Opinión
Jueves 09 de Marzo de 2017

Costumbres argentinas

Claves. La crisis política en el peronismo mostró su instantánea en el acto de la CGT, en una postal que pareció extraída de otras épocas. La economía y la política definen los escenarios.

La Argentina astillada volvió a vivir un capítulo de costumbrismo explícito: fracciones sindicales enfrentándose a puro insulto, primero, y luego dando rienda suelta a la violencia física a metros del palco central. Fue horrendo, pero pudo haber sido peor.

Cuando el peronismo está afuera del poder, dividido, en plena crisis de organización los mitines sindicales suelen ser el fresco más pulimentado que expresa esa dispersión. Se escribió aquí: el peronismo fuera del poder es como un pez fuera del agua. Pega coletazos torpes, tratando de trastocar lo que tiene al lado. No es su hábitat.

Pero una cosa es la dirigencia política del peronismo tratando de encontrar un sendero que lo vuelva a poner en carrera y otra la realidad de la CGT. A Raúl Alfonsín, el mítico Saúl Ubaldini le hizo el primer paro a los 9 meses pero después fue imparable. Ese gobierno nacional terminó acorralado con la huelga número 13, sin control de la calle, la economía, la política y los mercados. Y se fue antes de tiempo. Ni hablar de las medidas de fuerza contra el atribulado gobierno de la Alianza.

Son señales que el gobierno de Cambiemos debe leer ahora, cuando se terminó la luna de miel y cuando los nuevos gordos fueron corridos del palco por grupos sindicales de base, militantes kirchneristas y de la izquierda. Ese triunvirato que hasta aquí acompañó con críticas pero sin desmadres la muy mala política económica del oficialismo inicia un capítulo nuevo. Tal vez, su nuevo ropaje ya no sea de corderito. Cambiamos.

La instantánea que dejó el pavoroso after del acto le sirve al gobierno para mostrar el contraespejo con su táctica de marketing político: pasado contra presente, autoritarismo versus horizontalidad y cuestiones por el estilo. Pero, apenas superados los ecos del 7M, deberá retomar las negociaciones con los triunviros de una CGT que ya no será la misma.

De acuerdo a lo sucedido, un próximo acto abierto y público de la CGT debería hacerse en Júpiter. Quedó claro que Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña no tienen, al menos por ahora, ni la mitad del ascendiente que lograba Hugo Moyano. Y menos para controlar las adyacencias del palco.

Las peleas entre las capillas sindicales peronistas y de izquierda no son nuevas. Sucedió casi desde el mismo momento en que apareció el peronismo. En esta instancia (el martes pasado), los militantes kirchneristas actuaron más cerca del activismo sindical de izquierda que de los peronistas clásicos.

¿Quiénes y cómo les pondrán el cascabel al gato? En el heterogéneo palco, antes de la estampida, se dejaban ver referencias de los grupos piqueteros, la izquierda, el Movimiento Evita y el peronismo clásico. Un puzzle que, a los pocos minutos, mostró sus diferencias.

A la cúpula cegetista le cuesta blanquear en público una realidad incontrastable: Mauricio Macri le ha cumplido todos los pactos. Desde los 30 mil millones de pesos para las obras sociales hasta las reuniones secretas en las que se cocinan otras cuestiones. Por estas horas, el mensaje hacia el poder central debe ser: "Miren muchachos, nos están corriendo. No nos queda otra que ir a un paro". Se verá.

A la par que los muchachos peronistas deberán resolver sus cuitas, el macrismo intenta transmitir desde la conducción del Palacio de Hacienda una realidad que cuesta descubrir en la calle: el fin de la recesión.

Lo dice cada vez que puede el ministro del área, Nicolás Dujovne, aunque los interlocutores lo miren con incredulidad. De acá a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) será muy difícil que la economía pegue un giro de 180 grados y que sus eventuales beneficios se trasladen a los bolsillos.

El macrismo deberá jugar su gran partido y ganar las elecciones apostando a la contraposición de modelos políticos, a lograr internalizar en buena parte de la sociedad que, al margen de datos inflacionarios y de consumo, la ecuación es "pasado contra futuro".

En paralelo a la evolución o no de la economía, habrá que ver cómo influye en el ánimo de los votantes el desfile permanente de funcionarios kirchneristas por los Tribunales de Comodoro Py, ámbito en el cual está a punto de consumarse el tercer procesamiento de Cristina Kirchner.

El gran interrogante que definirá el curso de las acciones es el porcentaje que apostará a Cambiemos, más allá de los vaivenes de la economía, de las movilizaciones opositoras y de un contexto que mantiene lejos al oficialismo del control de la calle.

La virulencia y las divisiones que se observaron en el acto de la CGT también son indicadores de que ese predominio en las calles puede no ser un buen augurio a la hora de definir mayorías. Pero eso se sabrá a la hora de contar los votos.

En la mesa de conducción política del oficialismo están convencidos de que no será la economía la que definirá las chances electorales en octubre próximo, el primer mojón electoral tras la asunción de Macri. Eso será así en el anillo blindado de Cambiemos. Se fijan en el 34 por ciento de intención de voto que tuvo el hoy presidente en la primera vuelta de los comicios de 2015. Ya nadie piensa en el 51 por ciento del ballottage.

Para llegar a buen puerto, el macrismo debe cuidar a Elisa Carrió más que a nadie. Lilita le marca los pasos al oficialismo con sus recurrentes objeciones a personajes que flotan peligrosamente cerca del presidente de la Nación, pero inmediatamente reivindica las acciones de Macri. Tiene una influencia más cualitativa que cuantitativa en el oficialismo a la hora de mantener el producto en vigencia.

"Cambiemos durará hasta que Lilita diga «nos vamos»", se le escuchó decir a un observador imparcial, y chispeante, de la ajetreada cotidianidad política.

Propietario: © Editorial Diario La Capital S.A. Dirección Nacional del Derecho de Autor (Expediente N° 5226063). Prohibida toda reproducción total o parcial del contenido de este diario. Las ventas de La Capital son auditadas por el IVC. Dirección, Redacción, Comercial, Circulación y Administración: Sarmiento 763. CP 2000 Rosario, provincia de Santa Fe. Teléfono: 5226000 Fax: 5226014. Fax recepción de avisos: 5226035/012. Avisos telefónicos: 5226060. Imprenta propia en Santiago 159 bis CP 2000 Rosario, provincia de Santa Fe. Teléfono: 4117784. La Capital utiliza los servicios periodísticos de las siguientes agencias: Internacionales: Reuters, DPA y AP. Nacionales: Télam y Noticias Argentinas.

Comentarios