente la campaña, el próximo 14 de julio? ¿Por qué si hace dos años pidieron que los votaran para ser diputados, hoy ya no son necesarios en esos lugares? ¿Qué cambió?

El áspero cierre de listas en Cambiemos es un reflejo de esa realidad. Ana Martínez y Roy López Molina no parecen tener demasiados conflictos ideológicos o políticos entre ellos, ni tampoco una mirada diferente sobre la gestión del presidente Mauricio Macri. Pero tienen un objetivo en común, y no hay lugar para los dos: la Intendencia de Rosario. A solo dos años de ser electos, y mientras López Molina sigue en la Legislatura provincial y Martínez en la Cámara de Diputados de la Nación, decidieron pelear por un lugar en el Concejo. Como no lograron llegar a un acuerdo interno, las Paso dirimirán quién de ellos será el abanderado en la lucha para intentar arrebatarle el municipio al Frente Progresista. El que pierda de los dos, ¿asumirá como concejal o volverá a su banca actual?

Con aristas similares aparece Pablo Javkin, quien integra el gabinete municipal y a la vez encabeza la lista del Frente Progresista. Su designación causó mucho revuelo en las filas del socialismo, ya que por primera vez en más de 20 años un dirigente que no es de ese partido se posiciona con chances reales de desembarcar en el Palacio de los Leones. Por ahora mantiene su doble función.

Ninguno de los tres se desvive por ser concejal, pero los tres necesitan ganar estas elecciones para seguir adelante con sus proyectos políticos.

Seguramente Roberto Sukerman (Unidad Ciudadana) tampoco está demasiado interesado en volver al Concejo, pero una buena elección lo catapultará hacia el primer lugar en la grilla para 2019. Sukerman también aspira a la Intendencia.

Hay otros casos similares con peso propio en la provincia. Emilio Jatón, electo senador por el Frente Progresista en el departamento La Capital en 2015 y con muy buena imagen, dará batalla por un lugar en el Concejo santafesino. El autor intelectual de la jugada es Miguel Lifschitz y persigue un único objetivo: derrotar a Carlos Pereyra, actual secretario de Gobierno y "pollo" de José Corral, el intendente radical aliado de Cambiemos y enemigo político del gobernador.

También Carlos Del Frade interrumpirá su mandato como legislador provincial para postularse a diputado nacional, en un intento por consolidar el desarrollo territorial del Frente Social y Popular. Una decisión controvertida para un dirigente que creció electoralmente con actitudes que hasta ahora lo habían desmarcado de las viejas prácticas políticas.

En este contexto de ambiciones y de egos, de necesidades partidarias, la credibilidad de la clase política no queda bien parada. Ni hablar de los candidatos que hasta hace dos meses defendían ciertas ideas y ahora, despechados, dicen lo contrario.

Cuando faltan más de dos meses para que la ciudadanía vote, Ciudad Futura ganó la primera de las batallas. El fallo del juez Reinaldo Rodríguez que bajó la lista integrada sólo por mujeres, además de ser machista y de dudosa rigurosidad jurídica, lo único que logró fue darle mayor impulso.

Ciudad Futura se movió con coherencia y logró respaldos de buena parte del arco político. Habrá que esperar al 13 de agosto para saber si eso, además, tiene correlato en los votos. Pero hasta ahora claramente se diferenció del resto.

Comentarios