Opinión
Sábado 02 de Septiembre de 2017

La candidatura de Menem

Polémico. Aunque tiene dos condenas judiciales en contra, la Corte Suprema de Justicia de la Nación acaba de habilitarlo para que se postule al Senado de la Nación por un nuevo mandato.

La decisión del Poder Judicial de habilitar al ex presidente Carlos Saúl Menem como candidato a senador nacional por la Rioja en las elecciones del próximo 22 de octubre a pesar de su condena por la Cámara Federal de Casación Penal a 7 años de prisión y 14 de inhabilitación para ejercer cargos públicos por contrabando agravado de armas a Ecuador y Croacia, y simultáneamente por el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 3 por pago de sobresueldos a sus funcionarios, confirma una vez más la complicidad de numerosos jueces con muchos funcionarios corruptos que, a ésta altura del Estado de Derecho, deberían desistir en su pretensión de permanecer en forma vitalicia en cargos electivos impropios del sistema republicano. Desde la reforma de 1994 a la fecha todos nuestros presidentes, sin excepción, han lesionado, alterado, distorsionado y tergiversado a la Constitución con decretos delegados (prohibidos por el artículo 76 CN) y decretos de necesidad y urgencia (prohibidos por el artículo 99 inciso 3 CN). Los legisladores han paralizado el funcionamiento de la Comisión Bicameral (Ley 26.122) y han impedido remover a sus pares por corrupción. Por su parte, los jueces postergan indefinidamente sus sentencias. Nuestra impotencia y desaliento republicano encuentra justificación en Jorge Luis Borges cuando dijo: "Ser argentino es un acto de fe".

El Poder Judicial nos dice, en un reciente fallo, que no es necesaria la idoneidad para acceder a cargos públicos. La palabra "idoneidad" deriva de "identidad" y el Diccionario de la Real Academia lo define como "adecuado y apropiado para una cosa" y los convencionales constituyentes de 1853/1860 lo incorporaron en el artículo 16º de la Constitución Nacional, al disponer: "La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas". El principio de igualdad ante la Ley se traduce, entre otras cosas, en que nadie gozará de privilegios al acceder a un empleo público. Existe una condición para llegar a él: la idoneidad. Ello significa que lo único que torna desiguales a los habitantes, cuando de cubrir vacantes públicas se trata, es, precisamente, la idoneidad. Ni su patrimonio, ni la clase social, ni la religión, ni la ideología, ni la proximidad al partido gobernante ni su condición de ex presidente de la Nación deben influir en los nombramientos. Lo único que se debe asegurar es la capacidad, sus antecedentes y el consiguiente mérito. Nuestra Constitución histórica ratifica en gran parte, en su reforma parcial en 1994, la "meritocracia". Somos iguales, salvo en la idoneidad de cada uno y ello debe conjugarse con los postulados de los instrumentos internacionales que impulsan "transparencia y mecanismos de anticorrupción". Una persona es idónea no solamente por su capacidad sino por detentar intachables condiciones morales. Numerosos precedentes judiciales y doctrinarios han establecido que "ni la aptitud técnica ni la física pueden suplir la ausencia de la moralidad; para actuar como funcionario o empleado público no debe tener malos antecedentes"

Sobre el ex presidente Menem pesan dos sentencias condenatorias: una de la Cámara Federal de Casación Penal por contrabando agravado de armas que fueron a Ecuador y Croacia, y otra del Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 3 por pago de sobresueldos. Dichas sentencias han sido confirmadas por la Cámara de Casación Penal, condenándolo a 7 años de prisión y 14 de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Los apoderados de Menem han apelado dichas decisiones ante la CSJN. Tres tribunales: un Juez de primera instancia, una Cámara de Apelaciones y otra Cámara de Casación han coincidido en su decisión de condenarlo; sin embargo, su apelación a la CSJN lleva a interpretar a jueces federales "que la sentencia no esta firme…". La Cámara Electoral, en su momento, reiteró su doctrina expuesta en el caso "Romero Feris", quien en el año 2003 pretendía ser legislador con casi 40 causas abiertas y dos condenas que lo inhabilitaban para ocupar cargos públicos. "Tato" Romero Feris fue gobernador de Corrientes y senador nacional hasta 2001. Ese año, a pesar de estar condenado por una causa relacionada con bonos provinciales mientras era gobernador, a 7 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, se presentó para la reelección por el Partido Nuevo y ganó; sin embargo no se incorporó como senador nacional porque el Superior Tribunal de Corrientes rechazó el recurso intentado por los defensores del ex gobernador ante el Tribunal de Casación. La Cámara Nacional Electoral hace algunos días, excluyó a Carlos Menem de la carrera electoral por encontrarse condenado en dos instancias y aún cuando no hubiera sentencia firme, y más allá del principio de presunción de inocencia, los jueces manifestaron que "las sentencias gozan a su vez de la presunción de certeza y legitimidad que les confiere haber sido dictadas por un tribunal competente, con las garantías del debido proceso legal…".

La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), por unanimidad, descalificó el fallo de la Cámara Electoral por "graves defectos jurídicos" ¿Dónde estuvieron los "graves defectos jurídicos" de la sentencia de la Cámara? La CSJN sugirió que Leonel Ignacio Acosta, apoderado de una alianza de izquierdas, impulsor de la denuncia, no reunía facultades para impugnar al candidato Menem, en razón que no estaba legitimado para impugnar la precandidatura de "otra" agrupación política (¿?).

El eje de la argumentación de los camaristas del Tribunal Electoral, Santiago Corcuera y Alberto Dalla Via, se fundamentó en el principio de idoneidad (artículo 16 de la Constitución nacional) requerido para ser funcionario o empleado público. Los jueces interpretaron que la idoneidad requerida al ex presidente no podría estar más ausente que cuando un precandidato ha sido condenado a prisión con la accesoria de inhabilitación de 14 años en la función pública. La Cámara Electoral no dijo que Menem debía ir preso; dijo que no cumple con el requisito básico de la idoneidad, entendida como una habilidad política y moral que se suma a los presupuestos del artículo 55 de la Constitución, respecto de edad y lugar de nacimiento o residencia.

¿Cuándo la Convención Americana de Derechos Humanos refiere a "condena penal" se asimila a "condena firme", como sostiene la CSJN? Al parecer, ésta es la conclusión de los integrantes en pleno de la CSJN, al sostener que "nadie es culpable sin sentencia firme"

El Poder Judicial acaba de habilitar al ex presidente como candidato a senador nacional en las elecciones del 22 de octubre omitiendo el requisito de la idoneidad. Discépolo nos recita: "No hay aplazaos, ni escalafón, los inmorales nos han igualao…"

Por Ricardo Alejandro Terrile - Profesor titular de Derecho Constitucional - UNR

"No hay aplazaos, ni escalafón, los inmorales nos han igualao…"(Enrique Santos Discépolo: "Cambalache")


Comentarios