Opinión
Sábado 11 de Marzo de 2017

El mundo patas para arriba

Donald Trump, tiene intenciones de practicar "juego brusco" contra las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Si alguna señal faltaba para darse cuenta de que el mundo tal como lo conocíamos está cambiando a gran velocidad, esta semana se conoció la intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de practicar "juego brusco" contra las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Hace unos días, cuando el presidente Mauricio Macri ofrecía aquí un discurso ante la Asamblea Legislativa, la Casa Blanca puso por escrito su idea de ir contra las normas de una institución a la que los Estados Unidos le dieron estatus casi sagrado durante las últimas décadas.

En un documento en el que el gobierno norteamericano explicita su agenda anual sobre comercio, se anunció la intención de la gestión de Trump de tomar una actitud agresiva para combatir las prácticas comerciales de otros países a los que considere "injustas" y no descartó desafiar las reglas de la OMC que interfieran con ese rumbo.

Así, la administración "no tolerará" prácticas de otros países como la manipulación monetaria, subsidios "injustos", el robo de propiedad intelectual y la actuación agresiva por parte de empresas públicas.

En ese contexto, el gobierno norteamericano le adelantó al Congreso de ese país que está dispuesto a empujar los límites que marcan las reglas de la OMC para tomar represalias contra otros países.

Traducido: si los funcionarios de Trump consideran que el comercio norteamericano es discriminado por otros países, podría imponer restricciones a las importaciones desde esas naciones sin esperar a los procesos que se desarrollan en la OMC.

Y en ese marco, ningún experto descarta que eso a su vez dispare medidas recíprocas por parte de los perjudicados, en una vuelta a las "guerras comerciales" que —se suponía— organismos como la OMC debían combatir.

"La administración Trump actuará agresivamente según lo requiera para desalentar este tipo de comportamiento y alentar la competencia en los mercados" internacionales, destacó el documento oficial que significa una ruptura de proporciones con respecto a la política del gobierno de Barack Obama.

El reporte indicó que existían "esperanzas" en el sistema pautado por la OMC de que se obtendría un "mejor trato para los trabajadores, granjeros, rancheros y empresarios norteamericanos" pero "en lugar de eso, encontramos que en demasiadas instancia los estadounidenses han sido puestos en una situación de injusta desventaja en los mercados globales".

Leer ese tipo de retórica anti-globalizadora por parte de la mayor potencia mundial no deja de sorprender para quienes recuerdan los debates generados por órganos como el Foro Social Mundial o para quienes piensen en las verdaderas "batallas", como las que alguna vez se dieron en las calles de Seattle contra la otrora todopoderosa OMC.

"Es tiempo para una nueva política comercial que defienda la soberanía estadounidense, aplique las leyes de comercio locales, use el apalancamiento del país para abrir mercados en el exterior y negocie nuevos tratados de comercio que sean más justos y más efectivos tanto para los Estados Unidos como para el sistema mundial de comercio, en particular para aquellos países comprometidos con la economía de mercado", sostuvo el impactante documento.

El diario The Washington Post explicó la situación con claridad: "Si EEUU anuncia que no cumplirá con las decisiones de la OMC y otros países imponen penalidades en represalia contra las importaciones norteamericanas, se podría acelerar la entrada en una era de proteccionismo económico a nivel global". También advirtió que "economistas y grupos industriales temen que esta situación pueda disparar un guerra de comercio global que sea disruptiva para el intercambio y el crecimiento".

El diario recordó que Estados Unidos ha iniciado desde 1995 más de cien demandas ante la OMC y otros países han realizado 129 contra el gran país del norte.

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