Opinión
Martes 20 de Junio de 2017

Los 60 años del Monumento Nacional a la Bandera

Un lugar patrio. No sólo es un emblema indiscutido, sino el espacio elegido por el pueblo para expresarse, donde siempre se celebra, se protesta o se participa de una propuesta cultural.

El Monumento Nacional de la Bandera, el ícono de la ciudad, cumple hoy 60 años, donde se realizará el tradicional festejo del día de la enseña patria, con la presencia de las máximas autoridades nacionales, provinciales y de la ciudad.

Este lugar emblemático de los rosarinos fue inaugurado por el presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, y su vice almirante Isaac F. Rojas, el gobernador Clodomiro E. Carranza y el intendente José Araya.

Ese jueves 20 de junio fue un día frío y soleado. Desde hora temprana se vivió una fiesta en las que participó una multitud para presenciar la jura de la Bandera y el desfile militar.

La ciudad ese día se había vestido de celeste y blanco, y en sus calles la población estaba exultante, pese al momento político que se vivía. La tradicional calle Córdoba era el paseo obligado de los rosarinos, y en las últimas horas de la tarde de ese día se inauguró la galería Rosario, que sería la primera de la ciudad, si bien ya existía el histórico pasaje Pan.

A partir de ese momento el Monumento y el parque a la Bandera han sido no sólo un emblema indiscutido, sino el espacio elegido para ser una pasión de multitudes, donde siempre se celebra, se protesta o se participa de una propuesta cultural.

Todas estas expresiones multitudinarias crecieron significativamente a partir de la recuperación de la democracia. Permanentemente este espacio es elegido para cualquier tipo de demostración, incluso las de los eternos rivales de Newell´s y Central.

Por este escenario, han desfilado en 1986 el Papa Juan Pablo II, quien aglutinó a unas 100 mil personas, en ocasión de su visita al país, que superara un grave conflicto limítrofe con Chile. En 1983, el ex presidente Raúl Alfonsín congregó a unas 400 mil personas, en el cierre de su campaña política. Días después, el candidato justicialista Italo Argentino Luder, encabezó su propia reunión, con 300 mil adherentes.

También, el 10 de setiembre de 1989, 70 mil personas presenciaron el arribo de los restos del brigadier Juan Manuel de Rosas, repatriado desde Inglaterra y desde el Monumento se embarcó el féretro, en un navío de guerra, que luego de pasar por la Vuelta de Obligado, arribó a Buenos Aires, donde fue sepultado en el cementerio de la Recoleta.

La protesta agraria contra la resolución 125 del 25 de Mayo del 2008, fue otro de los momentos más significativos que convocó a unos 200 mil ruralistas, demostrando la importancia del sitio para reforzar el mensaje que se quería dar.

En este mes, sucedió algo impensado que se sumó a las grandes convocatorias, la reunión de los cinco premios Nobel por la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, el polaco Lech Walesa, el costarricense Oscar Arias Sánchez, la guatemalteca Riboberta Menchú y la iraní Shrin Ebadi, quienes participaron en el patio Cívico del Monumento, del recital como cierre del Congreso por la Paz.

A partir de la obra, ubicada en la ribera del río Paraná, realizada por los arquitectos Ángel Guido y Alejandro Bustillo, los escultores Alfredo Bigatti, José Fioravanti, Eduardo Barnes y Pedro Cresta, la ciudad recibió una identidad fundamental, reconociéndola como el lugar donde el general Manuel Belgrano eligió para crear la bandera nacional que lideró los ejércitos independentistas.

Helio Abaca / DyN

Comentarios