Opinión
Miércoles 26 de Abril de 2017

Dale un "like" a la educación

Plan Maestr@. El gobierno presentó una serie de metas a alcanzar en 2021 y 2026. Sin embargo, la mayor parte de las ideas que se impulsan ya están contempladas en la ley de educación nacional.

El presidente Macri presentó esta semana el Plan Maestr@ para la educación argentina. Una serie de metas para alcanzar en 2021—primera etapa— y en 2026 —segunda etapa—. El diseño de este tipo de planes es una práctica conocida que se dan los gobiernos para fijar las prioridades que consideran clave. Luego las democracias hacen lo suyo para que se cumplan o no.

El Plan Maestr@ se presenta con las mismas características que esos proyectos, organizados en puntos principales. Lo particular de esta propuesta de Macri y su ministro Esteban Bullrich es que busca posicionarse con fuerza de ley, de hecho está dirigida al Congreso de la Nación para su aprobación. No es nada descabellado pensar que lo que se pretende es desplazar la ley de educación nacional, producto de un largo proceso de debates y consensos. Y de paso legitimar las acciones que ya se vienen ejerciendo de facto, como el no cumplimiento de la norma de paritaria nacional docente.

Para convalidar tal pretensión, el Plan Maestr@ se presenta como el resultado del aporte de especialistas (cuyos nombres son una incógnita) y del Consejo Federal de Educación, que integran los ministros de todas las provincias junto al de la Nación. En el año y medio de gestión de Bullrich ya se han firmado pactos acuerdos educativos: el de Purmamarca (febrero 2016), el de Compromiso por la Educación (julio 2016) y el Plan Estratégico Nacional 2016-2021 "Argentina Enseña y Aprende". Unos y otros con el mismo formato de las metas-estrategias.


Selfie Purmamarca

En todos se habla de la importancia del nivel inicial, de la formación docente, de dotar de la innovación tecnológica, de que los chicos terminen la secundaria, de relacionar el mundo del conocimiento con el trabajo, entre otras declaraciones. Sin embargo, en este tiempo que se han dado para encontrarse para las fotos y firmar estos acuerdos lo único real que ha pasado es la subejecución del presupuesto educativo (12 mil millones menos, que se perdieron, que no se recuperan), algo que en el día a día representa menos libros, menos escuelas y menos formación para los educadores.

De los más de 5 millones 600 mil libros que se repartieron en las aulas argentinas en 2015, sólo se entregaron un millón 300 mil el año pasado y de las 400 mil netbooks que llegaron en 2015, el año pasado sólo fueron 100 mil a las escuelas secundarias (y eran remanentes del año anterior). Además, sólo 110 escuelas rurales recibieron ayuda financiera en 2016, contra las 10 mil que fueron atendidas en 2015. En tanto que el año pasado no fue asistida ni una sola escuela de las comprendidas por el Programa de Situación de Vulnerabilidad (en 2015 casi 900 fueron abarcadas por ese programa). Son datos relevados en un informe presentado a principios de este año por el Instituto Marina Vilte, de Ctera.

La mayor parte de las ideas que presenta como novedosas el Plan Maestr@ está contemplada en la ley de educación nacional. Un ejemplo es la universalización de la sala de tres años del nivel inicial, que ya lo fija la ley vigente, y que Cambiemos usa todo el tiempo como sinónimo de obligatoriedad (o bien porque no pueden diferenciar lo que es una medida de la otra o bien porque en realidad les da todo lo mismo). Lo cierto es que para esa meta tan bien publicitada para la gente no se compró ni una sillita. No solamente no se dio ni un paso con lo prometido en campaña de fortalecer la educación inicial, sino que tampoco se ejecutó una moneda de los 426 millones de pesos disponibles para ese fin. Sumado a que aquellos programas nacionales diseñados para afianzar la calidad educativa y la inclusión, como los de orquestas y ajedrez, fueron desmantelados. Al igual que otros determinantes para la propia integridad humana como el de Educación Sexual Integral (ESI), que favorece el respeto y la convivencia en las aulas y en la sociedad. No es casual que, en forma paralela, el ministro Esteban Bullrich se manifieste a favor de la enseñanza religiosa en las escuelas: la intención es enterrar leyes como la ESI e imponer las ideas más oscurantistas sobre la educación que nunca abandonó la Iglesia Católica. "Por más que soy católico, trato de ser un apóstol y buen discípulo", le dijo Bullrich a una agencia de noticias el lunes pasado para argumentar un demagógico lugar para la enseñanza de "todas las religiones" en las aulas argentinas.


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Esteban Bullrich inauguró obras en una escuela en Corrientes.
Esteban Bullrich inauguró obras en una escuela en Corrientes.

Recordemos que Esteban Bullrich es el ministro que se define, además de apóstol, como gerente de recursos humanos, que ve con buenos ojos revivir la Campaña del Desierto, que compara al sistema educativo con una fábrica de hacer chorizos y que considera que el nazismo ocurrió por falta de diálogo. Entre otras notables declaraciones educativas.

Mientras se firman pactos, aumentó la conflictividad docente por las castigadas condiciones laborales —propias de un plan económico pensado para beneficiar a los que más tienen— y el magisterio y estudiantes que protestan reciben palos, amenazas y avasallamientos impensados en democracia.

Para que el Plan Maestr@ cierre "con la participación y el compromiso de todos" se convoca a la gente (hasta el 30 de mayo próximo, con eso es más que suficiente para hablar de educación) a meterse en internet y a darle un "like", un "me gusta" y dejar algún aporte a la iniciativa.

Un plan muy perverso para terminar con el derecho a la educación pública, gratuita, laica y abrirla al negocio privado está en carrera. Y a toda marcha.

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