Opinión
Martes 17 de Enero de 2017

Los autos en la vereda

Se entiende. Cuesta tanto comprar un auto y tanto más mantenerlo que no da trabajo ponerse en el lugar del tipo que lo lava, lo pule, le pasa cera a los asientos y los tapizados, le lustra las tuercas de las ruedas, la pasa silicona a las gomas, ni tampoco cuando la emprende, laborioso, con el motor. Desengrasa la tapa de válvulas y la maraña de mangueras y cables con una dedicación digna de encomio, ni en las fábricas le hacen semejante tratamiento de belleza a los vehículos.

Se entiende. Cuesta tanto comprar un auto y tanto más mantenerlo que no da trabajo ponerse en el lugar del tipo que lo lava, lo pule, le pasa cera a los asientos y los tapizados, le lustra las tuercas de las ruedas, la pasa silicona a las gomas, ni tampoco cuando la emprende, laborioso, con el motor. Desengrasa la tapa de válvulas y la maraña de mangueras y cables con una dedicación digna de encomio, ni en las fábricas le hacen semejante tratamiento de belleza a los vehículos.

El fenómeno se da principalmente en los barrios y también en los bordes el macrocentro.

Mientras el adorador de los fierros rinde culto al objeto que tiene en copropiedad con el Estado (más del 50% de impuestos en el valor de la unidad y toda una interminable retahíla de retenciones a los combustibles) los sufridos vecinos pasan en fila india por los costados para seguir su camino. Abstenerse madres con cochecitos, caminantes con perros, mujeres con changuitos para las compras, pibes con bicicletas, nenes con triciclos o con pata pata. La gran mayoría deberá parar, esquivar los chorros de agua de la manguera, los baldes con detergente, cepillos y rejillas desparramadas en el suelo, tendrá que esperar que no venga ningún auto, bajar a la calle y tratar de traspasar el salvador cordón de la vereda a los seis o siete metros, aventura no exenta de riesgos.

Después, el limpiador extremo estacionará en la calle. En la vereda quedará todo tipo de vestigios de su cariño por el auto.

Pero hay otros que dejan los autos en la vereda, cerca de la ventana del dormitorio, toda la noche y las mañanas de sábados y domingos. Estos son distintos, para ellos el auto es uno más de la familia.


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