Opinión
Lunes 24 de Abril de 2017

Con el ejemplo, el Estado también predica

Las pymes como prioridad. Un proyecto de ley pone el foco sobre las pequeñas y medianas empresas de origen nacional. La intención es crear empleo y generar desarrollo.

Como bien hago mención en el título, enhorabuena que el Estado priorice a las empresas nacionales al momento de las contrataciones. Más aún cuando hace hincapié en las pymes, principales generadoras de mano de obra y desarrollos. Pero cuando digo que predica con el ejemplo, también me refiero al contraste existente con el modelo que rigió en los últimos 12 años, dado que este gobierno hace funcionar el Poder Legislativo (ya no es una escribanía del Ejecutivo), prueba de ello es que para la formulación del presente proyecto de ley de compre nacional se reunió a Triaca y Cabrera con distintos gremios como UOM, textiles y calzados, entre otros.

Antes de ingresar de lleno en el proyecto de ley, quisiera mencionar algunos datos que posteriormente van a ser de utilidad: el PBI del 2016 según el Indec (que nuevamente vuelve a ser confiable) es de $8,1 billones de pesos o unos u$s 544.500 millones aproximadamente. La inversión pública en los próximos ocho años se estima en u$s 200.000 millones (promedio anual: u$s 25.000 millones). Población económicamente activa 2016: 20 millones de personas.

Con un par de aclaraciones, lo que en el párrafo precedente parece una ensalada numérica, pasará a ser un sólido fundamento.

Como bien señalan fuentes cercanas a los autores del proyecto de ley, "el objetivo del compre nacional es contribuir con la creación de empleo en la industria y generar capacidades competitivas en sectores estratégicos que puedan luego salir a vender sus productos y servicios a la región y al mundo". Por lo tanto, en este caso, el estado cumple el rol de trampolín, para que la empresas puedan generar puestos de trabajo, desarrollar tecnologías y know how, entre otras cosas, para que ello posteriormente sea un valor agregado a exportar al mundo y no que la vida y obra de las empresas sean dependientes del Estado.

Ahora retomemos los datos de la "ensalada numérica" y hagamos unos breves cálculos: se hace mención que las compras públicas rondan el 5% del PBI, lo que resulta en unos 27.225 millones de dólares anuales, lo cual justifica ampliamente, más aún si tenemos que en cuenta que sin la implementación del mismo, las compras del Estado generan el 2,5% de los puestos de empleo.

Por otro lado, el proyecto de ley realiza una distinción entre pymes y grandes empresas argentinas, beneficiando a las primeras (¡Sí! Leyó bien, el "gobierno de los Ceos" beneficiando a las pymes por sobre las grandes empresas) dado que las pequeñas y medianas empresas pasan a tener un margen de preferencia incluso si cotizan a valores de hasta un 12% superior que empresas extranjeras, mientras que las grandes empresas aumentan a un porcentual del 8%.

Cuando el Estado contrate por sumas superiores a los u$s 10 millones con proveedores del extranjero, obliga a los mismos a tener una integración del 20% como mínimo de origen argentino y a realizar transferencias de tecnología a empresas argentinas. Con lo cual, no volvemos a Moreno en la Secretaría de Comercio afirmando que Argentina no necesita del mundo (con los resultados a la vista de lo que ello generó), ni tampoco le damos el gusto a la instalación que quieren realizar los que nos gobernaron 12 años que dicen que es volver a los noventa (sin hacer mención a que varios de ellos pertenecían a dicho gobierno), dado que se exige que ayude al desarrollo de empresas locales y que las mismas tengan integración en la licitación.

Volviendo al título de predicar con el ejemplo, la licitación que el actual gobierno mandó de 1.500 vagones de pasajeros para los ferrocarriles tiene la obligatoriedad de que el 20% sea de integración argentina, como realizó el populismo que nos gobernó 12 años cuando se compraron los trenes. ¡No! Los reyes del discurso contrario a los hechos, compraron la totalidad de trenes, vagones, etcétera, en China.

Para finalizar, como integrante cofundador de Cambiemos, creo que este es otro paso más hacia el verdadero cambio, un avance hacia la Argentina que queremos, con menos inflación, con mayor financiamiento de la banca pública, con un Procrear más ambicioso y accesible, con más y mejores jubilaciones, con un gobierno que sirva de trampolín para las empresas en la generación de empleo y desarrollo, buscando el bien para las mismas y no la dependencia. Por todo esto, creo que el Estado cambió y, ¿saben cómo? Predicando con el ejemplo.

Por eso mismo vamos a presentar un proyecto de modificación de ordenanza para que ocurra lo mismo en la ciudad de Rosario, y se beneficie a las empresas locales. Esperemos, eso sí, que el gobierno socialista pseudoprogresista acompañe la iniciativa.

Jorge Boasso

Comentarios