Opinión
Lunes 03 de Abril de 2017

Los que están en otra frecuencia

No son locos, desde ya, ni distraídos, tampoco colgados ni residentes de los anillos de Saturno, los que están en otra frecuencia por lo general piensan distinto a la generalidad, abordan las cuestiones desde otro ángulo, se adelantan un montón, o atrasan otro tanto.

No son locos, desde ya, ni distraídos, tampoco colgados ni residentes de los anillos de Saturno, los que están en otra frecuencia por lo general piensan distinto a la generalidad, abordan las cuestiones desde otro ángulo, se adelantan un montón, o atrasan otro tanto. Y así viven, se reproducen y mueren, quizás los únicos signos vitales que comparten con los demás.

Es el tipo que asocia sin ningún pudor la crisis monetaria con alguna teoría de Eisntein y sigue con sus elucubraciones hasta que harta a toda una mesa de café, o que sale con los más disparatados "si hubiese pasado tal cosa" que aplica a las situaciones, hechos y cuestiones más disímiles.

Hay que poner algo en claro, que viva en otra dimensión no lo convierte en un mal bicho; por lo general son

tipos fantásticos que tienen la rara habilidad de sacar de las casillas a cualquiera, y también de ver cosas que para los demás pasan desapercibidas, lo que no quiere decir que los demás estén con tantas ganas de conocerlas.

No, lo que mata es la exquisita contundencia de quienes frecuentan otra frecuencia en el abordaje de los temas, y tanto más las esquizofrénicas defensas de sus planteos.

Muy inteligentes, captan rápidamente la ironía del ¡mirá vos! con que el interlocutor se traslada al próximo clásico y sus decenas de alternativas y va a insistir con un "no, escucháme, no es una cosa menor, lo que pasa es que no lo ves" hasta que el sufrido y estoico amigo lo mira, pone cara de atención y vuelve a pensar en el partido.

Y cuatro días después ve en los diarios el mismo tema y hasta lee palabras parecidas a las que recuerda en forma deshilachada de ese encuentro con su amigo, ese que vive en otra frecuencia.

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