Opinión
Viernes 02 de Junio de 2017

Los riesgos de endeudarse

Políticas. La intención del Ejecutivo municipal de tomar deuda para hacer obras es cuestionable desde varios puntos de vista. De hecho, el país ya transitó ese camino y las consecuencias fueron nefastas.

Los argumentos a favor o en contra del endeudamiento de la ciudad parecen estar limitados exclusivamente a lo municipal, como si fuera posible entender al árbol perdiendo de vista al bosque.

Sin embargo, las reiteradas alusiones de la intendenta al endeudamiento de la Nación, la provincia y la Ciudad de Buenos Aires dejan claro que —en la visión de quien propone endeudarse— este árbol aspira a ser parte del bosque.

Resulta un tanto sorprendente que los argentinos (¿también los rosarinos?) caminemos derechito a la misma piedra con la que ya nos hemos estrellado.

Se argumenta para propiciar este camino, que están disponibles en el mercado internacional créditos a bajo interés, y que el momento es oportuno para endeudarse. Esto ocurría también después de que en 1973, los países petroleros depositaron en bancos internacionales los dólares originados en las sustanciales subas de precios que acababa de tener el oro negro. Los bancos no sabían qué hacer con tanta plata y trataban de endeudar con ellos a los países latinoamericanos y otros. Con los créditos empezaron a entrar dólares a mansalva, ayudando a mantener artificialmente bajo el tipo de cambio (por debajo de la inflación, tal como ocurre ahora), y también lo hacían para aprovechar las increíbles tasas de interés internas en pesos (como ahora). Pero luego las condiciones cambiaron, el tipo de cambio recuperó con creces su retraso, los bancos endurecieron las condiciones para refinanciar, la dictadura nos endosó a todos la multimillonaria deuda privada de unos pocos (los Macri entre ellos), y la sociedad se encontró frente a una deuda que no podía pagar. Vinieron luego las refinanciaciones, cada vez más gravosas; la entrega del patrimonio nacional (plan Brady) a cambio de deuda y la crisis de 2001.

El negocio de los acreedores internacionales nunca fue —ni es—, prioritariamente, cobrar esas deudas; sino mantener a los deudores en condición de sumisión, entregando empresas públicas, intereses, comisiones y mil formas de sangría que, de haberse evitado, habrían permitido disponer de una enorme masa de recursos al servicio del desarrollo nacional con justicia social (se estiman unos 400 mil millones de dólares).

Nos dicen hoy que el endeudamiento es bueno porque es para hacer obras en los barrios y en toda la ciudad: indiscutible la virtud de lo enarbolado. La actual administración municipal lleva décadas de atraso con esa deuda interna que nunca priorizó.

No obstante sería sano recordar que las más perversas acciones se han presentado a menudo vestidas con las más nobles causas: la privatización de YPF era "para pagarles a los jubilados"; y, más localmente, en agosto de 2013, se esquivó que el Ejecutivo tuviera que explicar por qué había otorgado un permiso de construcción de 46 metros de altura (al hotel sobre los silos en Puerto Norte) si la ordenanza permitía no más de 32. A pesar de nuestro voto y otros en contra, el Concejo dio un permiso para levantar 52 metros, blanqueando así la grave irregularidad. ¿La amable cortina de humo? La compensación que el constructor tenía que pagar iría para los bomberos (una semana antes había explotado Salta 2141).

Por supuesto que a veces es lícito endeudarnos si no tenemos medios para hacer ya una obra, es decir agotadas las instancias para hacerla con recursos propios. Es cierto que el municipio por sí tiene ciertos límites al respecto. Pero no olvidemos que el mismo partido gobierna la provincia, y allí no han querido ni hablar de restablecer, por ejemplo, el impuesto a los Ingresos brutos a las principales empresas de la provincia (las cerealeras multinacionales) que desde 1992 no pagan este impuesto,y en cambio si tributan desde un peluquero hasta un kiosco. Tampoco se ve una acción firme para reclamar lo que la Nación debe a nuestra provincia. Allí han preferido también endeudarse en dólares (¿pensarán que el dólar seguirá quieto, al lado de una inflación galopante, todo el tiempo de vigencia de los créditos?).

Al votar favorablemente (nada menos) el acuerdo con los fondos buitres, Alicia Ciciliani, diputada del mismo sector, dijo: "...tenemos que asumir la enorme responsabilidad de aceptar la derrota del pueblo argentino ante el capitalismo financiero internacional". Va de suyo que si nos han derrotado, lo que corresponde es rendirse, y todas estas políticas son el acta de rendición. Posición diametralmente opuesta a la de los próceres independentistas, que aún en los momentos más angustiantes de la Guerra de la Independencia, cuando todo parecía perdido, se negaban a rendirse e incluso pasaban a la ofensiva, como San Martín en 1816-17.

Podrán decir que este análisis es tremendista, ante un posible endeudamiento apenas municipal. Conviene observar lo que está viviendo hoy Puerto Rico, que se declaró en quiebra a principios de mayo, recortó un 50 por ciento el presupuesto universitario, cerró más de 150 escuelas, etc. por causa de una crisis de deuda. De la deuda en default, gran parte corresponde a los municipios.

La legislatura de Neuquén acaba de solicitar al Poder Ejecutivo Nacional que excluya de la garantía de emisión de deuda del país los recursos hidrocarburíferos, mineros y lagos no navegables en función del decreto 29/2017 firmado por Macri en enero. Varios legisladores pidieron incluso la derogación del decreto. Se ve que estos legisladores tienen memoria e información, y ven venir el fondo del abismo al que nos está llevando el gobierno nacional y los gobiernos provinciales y locales cómplices: una mucho más veloz enajenación de los recursos naturales, entre otros costos.

Alberto Cortés

Ex concejal de Rosario

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