Opinión
Martes 14 de Marzo de 2017

El gobierno sigue contra las cuerdas

La inflación de 2,5% registrada en febrero y un nuevo crecimiento de la pobreza censaron una de las peores semana para el gobierno, en la que los gremios docentes entablaron una batalla frontal y la oposición ganó la calle.

La inflación de 2,5 por ciento registrada en febrero y un nuevo crecimiento de la pobreza censaron una de las peores semana para el gobierno, en la que los gremios docentes entablaron una batalla frontal y la oposición ganó la calle.

Esos índices contradijeron las voces oficiales respecto de que la inflación estaba cumplimiendo las metas fijadas (17 por ciento anual), y también, que a partir del segundo semestre del año pasado comenzaría un camino de reducción de la pobreza. El rebote inflacionario de febrero -el mayor en ocho meses- obedeció especialmente a la suba de los precios regulados (tarifas eléctricas, peajes, prepagas), es decir que la inflación "núcleo" sigue en la inercia previa.

Los números negativos enmarcaron protestas que mezclaron reclamos de docentes, gremios industriales y mujeres, pero también mucho antimacrismo en el amanecer del año electoral. Estas mutitudinarias marchas encendieron alertas en el gobierno, pero lo que más preocupó a Macri fueron los números de inflación y pobreza.

Aconsejado por el ala política del gobierno, el presidente ordenó moderar y retrasar aumentos de tarifas, como los de agua, gas y transporte, aunque en este último caso la última palabra no está dicha.

Cada marcha atrás con respecto al plan de ajuste tarifario significa también el retroceso en la reducción de subsidios y un nuevo desafío en las metas fiscales, pero la mesa política de Cambiemos entiende que en esto va la suerte del gobierno.

La inflación sigue rebanando el salario, que según estudios privados perdió un 7 por ciento en promedio en 2016, y aún no se ajustó en 2017. Ese "delay" retrae el consumo y activa un círculo vicioso. En ese contexto, el giro oficial incluyó la reglamentación de la ley de emergencia social, que había demorado desde su sanción, y desactivó -a medias- una ola de manifestaciones piqueteras.

Como suele ocurrir, el mal momento puso en la marquesina eventuales cambios en el gabinete que el presidente seguramente ordenará convirtiendo ministros en candidatos e incorporando figuras a su plantel.

El más mirado es el ex jefe radical Ernesto Sanz, hoy un ministro político sin cartera. Mientras, Macri no logró encarrilar el conflicto docente. Luego del rechazo del frente sindical bonaerense a una oferta de María Eugenia Vidal, los gremios nacionales lanzaron un paro de cuatro días. Las aulas vacías impactan fuerte sobre la popularidad del gobierno y cada vez queda más claro que la protesta encierra una intención política, pero también le da argumentos al macrismo para dar la pelea discursiva. Golpear a Vidal es como lesionar a Maradona en México 86 por su potencial incidencia en las elecciones bonaerenses, donde se sabe, Macri jugará sus próximos dos años de mandato.

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