Opinión
Sábado 16 de Septiembre de 2017

El socialismo y su política de inseguridad permanente

Más de 50 jefes de unidades regionales y otras áreas de la provincia fueron detenidos por distintos casos de corrupción y violencia institucional.

Más de 50 jefes de unidades regionales y otras áreas de la provincia fueron detenidos por distintos casos de corrupción y violencia institucional. La realidad deja a las claras que tanto el gobernador Miguel Lifschitz como el ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro​,​ exponen a la ciudadanía, dejando la seguridad en manos de personas que evidentemente trabajan contra ella.

En ese sentido, y lamentablemente, el Frente Progresista no ha podido garantizar la seguridad e integridad de las personas que viven en territorio santafesino. Aluden la baja de la tasa de homicidios, a la inauguración de un Centro de Control llamado Ojo pero,​ por otro lado​, designan funcionarios corruptos y violentos y encima utilizan la causa de Hugo Tognolli para desviar responsabilidades del Estado. La lista sigue si tenemos en cuenta la denuncia que en 2013 hicimos contra el ex comisario Rodolfo Romero, quien con sus empresas de seguridad se vio beneficiado directamente con el socialismo en contrataciones directas.

Tampoco vemos a funcionarios de Cambiemos cuestionando estas acciones porque existe una clara alineación en materia de seguridad. La foto​​ de Patricia Bullrich con Pullaro habla por sí sola. Cambiemos y el socialismo han establecido una clara política de estigmatización de los sectores que quedan fuera del brutal ajuste económico y la represión es parte de ese modelo.

Exigimos una renovación de autoridades pero además el compromiso necesario para poder decirle a los vecinos y vecinas de cada rincón de la provincia y especialmente de nuestra ciudad, que pueden vivir en paz.

Es necesaria la urgente formación de las fuerzas de seguridad y la participación ciudadana en​ sus​ diversos estamentos. Insistimos en el fin de las comisarías como asentamiento territorial de denuncias; pedimos el cierre de la comisaría 7° por los reiterados episodios de violencia institucional, vejaciones y torturas, y fuimos quienes propusimos la descentralización de las fiscalías. No fuimos escuchados como así tampoco con nuestro proyecto presentado en la legislatura provincial y en el Concejo para crear la Policía Municipal, además de la iniciativa Rosario Alerta 2.0.

En la capital provincial fueron detenidos el jefe y subjefe de la comisaría 2ª y el subjefe del Comando Radioeléctrico de Santo Tomé por introducir en el mercado legal un auto robado en Rosario. Y terminaron tras las rejas un ex jefe de policía de provincia, el habilitado de Jefatura y el ex titular del Departamento Logística por asociación ilícita y defraudación contra la administración pública.

Los casos de inseguridad donde está vinculada la fuerza policial se siguen repitiendo y entre ellos pueden nombrarse a María de los Ángeles Paris, Franco Casco, Jonathan y Elina Rivero, nombres representativos que en cado caso denotan la necesaria reformulación de una policía que mata, desaparece, encarcela injustamente y participa de negocios poco claros.

Por si fuera​ poco​, 31 efectivos de la Policía están implicados en la desaparición forzada y muerte de Casco. La Justicia provincial detuvo a 18 agentes del Comando Radioeléctrico y la Policía de Acción Táctica por su participación en la persecución y crimen de Emanuel Medina y David Campos, ocurrido en la zona sur de la ciudad el 23 de junio último y por el posterior encubrimiento de la maniobra.

Los años de desgobierno hacen mella en la ciudadanía y evidencian la responsabilidad de Hermes Binner, Antonio Bonfatti, Miguel Lifschitz y Mónica Fein, quiénes sistemáticamente han establecido una política de inseguridad permanente.

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