Opinión
Jueves 13 de Julio de 2017

El mal uso de las Paso

Claves. Como el dulce de leche y la birome las Paso, tal cual están hoy, son un invento argentino. El gobierno buscará eliminarlas o readaptarlas tras los comicios de octubre. El carnaval santafesino.

Las primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) son un formidable instrumento para democratizar la vida interna de los partidos Pero, aquí y ahora, lo que faltan son partidos políticos. A partir de eso, el sistema se ha degenerado hasta convertirse en un aquelarre sin demasiada participación pero demasiado caro.

Nadie en su sana percepción política querría volver a las internas cerradas, entre cuatro paredes, para definir postulantes a cualquier cargo. Eso sucedió en Santa Fe y a nivel nacional todo el tiempo, a toda hora, desde que se creó el sistema en 2009. Como la birome y el dulce de leche, las Paso actuales son una creación argentina. Sólo aquí se obliga a los electores.

El próximo mojón de agosto le costará al Estado argentino casi 3.000 millones de pesos, una locura absoluta si se tiene en cuenta que la competencia sólo existirá en unas pocas provincias. Un ejemplo empírico: en el distrito que define toda la escena de cara al poder político inmediato (provincia de Buenos Aires) no habrá competencia en los principales frentes.

El riesgo mayúsculo de las Paso es que su uso y abuso termine eclipsando la negatividad de los sistemas anteriores. De hecho, en Santa Fe la actual normativa dejó atrás a la ley de lemas, que convertía a cada proceso electoral en un carnaval de listas y arrojaba resultados finales que poco tenían que ver, tal vez, con lo que el ciudadano votaba.

Boleta de una cara

Pues bien, con primarias y hasta con boleta única, Santa Fe ha vuelto ha ser un carnaval electoral. Para el 13 de agosto, el elector que ingrese a votar recibirá una boleta —única, eso sí— con 43 caras de precandidatos a concejal. Si quiere saber cómo se compone íntegramente la nómina,no podrá enterarse: imposible que haya más de un rostro por lista.

Si ese elector brama de bronca por la cantidad impiadosa de postulantes rosarinos, no encontrará ningún remanso a la hora de seleccionar su lista a diputado nacional: habrá 57 boletas sábana. Otro delirio santafesino.

Y es aquí donde aparece en escena algo que se repite año tras año en esta columna de análisis político. Si no se instrumentan controles serios en los avales de los candidatos y si no se elevan los porcentajes de los umbrales para que una lista de candidatos pase de las Paso a las generales, el mix de primarias abiertas y boleta única será siempre un aquelarre.

La culpa de semejante profusión de listas a concejal no es de la boleta única, sino de la ausencia de controles y del umbral relativamente bajo (1,5 por ciento de los votos) para ingresar desde las Paso a las generales. A tal punto esto es real, que cuando se pusieron seriamente a controlar avales de una nómina por intereses políticos (el caso de Jorge Boasso), esa lista fue rechazada.

¿Qué hubiera pasado si ese esfuerzo se extendía a todas las nóminas? El propio gobernador Migue Lifschitz declaró en una radio de la ciudad de Santa Fe que a "los avales los recolectan los militantes en distintos pueblos y siempre puede existir una desprolijidad. Las hubo en todas las elecciones, en todas las listas". Siga, siga, decía Pancho Lamolina.

Ante un cuadro de situación que tiene a la provincia de Santa Fe en falsa escuadra pero que no constituye el único caso reprobable, desde el gobierno nacional tienen decidido avanzar en la modificación de las Paso. El tema no pudo formar parte de ninguna agenda hasta aquí, porque el radicalismo, socio activo en Cambiemos, le pateó la pelota al propio presidente de la Nación.

Así como al Frente Progresista le cuesta avanzar cada vez más en materia de reforma política porque no tiene el respaldo político institucional de antes, a Mauricio Macri le sucede lo propio por el choque de intereses con la UCR. Pero, si el macrismo logra vencer en el turno electoral que se avecina, también avanzará sobre un proceso de reforma política que fue abortado durante 2016.

"De ninguna manera vamos a permitir que se eliminen las Paso, ni ahora ni mañana. Es un sistema que permite competir y evita el dedazo. Sobre todo el dedazo de Macri en la interna de Cambiemos", dijo una alta fuente que se referencia en el radicalismo. Sí se le podría quitar obligatoriedad a la participación de un frente que no tiene competencia interna, aunque nadie sabe muy bien cómo y cuándo hacerlo.

Pero Macri va por más. "Me da mucha bronca, vivo trabajando para ahorrar y dilapidar 2.500 millones de pesos en una elección que sólo se hace en Argentina, que se ha demostrado que es inútil, es otra falta de respeto", dijo hace pocos días el presidente, para quien "dilapidar recursos cuando hace falta tanto para cloacas, agua potable, rutas es inaudito. Así que vamos a volver a proponer a fin de año derogarlas".

En verdad, lo que se necesita es que la estructura legislativa provincial y nacional repare en el cuadro absolutamente ilógico que se presenta cada vez que hay elecciones. El domingo, un informe de LaCapital puso blanco sobre negro que mientras las tres principales fuerzas provinciales suman en conjunto seis listas, otros dos frentes ignotos suman la friolera de 21 nóminas. A una lista ambulancia concurrió Boasso, tras ser rechazado en Cambiemos. ¿Cambiamos?

Al fin, el 13 de agosto habrá casi mil candidatos a diputado nacional y casi mil postulantes a concejal por Rosario. Sepa el lector que sólo se elegirán 9 bancas a legislador y 13 a edil por Rosario.

¿Alguien le pondrá un cascabel al gato o este dislate seguirá por siempre?


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