Opinión
Martes 11 de Octubre de 2016

La prescripción corrupta

En la república de Carrió. El fallo judicial que declaró la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.

En la república de Elisa Carrió la discusión científica se ve contaminada por prejuicios que derivan de la coyuntura y de la mezquindad política. Quien ahora adopte una posición contraria al fallo que declara imprescriptibles los delitos de corrupción estará expuesto a ser sospechado de inmoral y de corrupto. Tomo el riesgo porque el tema en debate lo vale.

Me perturba más una de las firmas del fallo que el fallo mismo. He admirado desde que estudio derecho al doctor Leopoldo Schifrin, quien es uno de los firmantes del fallo. Seguramente seguiré admirándolo aún después de este "juridicidio inducido". Omito toda consideración del otro voto, que equipara los delitos de corrupción a los de lesa humanidad, porque la sola refutación legitimaría una postura disparatada y demagógica.

Lo más preocupante de lo ocurrido es el retorcimiento de la letra y el espíritu de la Carta Magna y los tratados de derechos humanos en función de combatir el delito "a como dé lugar", en función de la razón de Estado.

La Convención Internacional contra la Corrupción no dispone que los delitos de corrupción son imprescriptibles, como sí lo hacen otros tratados que refieren a otros delitos (lesa humanidad, genocidio, apartheid).

El artículo 36 de la Constitución -que cita el fallo- es de los "nuevos", es decir de los que se incorporaron en 1994, y basta leer los diarios de sesiones de la convención reformadora de ese año para advertir que el texto y el sentido del mismo son hijos de la intención de desalentar que vuelva a haber golpes de Estado, de invalidar todo lo hecho por el usurpador y de perseguir penalmente para siempre a los golpistas. El artículo además alude a la punición de la suma del poder público -en histórica alusión a la tiranía rosista- y a la traición a la patria; y en un quinto párrafo refiere a los que atenten contra el sistema democrático delinquiendo dolosamente contra el Estado y que obtengan así un enriquecimiento sin decir que este delito es imprescriptible. Si la traición y la suma del poder público como delitos no son imprescriptible lógico es que tampoco lo sean los delitos de enriquecimiento. De acuerdo a ese artículo solo el delito de usurpación del poder por la fuerza es imprescriptible. Soluciones jurídicas distintas para situaciones fácticos distintas. Lo que hace el fallo se llama "analogía in malla partem", en contra del imputado, cosa prohibida por la Constitución.

El Estado puede por sí declarar imprescriptibles algún delito o algún tipo de delitos, pero deben estar determinados puntual y taxativamente por una norma expresa que emane de la Constitución o de un tratado o de una ley, nunca por un fallo judicial.

Estimado profesor Schifrin, maestro, la descarriada conducta de Carrió alcanzó sus rieles pero igual lo sigo queriendo.

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