Opinión
Viernes 20 de Enero de 2017

Las motonetas

Simpatiquísimas, la mayoría silenciosas y con diseños y colores hermosos, las motonetas ganaron otra vez las calles rosarinas.

Simpatiquísimas, la mayoría silenciosas y con diseños y colores hermosos, las motonetas ganaron otra vez las calles rosarinas. Gozan de la brecha abierta por las entrañables Vespas (los Cadillacs de las motonetas) y las Siambretas, creadas en Italia apenas terminada la Segunda Guerra Mundial como vehículos baratos que consumían poco combustible, que era escaso y caro. Ahora también hay Vespa, pero son las menos; pululan las de fabricación china que tienen una concepción técnica distinta aunque copian con bastante éxito sus formas.

Los conductores de scooters (hay que darle la alegría a la criatura) son distintos a los motoqueros. Primero, sus máquinas están más limpias y cuidadas, y segundo que en ese colectivo las mujeres son multitud. No es poco, nadie puede sustraerse a la inolvidable secuencia del paseo en las calles cercanas al Coliseo que Audrey Hepburn y Gregory Peck protagonizan a lomos de una Siambreta standard en "Vacaciones en Roma".

Entonces, ellas aparecen con sus motonetas verde y crema, o rojas fuego, o blancas, brillantes, con el cabello ondeante a pesar del casco.

Son más cuidadosos para circular, no se anticipan a los semáforos ni tratan de colarse en amarillo, hacen poco ruido, y no aparecen como engendros amenazantes con los caños al aire.

Está bien, son gustos, pero la diferencia de imagen, al menos, es llamativa.

Debiera recrearse en un filme el paseo romano en las calles de Rosario. Da para eso, las calles de la costa son un marco ideal y generoso.

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