Opinión
Sábado 08 de Abril de 2017

La llave de la ley de paridad de género la tiene el PJ

El Senado provincial tiene hasta el 1º de mayo para que el proyecto no pierda estado parlamentario. El gobierno pidió que sea tratado en extraordinarias

El año pasado la Cámara de Diputados de la provincia dio media sanción al proyecto de paridad de género que plantea que en toda lista de candidatos que presenten los partidos políticos, alianzas o confederaciones para elecciones provinciales, municipales, comunales y/o de convencionales constituyentes, deberán confeccionarse ubicando alternativamente a personas de diferente sexo, no pudiendo haber dos candidatos/as consecutivos/as del mismo sexo, en la totalidad de las candidaturas titulares y suplentes.

Con 35 votos a favor y 8 abstenciones, fue girado al Senado donde quedó dormido hasta que, hace unos días, el gobernador Miguel Lifschitz firmó un decreto por el cual pidió su tratamiento en sesiones extraordinarias. Es decir, si no es tratado antes del 1º de mayo, muere hasta una nueva presentación.

Las mujeres de nuestra provincia, con una aceitada práctica en esto de articular acciones para la defensa de sus derechos, integraron sendas mesas en Santa Fe y Rosario y se organizaron para estar presentes en la Legislatura el pasado 30 de marzo.

La paridad no es un invento de estas tierras. Ya en la primera Cumbre Europea "Mujeres en el Poder", celebrada en Atenas en 1992, se exige la paridad.Entre sus argumentos se señala que "las mujeres representan la mitad de las inteligencias y de las cualificaciones de la humanidad y su infrarepresentación en los puestos de decisión constituye una pérdida para la sociedad en su conjunto. Una participación equilibrada de las mujeres y de los hombres en la toma de decisiones es susceptible de engendrar ideas, valores y comportamientos diferentes, que van en la dirección de un mundo más justo y más equilibrado tanto para las mujeres como para los hombres".

Posteriormente, en el año 2007, los países latinoamericanos y caribeños, en el marco de la X Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe, suscribieron, a través de sus ministras y/o de los más altos representantes de los Mecanismos de la Mujer, el denominado Consenso de Quito, en el que reconocieron que la paridad es un mecanismo propulsor de la democracia y constituye una meta para erradicar la exclusión estructural de las mujeres. Ello porque su finalidad es "alcanzar la igualdad en el ejercicio del poder, en la toma de decisiones, en los mecanismos de participación y representación social y política" pero también "en las relaciones familiares […], sociales, económicas, políticas y culturales" (Consenso de Quito Punto 17).

Por otra parte, la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer —que tiene rango constitucional desde la reforma de l994— establece en su artículo 7 que "los Estados partes tomarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la vida política y pública del país y, en particular, garantizando en igualdad de condiciones con los hombres, el derecho a votar en todas las elecciones y referéndums públicos y ser elegibles para todos los organismos cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas".

La paridad en las listas legislativas ya existe en países tales como Francia, Bélgica, España, Ecuador y Bolivia, sólo para nombrar algunos antecedentes.

La paridad no es sólo una cuestión numérica, conlleva una transformación en el sentido de la representación política. Las mujeres, que representan un 50 por ciento de la población, han tenido históricamente nula o escasa representación política como consecuencia de un sistema patriarcal que estableció una división sexual del trabajo: los hombres en el trabajo y el ámbito de lo público, las mujeres relegadas al hogar y a "sus tareas" domésticas.

Si reconocemos el derecho a la igualdad, la paridad se impone como una consecuencia inevitable. La presencia de las mujeres enriquece la democracia, porque por historia, por experiencia de vida, pueden aportar otra mirada y ampliar los intereses y las necesidades que deben ser representados en el ámbito plural por excelencia como lo es el poder legislativo

Hoy, en Santa Fe, dada la amplia mayoría del peronismo en la Cámara Alta, la llave de su aprobación está en sus manos. Es impensable que quienes pertenecen al partido que otorgó, de la mano de Evita, el voto femenino que le permitió a las mujeres elegir y ser elegidas y luego el cupo femenino, que posibilitó pasar de un magro 3 o 4 por ciento de representación a un 33 por ciento, puedan negarse a tratar y aprobar el proyecto de la paridad. Significaría desconocer la historia de un peronismo que siempre ha sido vanguardia en el reconocimiento de derechos de las mujeres.

Tienen una oportunidad histórica. Las mujeres y, especialmente las peronistas, esperamos que no nos defrauden.

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