Opinión
Miércoles 05 de Julio de 2017

Indicadores que no engañan

Salud. En Rosario la mortalidad infantil y de mujeres por causas obstétricas está entre las más bajas del país, como consecuencia de las políticas públicas que se llevan adelante.

Hace pocos días se inauguraron las nuevas instalaciones del Área de Atención Integral de la Mujer en el hospital Roque Sáenz Peña. Un gran hito para nuestra red de salud, como resultado de un profundo proceso de transformación en la cultura organizacional de este hospital que además incorpora nuevo equipamiento tecnológico de última generación en las áreas de maternidad, quirófanos y terapia intensiva neonatal. Toda esta infraestructura necesita tiempos de monitoreo, pruebas, evaluaciones y ajustes para que todo funcione como debe ser al momento de recibir a las mujeres, niños y niñas.

Parte de este largo proceso, es la puesta a punto de las pruebas en vacío, sin las mujeres pariendo, porque el equipo de trabajo debe adaptarse a las nuevas instalaciones y al nuevo equipamiento para garantizar la seguridad de quienes allí se atiendan.

No estamos hablando de una maternidad vacía, ya que está llena de fuerza, ganas y compromiso en favor de las mujeres y sus hijos/hijas, y mucho menos podemos avalar que esta inauguración haya sido un acto engañoso porque todos los equipos de salud del propio hospital, de cada uno de los centros de salud barriales del distrito sur y sudoeste, las más de treinta organizaciones de mujeres están conociendo este momento y han esperado en forma activa la finalización esta obra.

Fueron las redes de salud, ancladas en el territorio, capaces de trabajar con la mujeres e informales donde realizarían sus partos en este año y medio en el que el edificio estuvo en obras y siguen siendo los propios equipos los que van a dar el visto bueno para el reinicio.

Las organizaciones de mujeres y barriales estuvieron y están trabajando muy fuertemente y han redoblado la apuesta en el último tiempo. Así, se sucedieron talleres entre equipos de salud de los barrios y la comunidad enfocados en reforzar derechos. Se escucharon las voces de las mujeres como ciudadanas, sus vivencias, experiencias, deseos, sensaciones y miradas en esta etapa de la vida tan importante.

El paradigma que impulsamos pone en primer lugar al derecho de la mujer a elegir, decidir, ser la protagonista principal, a un parto no invasivo, no quirúrgico, no como una enfermedad, a no dejar de mirar, acompañar y tener al bebé en todo momento del nacimiento. Y en alusión a lo que se detalla en una nota de opinión de este diario, debemos decir que para que lo indescifrable se traduzca en descifrable, hay que conocer, entender, ver, profundizar, intercambiar y discutir con los equipos de trabajo, con las organizaciones de mujeres, que día a día luchan por transformar la realidad. Estimo que no alcanza con miradas unilaterales detrás de un escritorio.

La inauguración de esta nueva infraestructura responde a la necesidad de brindar una mejora que garantice la manera de "hacer" de los trabajadores/as y el respeto de los Derechos. Significa también acompañar los reclamos que desde hace muchos años vienen haciendo las organizaciones de mujeres a lo largo y a lo ancho del país.

Los trabajadores del hospital Roque Sáenz Peña hace más de seis años vienen implementando modificaciones para garantizar un parto y nacimiento respetados y posibilitar acciones durante el trabajo de parto como la libertad de movimiento para que este momento de la vida de la mujer transcurra de la manera más natural posible. Este conjunto de transformaciones permitieron disminuir la colocación de sueros intravenosos de un 80 por ciento a un 35 por ciento, la colocación de oxitocina (hormona para estimular las contracciones) de un 78 por ciento a un 29 por ciento, la rotura artificial de las membranas ovulares (rotura de bolsa) de un 82 por ciento a un 28 por ciento, las episiotomías (corte que se realiza en la vulva para prevenir desgarros) de un 25 por ciento a un 12 por ciento. Por otro lado, las prácticas de la ligadura de cordón oportuno pasaron de un 40 por ciento a un 85 por ciento y por último se logró que los índices de cesáreas sean uno los más bajos de nuestro sistema de salud. También podemos destacar que, en el marco de esta práctica, se pone inmediatamente al bebé en contacto piel a piel con su mamá, unidos por el cordón, esperando los tiempos necesarios para realizar la ligadura y favoreciendo el apego y la lactancia materna.

Esto no se logró de un día para otro, fue un trabajo conjunto desde la decisión política hasta la apropiación de todos y cada uno de los y las trabajadores/as, como así también de las organizaciones de mujeres que trabajan en defensa de los derechos sexuales y reproductivos y en la difusión de la ley 25.959.

En este tiempo de ajustes, monitoreo y evaluación cientos de mujeres recorren, observan, palpan, conocen, y se apropian de las nuevas instalaciones. Nos preguntan, se emocionan, nos cuestionan y sobre todo se movilizan para seguir instalando en el resto de la ciudad el protagonismo de la mujer en el proceso del parto.

Los vecinos y vecinas de esta ciudad saben y viven, desde hace más de 25 años, como esta gestión de gobierno garantiza la salud como derecho, transformando los abordajes, modelos de atención y epidemiológicos tradicionales en un enfoque que viene siendo la guía en la planificación de las políticas públicas, interpelando no sólo los resultados que se obtienen, sino también el camino para lograrlos.

En los procesos de parto y nacimiento, en consonancia con el estado provincial trabajamos bajo el concepto de Maternidades Seguras y Centradas en la Familia, que interpela principalmente la cultura organizacional de los servicios que asisten a las mujeres y sus hijos e hijas, poniendo en tensión la relación en el trabajo de los equipos de salud entre sí y de los mismos con la población a la que se deben.

Los beneficios de estos procesos basados en derechos se ponen de manifiesto en resultados concretos que se sostienen a lo largo del tiempo. Así, la morbilidad y mortalidad de mujeres por causas obstétricas y la mortalidad infantil en nuestra ciudad se ubican entre las más bajas del país y lo ha hecho de manera sostenida a lo largo de los años.

La Municipalidad de Rosario, el sistema público de salud en su conjunto, sigue trabajando, invirtiendo en infraestructura pública, en nuevas tecnologías, en innovaciones. Reconociendo siempre que la mayor inversión, la que ha puesto a esta ciudad como referencia de un modelo de salud basado en derechos, es la apropiación de los ciudadanos/as en la defensa de esos derechos. No hay tecnología ni aparatología que pueda medir la desigualdad en el trato, o la violencia obstétrica o aumentar la autonomía o libertad de las mujeres. Eso se logra con el camino recorrido colectivamente y se refleja en las contundentes mejoras de los indicadores sanitarios.

Leonardo Caruana

Secretario de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario

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