Opinión
Martes 30 de Mayo de 2017

De la euforia a la depresión

Hasta hace diez días atrás, el gran empresariado brasileño y los inversores internacionales tenían cierta euforia por lo que se avizoraba como el ansiado fin de la recesión más profunda y extensa en la historia del país: esos grandes jugadores de la economía aparecen hoy sumidos en la depresión, en medio de la incertidumbre política que acecha al gigante sudamericano.

Hasta hace diez días atrás, el gran empresariado brasileño y los inversores internacionales tenían cierta euforia por lo que se avizoraba como el ansiado fin de la recesión más profunda y extensa en la historia del país: esos grandes jugadores de la economía aparecen hoy sumidos en la depresión, en medio de la incertidumbre política que acecha al gigante sudamericano.

"La élite de negocios de Brasil estuvo tentadoramente cerca de unas largamente buscadas victorias legislativas para reducir las regulaciones laborales y reformar el sistema de pensiones. El último escándalo político puso eso sueños en peligro", señaló la agencia internacional Bloomberg.

Ante ese panorama incierto, luego del escándalo que involucra al presidente interino Michel Temer, los hombres de negocios arremetieron con declaraciones para tratar de salvar la agenda legislativa de "reformas estructurales".

"Mi principal preocupación no es si Temer continuará como presidente o no. Lo que necesitamos es seguir adelante con las reformas", señaló el CEO de la constructora MRV Engenharia & Participacoes, Eduardo Fischer.

La reforma laboral impulsada por Temer y sus aliados y resistida por las centrales sindicales y el Partido de los Trabajadores (PT) atravesó la Cámara de Diputados el mes pasado pero aún debe ser analizada por el Senado.

La norma permite negociaciones directas entre empleados y empleadores y flexibiliza las regulaciones sobre vacaciones y otros beneficios. En la otra dirección, la reforma jubilatoria ya pasó por el Senado y espera por la Cámara baja: el gobierno asegura que permitirá ahorrar 200 mil millones de dólares en 10 años al fijar edades mínimas de retiro, a las que se oponen sindicatos y otras organizaciones sociales.

Los grandes empresarios locales junto con los inversores internacionales siguen minuto a minuto la marcha de esas leyes y hacen subir o bajar los índices bursátiles y financieros del país ante tropiezos o avances. "Tenemos que pelear de manera obsesiva por estas reformas", afirmó el titular de la cadena farmacéutica Raia Drogasil, Antonio Pipponzi. La preocupación en ese sector crece cuando hasta hace pocos días se vivía un clima de expectativa y casi euforia.

La revista Time publicó hace sólo un mes un informe que indicaba que Brasil se encontraba "listo para dar vuelta la página" de la recesión que lo afecta. Todo cambió en pocas horas, con el nuevo estallido de un escándalo político que tiene a Temer con apenas un 5 por ciento de aprobación. La indefinición política y las diferencias en el establishment brasileño no parecen buenas novedades para una economía en serios problemas.

Nicolás Tereschuk

Noticias Argentinas

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