Opinión
Viernes 07 de Julio de 2017

El PRO y la innovación educativa

Debates. En el lenguaje del partido de Macri, el derecho a la educación es en realidad un servicio apetecible para el mercado, del cual puede ocuparse cualquiera, menos el Estado.

"Quiero pasar un chivo…". El pedido hasta hubiese sido simpático si quien lo decía no hubiera sido el secretario de Gestión Educativa de la Nación, Maximiliano Gualmanelli. Fue en el panel de apertura del XII Foro Latinoamericano de Educación organizado por Fundación Santillana, realizado en el Centro Cultural de la Ciencia de Buenos Aires. Junto al funcionario estaban el ex ministro de Fernando De la Rúa y actual titular de la OEI, Andrés Delich, y el director de Educación de la ONG convocante, Mariano Jabonero Blanco.

El "chivo" del que hablaba Gualmanelli era nada menos que invitar a los docentes a opinar a través de internet sobre el Plan Maestro, el programa que empuja el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación como el camino a una revolución educativa, aunque en realidad sea un siniestro proyecto para clausurar derechos, derogar leyes educativas clave y abrirle la puerta al mercado (como ya lo viene haciendo de manera escandalosa).

Ni simpática ni ubicada la participación del funcionario del Ministerio que conduce Esteban Bullrich, más bien una síntesis de cómo concibe su política educativa el gobierno de Cambiemos. Después del chivo invitó a los casi mil asistentes, en su mayoría docentes y directivos de escuelas, a participar de los paneles que tuvieron como tema central "Cambio e innovación educativa: las cuestiones centrales". El documento principal lo presentó el codirector del Programa de Educación del Cippec, Axel Rivas, un experto siempre listo para asesorar en todas las cuestiones educativas y en todos los rincones del país. Incluso hasta recomienda en Santa Fe para el diseño de la futura ley provincial de educación. Además posee una gran capacidad para disertar sobre enseñanza y aprendizaje en abstracto: sin historia, sin contextos.

Las líneas "innovadoras" que se bajaron en el foro pasaron por centrarse en los proyectos institucionales, en el trabajo interdisciplinario y en potenciar el liderazgo de los equipos directivos.

En lenguaje PRO, eso significa, a corto plazo, recortes de cargos docentes y, a largo plazo, el modelo educativo que asigna más plata a las escuelas que más se destaquen, que mejores resultados muestren. Una vieja receta de los organismos internacionales que ya se intentó hacer en los noventa con distintos nombres.

La secretaria de Innovación y Calidad Educativa de Nación, Mercedes Miguel, dio pistas sobre los cambios que se pergeñan a toda marcha para el secundario, que van en el mismo sentido que la innovación del sálvese quien pueda. Además de dejar entrever que se impulsarán más allá de la conformidad de las jurisdicciones.

En 2015 la educación santafesina se sacudía cuando se conoció parte del equipo educativo que acompañaba al candidato a la gobernación Miguel Del Sel: desde abogados asesores de las patronales de los colegios privados (no para mejorar la enseñanza, sino para echar a los docentes "rebeldes") hasta el representante legal que persiguió a una madre por denunciar la presencia del ministro de la dictadura Ricardo Bruera en la escuela de sus hijos, una directora que amenazó "con hacer correr sangre" si los profesores no se aggiornaban a sus designios y un referente del Opus Dei, entre otros elegidos.

En otra escala, con otros nombres, ese mismo perfil de expertos es el "equipo" que hoy está al frente de la educación nacional. Gualmanelli fue coordinador general de Hogares de la Fundación Felices los Niños, conducida por el cura Julio Grassi, y asesor de Santiago de Estrada, ex jefe de la bancada del PRO e interventor en el Pami durante la dictadura cívico militar.

