Opinión
Martes 28 de Marzo de 2017

El foco en la igualdad

Educación. Las diferencias entre escuela pública y privada y el nivel socioeconómico de los alumnos en la provincia.

Puesta la educación en el tapete de la agenda pública estos días, le hemos visto asociados verbos y adjetivos que le atribuyen sentencias como "dolorosa", "catastrófica", donde incluso algunos niños y jóvenes "caen" sin alternativas. De manera inmediata otras voces se hicieron oír: Y entonces le hicieron frente entre "orgullo" y "prestigio", y aquello que "se elige".

Pero la efervescencia pública generada, que suele ser tan intensa como efímera, nos deja en riesgo de quedarnos con lo anecdótico, y quitar el ojo de lo que realmente demanda la atención seria y sostenida: el derecho a la educación.

La comunicación focalizada en algunos resultados parciales de la evaluación Aprender 2016, haciendo hincapié en datos construidos con criterio discutible (considerar al porcentaje que alcanzó el nivel básico como no aprobado, por ejemplo) ha conducido a un innecesario enfrentamiento entre público y privado, que además, pasado por el tamiz analítico propio de todo proceso de evaluación que de tal se precie, es incorrecto.

El porcentaje de aprobados en cada una de las áreas curriculares evaluadas, que en Santa Fe dio hasta 5 puntos por encima de la media nacional, debe mirarse, hablando de lo estrictamente educativo, en su necesaria relación con otros factores como el aumento de matrícula, la creación de nuevas escuelas, la educación del núcleo familiar, la formación docente, entre otros factores.

Pero fundamentalmente, los resultados de los estudiantes de escuelas públicas y privadas deben verse a la luz de los niveles socioeconómicos, porque -al menos en Santa Fe- hay datos concretos (ver cuadro) que demuestran que las diferencias entre estudiantes de escuelas de ambos tipos de gestión son de menor valor que las diferencias entre los resultados obtenidos por estudiantes de niveles socioeconómicos altos y bajos.

Entonces, si evaluamos para poder conocer el estado de situación que nos permita imprimir mejoras a los procesos que llevamos adelante, el eje público-privado no solo es inconducente sino que además desvía la mirada de lo realmente importante: las brechas sociales.

Los datos del Aprender también demuestran que en Santa Fe las diferencias entre resultados de estudiantes de baja y alta condición socioeconómica son menores que en el resto del país. Y lo atribuimos a la implementación del Plan Abre, una política de vanguardia que aborda de manera integral y sostenida estrategias para garantizar igualdad de oportunidades a los sectores más desfavorecidos.

Es decir, aun cuando queda mucho por hacer, las políticas educativas, pero también las sociales, de infraestructura, de salud, de cultura, abordadas de manera integral como ocurre desde 2008, con la creación del Gabinete Social por parte del gobierno del Frente Progresista en nuestra provincia, constituyen análisis imprescindibles, porque permiten identificar carencias y fortalezas en las políticas públicas que contribuyan a reducir las brechas entre ricos y pobres, a conformar una sociedad igualitaria. En síntesis, bienvenidas las evaluaciones, cuando se trata de políticas públicas como la educación, porque a la sociedad toda el Estado debe rendirle cuentas. Ahora bien, también es preciso garantizar análisis y comunicación de los resultados que pongan el foco en las situaciones verdaderamente críticas.

Porque equivocar esa mirada puede generar una disputa donde no hay razón para que acontezca, el descuido de los asuntos que seriamente debemos atender, y la desconfianza en un sistema público, que como dijeron los chicos en el Consejo de Niños de Rosario, para algunos "es lo único".

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