Opinión
Jueves 23 de Febrero de 2017

Derechos docentes y a la educación

Nuestro trabajo demuestra que puede haber una paritaria con responsabilidad, protegiendo los recursos de los santafesinos, y priorizando la educación.

En estos días, se han hecho públicas algunas opiniones que buscan exponer como contradictorios los derechos laborales y el salario digno de los docentes, en relación con los derechos de los niños y jóvenes a tener una educación inclusiva y de calidad.

Incluso el último Consejo Federal de Educación tomó horas de debate en torno de paritarias nacionales sí o no -como si la existencia de una ley no alcanzara para hacer cumplir ese diálogo entre Estado y gremios-, poniendo el acento en la cuestión salarial como tema exclusivo de los encuentros paritarios y como si dejarlo sin tratamiento nacional no trajera consecuencias en el sistema educativo todo, en definitiva, lesionando el derecho a la educación.

Aunque es sabido que gobiernos y gremios tenemos miradas diferentes sobre algunos temas, que son propias de las tareas que cada parte realiza, en Santa Fe siempre reconocemos el rol que cumplieron estas organizaciones en la defensa de la educación pública a lo largo de nuestra historia. Hitos como la Marcha Blanca, la Carpa Blanca, sus aportes a ley de educación nacional, incluso su lucha por una ley de paritarias, siempre con miras a garantizar este derecho humano, universal y básico de una educación de calidad para todos. ¿Es contradictorio garantizar este derecho a la educación y simultáneamente garantizar condiciones laborales y salarios dignos para los docentes? No caben dudas: la respuesta es no.

En Santa Fe estamos convencidos. Los años consecutivos de diálogo paritario abierto permanentemente desde el gobierno del Frente Progresista Cívico y Social así lo demuestran. Tal como propone la doctora en educación Claudia Romero, "lo importante es no agotar ni la protesta ni la propuesta en la cuestión salarial. Hay que meterse con cuestiones estructurales como la carrera docente".

En ese sentido trabajamos con los cuatro gremios docentes que tienen representación en Santa Fe (Amsafé, Sadop, UDA y Amet), donde no solamente abordamos cuestiones salariales, que han puesto a los maestros santafesinos entre los mejores pagos del país, sino también concursos de ingreso y ascenso a la docencia de todos los niveles y modalidades, estabilidad laboral, carrera docente, formación docente continua, gratuita y en servicio, programas de prevención en salud, planes de viviendas, por mencionar algunos.

Así, durante nuestro gobierno, más de 37 mil docentes lograron la estabilidad laboral titularizando cargos y horas cátedra; 5 mil docentes participaron de la formación intensiva que implicó el concurso por antecedentes y oposición para acceder a cargos directivos y de supervisión; 77 mil docentes tuvieron acceso a la formación gratuita Escuela Abierta; 600 docentes lograron la vivienda propia para sus familias; y acceden a programas de prevención de afecciones propias de la labor (la voz), el género (cáncer de mama y útero) y los contextos laborales (tuberculosis y hepatitis B, para docentes de las modalidades hospitalarias y en contextos de encierro).

En todos estos años de trabajo, nuestro gobierno demuestra que se puede desarrollar una paritaria con responsabilidad, protegiendo los recursos de los santafesinos, y también priorizando para ellos el derecho a la educación, que es la madre todos los derechos, que promueve y orienta los proyectos de vida individuales y colectivos.

Pero no se trata sólo de cómo lo hacemos en Santa Fe, sino también de lo que especialistas de todo el mundo proponen. En la primera clase de maestría que los expertos de la Universidad de Tampere, Finlandia, vinieron a dar un grupo de directores de nuestras escuelas, ellos mismos destacaron que en su país -modelo de calidad educativa- el docente y su profesión son muy admirados y respetados en la población. De allí el esmero en la formación, que los hace clave en el desarrollo de los procesos de aprendizajes porque "si el docente no es lo suficientemente competente no importa si las premisas y los programas están bien, pero si el entorno no es perfecto, un buen docente puede compensar los requerimientos de los alumnos".

Así lo concebimos, como lo expresa Axel Rivas, director del programa de Educación de CIPPEC en Argentina: "Sólo un sistema educativo que confía en sus docentes, que apuesta a su formación, a su prestigio social, a su puesto de trabajo como un puesto integral puede conducir los cambios que nos desafía el futuro".

Evidentemente, este es un punto de coincidencia que, como gobierno, tenemos la responsabilidad de evitar que quede enquistado en las declamaciones del deber ser. Como dicen Guillermina Tiramonti e Inés Aguerrondo en la publicación más reciente de Educar 2050 (la organización liderada por Agustina Blanco que trabaja por la calidad educativa en Argentina), "los cambios no se producen espontáneamente, también deben gestionarse".

Y en ese camino estamos en Santa Fe, constituidos como equipo de gestión que planifica a mediano y largo plazo, fomentando el encuentro de docentes, tomando sus buenas prácticas, innovadoras y creativas, como parte de una política educativa bien santafesina; que articula en la complejidad del sistema educativo; que acompaña en el territorio el desarrollo de los acuerdos paritarios, y de la política educativa integral, que es la que conduce las transformaciones y consolida los pilares que la educación necesita.

Con equipos socioeducativos, consejeros del plan Vuelvo a Estudiar, facilitadores de Escuela Abierta, referentes tecnológicos, equipo de fortalecimiento a la gestión educativa, formadores de Educación Sexual Integral y del programa Lazos para la prevención de violencias y consumo problemático, acompañantes pedagógicos de proyectos de desarrollo científico y tecnológico, interdisciplinarios, de vinculación con el mundo del trabajo, con un campus educativo virtual donde se pueden compartir las experiencias pedagógicas de toda la provincia.

Porque todo lo que esperamos de la escuela, si bien lo llevan adelante los docentes -verdaderos protagonistas de cada acto educativo-, no es sino con las garantías que ofrece el Estado y el acompañamiento de la sociedad toda.

Este diálogo de múltiples sectores de la sociedad es el que está abrevando lo que será nuestra ley provincial de Educación, una ley que refleje nuestra historia, nuestro presente, y que proyecte la política educativa que juntos venimos desarrollando como política de Estado.

Por todo esto, debería quedar claro que abrir una paritaria no significa solamente debatir algunos puntos más o menos en el porcentaje de aumento salarial. Significa una agenda de trabajo conjunta con el derecho a la educación como camino y horizonte, porque es la responsabilidad que asumimos quienes gobernamos y cuya garantía les debemos a nuestras infancias y juventudes.

Claudia Balagué

Ministra de Educación

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