En 2012, cuando era director general de Educación de Gestión Estatal del Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires, invitó a los padres de la Villa 31 (que reclamaban micros para trasladar a la escuela a sus hijos) a la sede del Ministerio. La invitación tenía un tono conciliador y hasta allí llegaron las familias. Pero en lugar de un funcionario mediador, las esperaban agentes de la Policía Metropolitana. Una práctica que se extiende en el actual gobierno de Cambiemos: violaciones a la autonomía universitaria como pasó en Jujuy, donde además al mejor estilo de la dictadura se llevaron detenido al presidente del centro de estudiantes, la vergüenza desmedida de reprimir a los docentes cuando instalaron la Escuela Itinerante frente al Congreso de la Nación, o el burdo desplazamiento de la rectora Raquel Papalardo del colegio porteño Mariano Acosta por haber defendido a sus alumnos ante la llegada de policías armados, enviados para "disciplinar" a los estudiantes que participaban de una clase abierta en defensa de la educación pública y en solidaridad con el reclamo docente.

Uno de los caballito de batalla de Cambiemos son las evaluaciones (como si los docentes nunca hubiesen evaluado los procesos de enseñanza y aprendizaje) y principalmente sus resultados. La Prueba Aprender es el modelo top que exhiben por estos días. Para que cierre en "transparencia", Macri firmó un convenio para seguir de cerca qué se hace con los resultados de esas pruebas y otras estadísticas. Quien se encarga de hacerlo es el Observatorio Argentinos por la Educación, que se presenta como independiente y plural y tiene como máximo referente a Roberto Souviron. No se sabe muy bien cuánto sabe el buen hombre de educación, sí que es un CEO amigo del ministro Bullrich y cofundador de la empresa turística Despegar.com.

Durante más de diez años el Plan Nacional de Lectura proveyó de manera gratuita de libros a las escuelas del país. De valiosos textos de lectura, seleccionados por los mejores escritores. Con la llegada de Cambiemos no sólo se abandonó este plan, sino que lo que era un proyecto de enriquecimiento cultural se convirtió en una especie de show para la tele, del "como si" leemos. Y ya no es un plan de lectura sino un Programa Federal de Fomento de la Lectoescritura a cargo de Juan María Segura, un ingeniero agrónomo, también magíster en administración de empresas egresado de la Universidad Austral. A fines del año pasado, Segura les encomendó a los ministerios provinciales una serie de tareas para poder llevar adelante una especie de cadena de lectura. Entre esas recomendaciones estaba seleccionar "cien textos de autores locales o internacionales en idioma español para las cinco categorías de temas a cubrir durante la Cadena Federal de la Lectura", y sobre lo cual demandaba "evitar incluir dentro del listado títulos que posean un lenguaje inapropiado (por ejemplo, uso de malas palabras o groserías), una temática incompatible con el Programa (por ejemplo, manifiestos políticos partidarios) o que provengan de autores que generen conflictos o suspicacias (por ejemplo, integrantes del equipo organizador o funcionarios públicos en ejercicio)". Felizmente parece que casi nadie tuvo tiempo de prestarles atención a semejantes disparates. Apenas unos pocos referentes de una política educativa que sostiene Cambiemos, para concretar día a día el desmantelamiento del Estado, sobre todo en materia de derechos que responden al interés público, a lo colectivo y a los más desposeídos.

En el lenguaje PRO, la innovación educativa es reemplazar a los educadores por empresarios amigos; invertir es abrirles la entrada al capital financiero y subejecutar el presupuesto educativo (actualmente la subejecución es de 20 mil millones de pesos, de acuerdo con lo denunciado por la Ctera), y estar al frente de los designios de la Educación nacional representa sostener (sin el menor pudor) el doble estándar de ser secretario de Políticas Universitarias y candidato a diputado nacional, o bien ser Ministro de Educación y salir a tocar timbre por los barrios como candidato a senador, como lo hacen Albor Cantard y Esteban Bullrich por estos días.

En lenguaje PRO, el derecho a la educación es en realidad un servicio educativo apetecible para el mercado, del cual puede ocuparse cualquiera, menos el Estado.


Comentarios