La lupa
Viernes 05 de Mayo de 2017

La eterna incógnita del devenir

Hasta los poderosos, los que deciden cómo viven y habrán de morir millones de personas, en algún momento, por alguna circunstancia y, quizás, más veces de lo que se pueda suponer, tienen esa inquietud, esa necesidad de saber qué es lo que va a pasar. Y tanto más ellos, que adelantándose al acontecer estarán más cerca de ser dioses. Y sin embargo, cualquier contratiempo les cambia la agenda, o se las da vuelta.

De ahí que los horóscopos ocupen su infaltable lugar en las páginas de entretenimiento de los diarios y sus revistas. Pero los cabuleros y los ansiosos que compran más de un diario las van a tener moradas porque no van a encontrar dos iguales, ni siquiera parecidos. Una astróloga le dirá que la semana se le presenta brillante por la oposición de un planeta y la influencia de otro, pero que tenga cuidado si decide embarcarse en decisiones trascendentes, y así cuestiones sentimentales y las relacionadas con la salud. No es que sean engaños o fruslerías, es que adivinar qué es lo que vendrá es mucho más peliagudo que el pronóstico del tiempo, y a pesar de radares y sistemas computarizados y de redes mundiales, a veces fallan; cuánto más esta cuestión.

Todos lo saben, pero la esperanza es lo último que se pierde, y eso porque nunca se tiene la certeza de estar ante un futuro develado. Apenas lo rozaron los protagonistas de "Volver al futuro" y tuvieron que atravesar innumerabes peripecias.

En vez de desesperarse por saber qué vendrá, es mejor ver lo que trae el viento. Eso sí, hay que estar muy preparado para agarrar con las dos manos algún cachito de felicidad.

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