Tetazo
Sábado 18 de Febrero de 2017

Machismo y castigo

Los títulos de esta semana han sido aterradores, uno tras otro y casi de manera simultánea dejando ver una vez más la matanza desmedida, horrorosa y masiva que estamos sufriendo las mujeres.

Los títulos de esta semana han sido aterradores, uno tras otro y casi de manera simultánea dejando ver una vez más la matanza desmedida, horrorosa y masiva que estamos sufriendo las mujeres. "La mató por celos", "la mató porque no quiso tener relaciones con él", "la mató porque ella lo quiso dejar", son algunas de las tantas frases con las que se intenta "justificar" la violencia contra las mujeres.

Mientras nos escandalizamos por el tetazo y entramos en la discusión sobre si queda bien o no que las mujeres mostremos nuestros pechos, el año lleva 2 meses y ya hay 57 mujeres asesinadas. Claro que este número no incluye a las que son golpeadas y son víctimas de violaciones o abusos diariamente, ellas aún están vivas y muchas intentando hacer denuncias que nadie les toma.

Entiendo que la principal característica del machismo es el castigo. Las mujeres no fuimos educadas para decir que no, por el contrario, el mensaje que nos han transmitido es que debemos complacer al hombre, entonces cuando decimos "no" somos castigadas, principalmente por la sociedad (no olvidemos que el machismo es un sistema que también reproducimos las mujeres) y por los hombres que no admiten ese "no" como respuesta. La que decide divorciarse es castigada, la que no quiere tener relaciones sexuales o quiere tenerlas en exceso, la que no es una "buena ama de casa", la que decide no ser madre o la que lo es, pero prioriza su vida profesional, la que dice "esto se terminó" es castigada. Somos castigadas cuando no cumplimos con los roles para los que supuestamente vinimos a este mundo.

Viendo el aumento de femicidios me surge una duda: ¿Hay un efecto contagio? Esto es lo que sostiene la mayoría, o ¿son cada vez más mujeres las que dicen que no? Quizás debamos cuestionarnos esto, mientras que la realidad es que la violencia contra las mujeres existió siempre, en todo el mundo, en todas las religiones y culturas, pero hoy la vemos, nos horrorizamos, y lo hablamos. Salimos a la calle para decir basta, y claro, por eso también se nos castiga. ¿Cómo nosotras vamos a querer cambiar un sistema, una cultura tan arraigada, cómo vamos a pedir igualdad y dejar de ser propiedad del hombre?, ¿cómo nosotras, que fuimos educadas para ser madres, esposas y amas de casa, nos dimos cuenta que somos mucho más que eso?

Definitivamente me niego a caer en el pensamiento colectivo de que no hay nada para hacer, me niego a aceptar que tenemos una justicia lenta y machista, me niego a que nos sigan juzgando, callando, reprimiendo y matando. Me niego a seguir escuchando opiniones vacías e hipócritas. Me niego a que las mujeres nos sigamos enfrentando, me niego a oír comentarios como "yo no soy ni feminista ni machista", no, claramente no lo sos, son dos conceptos completamente distintos. Me niego a ser castigada por el machismo. No tengamos miedo, quizás sea difícil y lento pero de a poco vamos a poder, seguramente las mujeres que marcharon por tener acceso a la educación y al voto pensaron lo mismo, y hoy ya es algo natural. Esta lucha nos pertenece tanto a mujeres como a hombres. Está instalada, la tenemos enfrente, y no podemos negarla.

Me parece interesante concluir con un texto de Eduardo Galeano que explica en pocas palabras todo lo que manifiesto: "Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía', así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo', porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo".

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