Opinión
Domingo 04 de Junio de 2017

Llamada local: Ni aliados ni enemigos, todo lo contrario

—Pobres ustedes, los rosarinos. —¿Con qué me va a salir ahora?

—Pobres ustedes, los rosarinos.

—¿Con qué me va a salir ahora?

—Qué desgracia no ser ni aliado ni enemigo.

—¿Del gobierno nacional?

—Claro.

—¿Usted cree que eso nos perjudica?

—Y, mire la plata que le dieron a Alicia Kirchner para Santa Cruz.

—Como mil millones creo.

—Eso es porque queda bien ayudar a la oposición en problemas.

—¿Y usted dice que a Santa Fe no la ayudan porque no está en esa categoría?

—Exacto. Ni lo suficientemente cerca, ni demasiado enfrentada.

—Puede ser.

—Vio que por ahí sale un socialista a pegarle y al rato otro modera y acomoda esos dichos.

—Deben ser puntos de vista diferentes.

—¡Qué va! Es una estrategia para poder salir para cualquier lado, pero avíseles que no funciona.

—¿Usted cree?

—Mire los resultados.

—Sí, tampoco estamos como Santa Cruz.

—Pero le viven pidiendo o echando la culpa a Macri.

—No es tan así. Revise los diarios. Esta semana la intendenta mandó una carta pidiéndole una reunión al presidente.

—¿Una carta?, ¡que antigüedad! Hasta que llegue...

—Bueno, a Bonfatti como gobernador nunca le dieron un encuentro de ese tipo.

—Era otro gobierno.

—Sí, ahora los reciben y les prometen, pero después no les mandan nada igual.

—Al menos son más amables.

—¿Y eso para qué sirve?

—Tenga paciencia. Va a ver que le van a costear algunas obritas. Deben haber empezado por la capital de la provincia por una cuestión de respeto institucional.

—¿Usted dice por los cientos de millones que fueron a Santa Fe contra los 10 que llegaron a Rosario?

—Ya le salió el revanchista de adentro. Entienda que había razones de emergencia.

—Como las luces del puente colgante.

—Epa, parece que a los rosarinos eso les impactó en el orgullo.

—No crea, pero de ahí a que no nos permitan ni siquiera endeudarnos.

—Debe ser un acto de responsabilidad financiera.

—¿Justo este gobierno que multiplicó la deuda?

—Habrán visto que no es seguro que Rosario pueda cumplir con sus acreencias.

—Ojalá no nos cuiden tanto.


El candidato de la novela

—Oiga, a ese Durán Barba no lo entiendo.

—¿Por?

—Se la pasa diciendo que un candidato para ganar tiene que ser conocido.

—¿Y?

—Y en Santa Fe ponen al frente de la lista a un tipo que no lo conoce nadie.

—Se refería para ser presidente. ¿Vio que dicen que las elecciones de este año se ganan con la escudería?

—¿Y eso significa que pueden poner a cualquier candidato?

—No, pero no importa tanto el nombre.

—Cuando lo anunciaron, pensé que era la promoción de una nueva novela turca: Abdul Kantar.

—Creo que no es así.

—Pero los otros nombres en danza eran más fáciles.

—En la interna le reprochan a este hombre que en 2015 apoyó al socialismo.

—¿Y que quiere? Si los radicales no saben ni ellos mismos con quién están.

—Es cierto, pero no es tanto lío: en Santa Fe son socialistas y a nivel nacional del PRO.

—Pero después están las excepciones.

—Obvio, como en toda regla.

—Pobre los afiliados radicales, no van a saber a quién votar.

—Al revés, la tienen muy fácil. Si hay radicales en todas las listas.


¿Que les pasa a los de la AFA?

—¿Oiga, sabe qué tienen los de la AFA?

—¿Por?

—Estuvieron una semana evaluando sancionar a Central como si hubieran matado a una persona.

—No se queje. Se salvaron de una sanción dura.

—¿Y por qué? ¿No sabía que se sancionaba el festejo creativo?

—Igual hubo fuegos artificiales.

—¿Y qué quiere? Se festejaba el triunfo en el clásico que bajó al rival del campeonato. Una pavada.

—Sí, pero con elementos prohibidos.

—Se quedaron en la época del Mundial 78, cuando sólo se tiraban papelitos.

—No exagere.

—Para mí es una factura por alguna otra cosa. Si no, ¿cómo se explica que se sancione por uso indebido de muñequitos vestidos?

—Tampoco me acuerdo a quién apoyaron cuando había dos candidatos a presidente.

—A los dos, como corresponde, pero eso fue hace mucho.

—Les pasa igual que a los socialistas, no se definen y pierden por eso.

—Siempre con la política. Ya cansa.


Los semáforos, por el piso

—¿Y ahora, dónde se van a meter?

—¿Quiénes?

—Los del PRO, que criticaron los semáforos de piso para distraídos por el celular.

—¿Por qué lo dice?

—Empezaron a instalarlos en Capital Federal, en Retiro.

—Tampoco es que acá habían salido a criticarlos.

—Dijeron que no eran prioritarios.

—Y tienen razón.

—Y que los pusieron en una esquina que no registra accidentes con peatones.

—Eso puede ser.

—¿Se imagina a los socialistas y a los del PRO inaugurando juntos los semáforos de piso?

—No lo descarte para el año que viene. En este hay elecciones.

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