Opinión
Viernes 06 de Octubre de 2017

El futuro está a la vuelta de la esquina: ¿lo estamos viendo?

El mundo que viene incluye sorpresas. Hay que prepararse, y rápido.

Cuando llegás a Silicon Valley, la zona más influyente del mundo en materia de tecnología, rápidamente te das cuenta que lo que estabas haciendo y en donde vivís, nada tiene que ver con lo que te empieza a mostrar esta meca de innovación ubicada al sur de la bahía de San Francisco y que ostenta un curioso y alarmante dato. La suma del valor de las compañías radicadas en el valle es seis veces mayor al PBI argentino. Algo así como tres trillones de dólares.

En Silicon Valley el pensamiento lineal ya no tiene cabida. Todo recorre una curva exponencial y la innovación tecnológica atraviesa todas las ciencias e industrias. Solo se piensa en hacerlas cosas diez veces mejor.

Automóviles

Los autos "self-driving" o no tripulados, aparecen apenas pisás la autopista y abundan en esta zona de California. La experiencia de "no-conducir" uno es tan disruptiva que es difícil alejar más de cinco centímetros las manos del volante y el pie del freno. No vaya a ser cosa que este autito Tesla, 100 por ciento eléctrico, creado por el emprendedor más controversial del valle, ElonMusk, no quisiera doblar en la esquina o frenar cuando tenga un auto delante. Ese temor a ser transportados por una computadora eléctrica con ruedas debería ser menor al de subirnos a un auto manejado por un humano que tiene sensores cien veces menos veloces y muchísima menos capacidad de procesamiento. Eso que años atrás parecía imposible, ya está disponible por 69.500 dólares en su versión más económica (es un lujo). Y lo más interesante: no posee mantenimiento alguno, el costo por kmilómetro recorrido es sensiblemente menor a los autos propulsados por combustión y es, ecológicamente hablando, sustentable.

Retail

En un local ubicado en 425 de University Avenue en Palo Alto, no existe personal que te atienda al ingresar. Apenas ponés un pie, se acerca un robot para recibirte y comienza a guiarte en tu experiencia de compra. No es ciencia ficción, esto ya está sucediendo.

Medicina

Metiéndonos en innovaciones disruptivas que pueden cambiar nuestra forma de vida, la empresa Synthego desarrolla kits con sistema CRISPR, que en muy poco tiempo y con muy pocosrecursos imita el genoma. Con avances científicos de este tipo, se puede, por ejemplo, "editando genes", crear mosquitos estériles para colaborar en la erradicación de la malaria o también probar con la cura de enfermedades como la fibrosis quística, la ceguera o la anemia. Solo por nombrar algún posible impacto porque son más de trescientas las enfermedades que se podrían corregir modificando un solo gen.

Inteligencia artificial

Un ensayo de Singularity University, en donde focalizan sus esfuerzos en desarrollar ciencias que recorran un crecimiento exponencial, explica científicamente que en el año 2050 una notebook de mil dólares tendrá mayor capacidad de procesamiento que la sumatoria de todos los cerebros humanos juntos. Le pese a quien le pese, esto es imparable.

Alimentos

Pensar que hay cosas que son inalterables o industrias que no pueden ser modificadas, claramente es un error y la start up de Josh Tetrick, Hampton Creek, lo demuestra. Esta start up radicada en San Francisco que ya levantó 250 millones de dólares, propone revolucionar la industria de los alimentos leyendo todas las plantas del mundo y generando alimentos desarrollados a partir de células animales, de manera mucho más eficiente y económica. La agricultura celular nos permite comer carne, que sea rica como la carne pero usando el 5 por ciento del agua y el 1 por ciento de la tierra que se utiliza tradicionalmente. En un mundo donde cada vez somos más habitantes y hay tanta desigualdad, este tipos de disrupciones pueden generar un impacto nunca antes visto.

El ecosistema emprendedor se respira por las calles de San Jose, Mountain View, Palo Alto y San Francisco. En los cafés, el 80 por ciento de la gente está "pitcheando" una idea y buscando inversores. Acá conviven el talento, los inversores de riesgo y las universidades más innovadoras. En las oficinas no hay horarios ni paredes y sobran videojuegos y salas de relax. Todo sucede en un entorno de altísimo rendimiento buscando hacer las cosas diez veces mejor.

De lo único que estamos seguro es que en los años próximos nada será como hasta ahora.

No debemos tener miedo a perder lo que tenemos sino temer dejar pasar excelentes oportunidades y así preparar las empresas y nuestro talento para ser protagonistas de los próximos cien años que, según los expertos, tendrán un avance como si fuesen veinte mil.

Pablo S. Avalle

Emprendedor y profesor de la Universidad Austral.

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