Opinión
Domingo 22 de Enero de 2017

La agenda vieja

Claves. El socialismo rosarino, por primera vez, analiza la posibilidad de que la lista sea encabezada por un extrapartidario. El PRO y la UCR podrían ir separados. Ciudad Futura y el PJ evalúan nombres.

Aún en la era digital las agendas de papel, esas que parecen ediciones únicas de un libro, siguen prestando un apoyo formidable. Nadie prescinde del almanaque.

Las agendas de papel son discretas, serias o alegres pero respetuosa de vida de su propietario, está a siglos de la prepotente intromisión de un aparato torturante como el celular, cuyos pitidos extemporáneos recuerda a cada instante que hay otro que quiere saber algo de no sé qué, que marca vencimientos de impuestos, cumpleaños, aniversarios, feriados, fechas patrias sin que nadie se lo haya preguntado.

No, la agenda mantiene su existencia inanimada y silente hasta que sus páginas son abiertas; ahí muestra, con la delicadeza de la pertenencia, las fechas y cosas importantes escritas con la misma letra del dueño y según su criterio sin agregar podría gustarte, otras personas a las que les gusta, menganito quiere ser tu amigo, 35% de descuento por el día de la olla a presión.

El problema serio se plantea cuando se terminan los días, porque la agenda tiene fecha de vencimiento, y menos mal, si no, ¿de qué vivirían los imprenteros, los diseñadores, los fabricantes de los insumos?

Ni que hablar si la agenda resiste las mudanzas y es revisada diez, veinte años después, cuando muestra la huella de acontecimientos o de hechos perentorios que generaron tanta angustia y desazón. Ahora, con el tamiz del tiempo, se comprueba que, al final, no eran para tanto.


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