Opinión
Jueves 03 de Agosto de 2017

El subibaja de una relación

Claves. El presidente de la Nación le pidió al gobernador santafesino mantener "la cordialidad en la campaña" y se comprometió a dar una respuesta por la deuda. Escenarios, camino a las primarias.

"Miguel, intentemos mantener la cordialidad en la campaña, que no sea tan agresiva. Después tenemos que seguir trabajando juntos". Eso le dijo Mauricio Macri a Miguel Lifschitz, el lunes pasado en Santa Fe, cuando la tarde deambulaba en la Sociedad Rural.

Las cosas han cambiado para el gobierno nacional. Que Cristina Kirchner tenga grandes chances de ganar el principal distrito del país es el síntoma que de demuestra la mala gestión de Macri, al menos en relación a los sectores más pobres, a las zonas donde hoy se está peor que hace un año y medio atrás.

Se los dijo Emilio Monzó antes de ser vetado por el círculo amarillo del gobierno: "En provincia de Buenos Aires estamos un millón de votos abajo". En esas zonas densísimas del tercer cordón no hay nada que se parezca al optimismo. "Ahí no entra nadie de los nuestros, salvo Vidal, y con cuidados", le reveló a LaCapital un legislador nacional clave de Cambiemos.

Esa situación difícil en la madre de todas las batallas, el endurecimiento abrupto de José Schiaretti en Córdoba —el gobernador del cordobecismo ya no aplaude todo a ciegas— y las comparaciones de las mediciones con la actualidad de Lifschitz, hicieron que el jefe del Estado proponga una tregua en plena campaña.

En verdad, tampoco Lifschitz es partidario de estar a salto de mata todo el tiempo con el gobierno nacional. El santafesino promedio quiere que el presidente y el gobernador se lleven bien, sean racionales y trabajen para mejorar el estado general de la provincia. Es lo que le dijeron hace unos días al candidato de la escudería progresista. Luis Contigiani es más crítico de la gestión macrista que cualquier otro candidato. "Afloja, Colorado", le dijeron en la intimidad.

Una vez que pasen las elecciones de octubre, la política santafesina hablará de los comicios de 2019, porque Argentina es así de irracional en materia política. Y para ese entonces, Macri querrá ser reelecto. Y para que Macri sea reelecto, además de una gestión buena, necesitará que ya no haya grieta sino un tablero opositor de, al menos, tres vectores.

Traducido: el voto antimacrista no es sólo peronista, pero la estrategia marketinera de Cambiemos llevó a creer eso. Como la estrategia marketinera de Cristina antes del 2015 llevó a creer que el voto antikirchnerista sólo podría ser receptado por Macri.

Debe decirse una vez más: "la grieta" es un formidable negocio político creado por el kirchnerismo y el macrismo para evitar cualquier fuga intermedia. Les sirve en el aquí y ahora a los dos, pero para 2019 cantará otra historia.

Si Lifschitz no tiene la chance de ir por la reelección, estaría encantado de participar de un binomio nacional auspiciado por un frente de centroizquierda, que hoy brilla por su ausencia. El presente es Macri-Cristina. Incluso, la alternativa de izquierda no clasista que lleva adelante un sector cayó en la trampa y en los vicios de lo que tanto critica: Pino Solanas decidió ser candidato a senador cuando le quedan varios años en ese mismo cargo. Un postulante testimonial. Un bochorno. Elisa Carrió es la que lo hizo senador a Solanas. Hoy , casi nadie se acuerda. "Esto sí que es Argentina", cantaba Luca Prodan.

La campaña electoral camino a las primarias tiene ribetes inéditos. El candidato del oficialismo nacional a diputado, Albor Cantard, podría transformarse en el ganador más desconocido de las lides electorales. No es muy distinta la situación de Contigiani, otro gran desconocido para el gran público. Pero el que avisa no es traidor. Marcos Peña le dijo a este diario hace dos meses en Balcarce 50: "En Santa Fe, el candidato será el equipo. Cambiemos".

El presidente de la UCR e intendente de Santa Fe, José Corral, dice tener encuestas que estarían asegurando el triunfo de Cantard, algo con lo que no coinciden otros sondeos. Desde el propio riñón del PRO Santa Fe asumen que Rosario está "mal" para Macri. "Tiene una negativa alta como en ningún otro lugar, pero nosotros tenemos que asegurar el voto propio, el voto duro", reveló un dirigente macrista que hace campaña en la interna entre Anita Martínez y López Molina.

Esa situación de Macri en Rosario se diferencia en otros lugares de la provincia, donde el presidente goza de mayores números positivos. Ni hablar entre los sectores productivos vinculados a la soja. El que deberá aprovechar esa crítica mirada urbana hacia el gobierno nacional es Lifschitz. No es un dato menor la deuda que la Nación mantiene con Santa Fe, pese al fallo de la Corte Suprema. "Dujovne (el ministro de Economía) te va a hacer llegar una propuesta", le dijo Macri al gobernador.

A una semana y media de las primarias sigue primando la ausencia de entusiasmo en la sociedad, que se manifiesta en el "no sabe/no contesta" de las encuestas. En Rosario, hay encuestas en las que gana Roberto Sukerman, otras en la que triunfa Anita (para eso, deberá ganarle la interna a López Molina) y están en las que aparece primero Pablo Javkin. Un consejo para el lector: no le crea a ninguna, la única gran encuesta serán las Paso.

El escenario electoral 2017 consta de dos pasos: primarias (agosto) y generales (octubre). Seguramente, en muchos casos los comicios del 13 de agosto operarán como una primera vuelta y las elecciones de octubre como un ballottage. Muchísimas listas quedarán fuera de circulación tras las primarias, como consecuencia de las compulsas o de no haber alcanzado el umbral de votos para pasar a la general.

Resultaría estupendo que el gobierno y la Legislatura santafesina empiecen a ahorrarles confusión a los electores para el turno electoral de 2019. ¿Cómo? Aprobando leyes que obliguen a mejorar el control de avales y subiendo los umbrales de porcentajes de votos. Para que se termine el carnaval de listas de una buena vez.

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