Opinión
Sábado 29 de Julio de 2017

Cuentos chinos

Miradas. En Argentina comienza a hablarse de la importación de un millón de viviendas provenientes de China, cosa que no contemplaría nuestras necesidades habitacionales y mataría a la reina de las industrias, la construcción.

"Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes"

Albert Einstein

Se trata de un viejo paradigma cuantitativo que se repite consecuentemente y que ha fracasado en términos de política de viviendas. Paradigma que además no contempla las nuevas formas de habitar y que no pudo incorporar al problema de la vivienda el concepto de hábitat (1), es decir incorporar una mirada más humana, más abarcativa, más contextual sobre el tema de la producción de viviendas.

Podríamos decir sin temor a equivocarnos que el derecho a la vivienda esta ligado al derecho a la ciudad. Es decir, a gozar equilibradamente de todos los atributos que posee la ciudad: salud, educación, transporte eficiente, espacios públicos de calidad, entendiéndose por espacio público algo que no es sólo el espacio "verde" sino todos los espacios de uso público, los lugares donde se democratiza la vida (el espacio de todos). En particular la calle en toda su dimensión pública e incluyendo todas sus infraestructuras, la calle con buenas veredas, con buena iluminación, arboladas, pavimentadas, con cloacas, sin zanjas a cielo abierto, con el equipamiento urbano necesario y adecuado (contenedores de basura, con paradas de transporte, con equipamientos de accesibilidad universal, etcétera.

Es decir, estaríamos hablando no sólo de hacer viviendas, sino que nos estamos aproximando, en el desarrollo de estas reflexiones, a definir el concepto de "hábitat". (1)

Los tiempos han cambiado, la formas de vida han cambiado, los modelos familiares, las formas del trabajo han cambiado, el mundo no es más el mismo y necesita un cambio de paradigma "espacial "para estas formas de habitar el siglo XXI.

Pero en política de vivienda pública, el Estado y también los gobiernos se esfuerzan por mantener el modelo anterior de producción de viviendas, y ni que hablar de la producción de la ciudad. ¡De la urbanidad!

Persiste este viejo paradigma de vivienda social, hoy acentuado en una lógica de reducción de estándares de todo tipo. Reducción de estándares proyectuales, reducción de estándares funcionales, reducción de estándares dimensionales (la vivienda mínima en la que las cosas no entran), reducción de estándares materiales y tecnológicos que afectan la durabilidad y su mantenimiento (las cosas no duran) siempre con el argumento de reducir costos para hacer más viviendas, utopía reduccionista cuyo resultado final es que nunca se pudo reducir el déficit. Con el agravante, además, de un deterioro exponencial del parque habitacional existente.

La novedad es que ahora se suma la repetición del mismo modelo y en este caso es por un millón, según los trascendidos. Pero todos sabemos, y los chinos más que nadie, que no hay países que se desarrollen sin un mercado interno fuerte y con "la construcción" mediante. De allí que es a todas luces claro que en este caso se trata de un cuento chino con financiamiento chino (pobre banca nacional), que naturalmente exporta sus dividendos a China o a algún mercado emergente.

Matricidio es la acción aberrante de matar a la madre y en el caso que nos ocupa a "la madre de las industrias", como es la actividad de la construcción, por lo que esperamos fervientemente que toda la cadena productiva defienda a la progenitora que les da sustento.

Se trata de un problema nacional cuasi patriótico

En nuestro caso, los profesionales en general y los arquitectos en particular, nos urge tomar conciencia y sobre todo hacer conciencia de que hoy el problema de la vivienda no es cuantitativo, es eminentemente cualitativo. Se trata de llenar de argumentos y explicaciones de que estamos hablando de "hábitat", palabra que sólo usa la academia y los especialistas pero que no se derrama en todo el sector de la industria. Ni que hablar de quienes se ocupan de la política y/o la política habitacional.

Se trata del "hábitat" (vivienda en contexto), de la vivienda con los atributos que se necesitan para vivir digna y confortablemente, y en relación a su contexto social y espacial y a las nuevas formas de habitar el presente .(2)

Si el derecho a la arquitectura es mejorar la calidad de vida de la gente, en síntesis podríamos decir que se trata llevar vivienda de calidad a donde están garantizados los atributos urbanos de una buena urbanidad (calidad urbana), es decir consolidar la idea de hábitat. Y este no sería el caso de las viviendas chinas.

Los arquitectos tenemos la obligación y la necesidad de exigir que se modifique el paradigma vigente de producción de viviendas, de producción de ciudad, que no responde a las necesidades y formas de vivir de esta contemporaneidad y que tampoco ayuda a las transformaciones que reclama la sociedad, especialmente los sectores más vulnerables. Allí debería jugar una cuestión ética a la hora de proyectar vivienda popular.

Es importante que todos los arquitectos, fundamentalmente los amigos de la Federación Argentina de Arquitectos (Fadea) nos acompañen en esta patriada. La sociedad estará agradecida

También es importante que algunas voces que ignoran sobre el tema se abstengan de intentar obsecuencias escasas o inconducentes para la ocasión,

Notas

(1) Hábitat. Arriesgando una definición que nos acerque al término, en ecología hábitat hace referencia "al lugar que presenta las condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad", condiciones que no son sólo de cobijo sino de contemplar diversas actividades humanas como el trabajo, la movilidad, la recreación, la cultura, etcétera. En el caso de los habitantes de nuestras comunidades, es decir los habitantes de ese artefacto complejo, contradictorio y maravilloso que son nuestras ciudades contemporáneas, que son la creación colectiva más importante en el desarrollo de la humanidad.

(2) Habitar el presente confiere a la base analítica sobre la que se sustentan las reflexiones sobre la vivienda contemporánea en el libro "Herramientas para habitar el presente. La vivienda del siglo XXI", autores Josep Mariah Montaner, Zaida Muxi, David H Falagan.


Comentarios