Opinión
Miércoles 08 de Febrero de 2017

Con los gobernadores de aliados

La puja salarial. La ofensiva gremial puso en alerta a la Casa Rosada. Para hacerle frente a la movilización y el paro previsto para marzo, Macri quiere estar en sintonía con las provincias.

La presión por salarios empieza a recalentar el escenario veraniego y los gremios se preparan para una disputa de largo aliento que incluirá movilizaciones, paros y, probablemente, otra demora en el inicio de las clases.

Para frenar la embestida de los sindicatos, que anunciaron una movilización para el 7 de marzo y un paro sin fecha para la segunda quincena de ese mes, el gobierno busca de aliados a los gobernadores, que atraviesan las mismas urgencias presupuestarias.

El tema fue discutido en la cumbre que los mandatarios tuvieron en el CFI, cuando coincidieron en que si se siguen otorgando aumentos por encima de las posibilidades presupuestarias, muchos distritos se volverán inviables.

Quedaron en definir un cuadro de situación preciso y llevarlo a una reunión ampliada con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Los gobernadores pretenden que la Casa Rosada eleve los montos destinados al fondo compensador educativo, con el objetivo de tener un mayor margen de maniobra a la hora de sentarse frente a los sindicatos y convencerlos de iniciar las clases.

El mayor desafío recae en la bonaerense María Eugenia Vidal, quien en medio de la reunión con sus pares tomó el teléfono y llamó a Frigerio para armar una reunión en los próximos días. En esa lógica se inscribe la negociación para ponerle un techo a las negociaciones por el salario docente, que luego avanzarían en el mismo sentido con los estatales.

Igual, la puerta de diálogo entre el gobierno y la central obrera no está clausurada, y no sería raro que se empiece a delinear una reunión entre gobierno y gremios antes de que la protesta se cristalice.

Fieles al dogma de la negociación permanente, el triunvirato que coordina el poder en la CGT ya envió emisarios con un mensaje claro: aspiran ser recibidos por el presidente Mauricio Macri para encarrilar la discusión.

Los sindicatos quieren explicarle a la Casa Rosada que un escenario de despidos y caída del consumo complica las chances de una recuperación del empleo. En el gobierno le admiten razón al enojo de la CGT, y el propio ministro de Trabajo, Jorge Triaca, dijo que le perdió la confianza a algunos sectores empresariales que habían prometido no despedir y faltaron a su palabra.

Héctor Daer, integrante del triunvirato cegetista, denunció "la falta de compromiso del empresariado argentino con la delicada situación social".

Por ahora, el gobierno se mantendrá en su línea y repetirá que no es su intención imponer "techo" a las paritarias, ya que "cada sector sabe lo que puede dar". "El gobierno no interviene en las negociaciones privadas. No hay límite ni techo para los ajustes salariales. En el sector público intervenimos porque tenemos que cuidar los objetivos fiscales", buscó explicar el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Y hasta el propio presidente Mauricio Macri salió a fijar la posición oficial, cuando dijo que van a pagar en línea con la inflación, no mucho más.

Dujovne buscó matizar: "Algunos sectores empezaron a repuntar y pueden dar aumentos más altos". Son pocos, pero los hay.

El gobierno deja espacio para el optimismo, ya que según los números oficiales, mientras en la primera mitad de 2016 se perdieron 130 mil puestos de trabajo formales, entre julio y noviembre se crearon 65 mil.

Los números generan dudas a la luz de la realidad cotidiana, y en la CGT dicen que esas cifras no se corresponden con los datos que llegan de distintos gremios, en especial los vinculados a la industria y la construcción. El gobierno cree que ambos sectores se recuperarán este año tras sufrir fuertes caídas en el 2016.

Consideran que buena parte de las inversiones que llegarán tendrán como destino la energía y la edificación de proyectos de gran porte, que generan empleo. En parte, la visita que Mauricio Macri a Brasil está vinculada con tener información de primera mano sobre dónde está parado el socio mayor del Mercosur y cuáles son sus chances de recuperación.

Al gobierno argentino le preocupan las dificultades que muestra Brasil para recuperarse. Sabe que, más allá de que se apueste a ingresar a otros mercados, la Argentina sigue atada al destino brasileño.

Comentarios