Opinión
Viernes 19 de Mayo de 2017

Caleidoscopio vertiginoso

De las redes sociales, Twitter es la más emocionante. La comunidad que se manifiesta desde los 144 caracteres se exige y es exigente, debe tener ideas claras y sintaxis para dar a conocer su mensaje y demanda a los demás integrantes una serie de conocimientos e informaciones que darán contexto a lo expresado.

De las redes sociales, Twitter es la más emocionante. La comunidad que se manifiesta desde los 144 caracteres se exige y es exigente, debe tener ideas claras y sintaxis para dar a conocer su mensaje y demanda a los demás integrantes una serie de conocimientos e informaciones que darán contexto a lo expresado. También es el canal de las alertas de las agencias y medios periodísticos. Pero también sobre diversos fenómenos sociales y políticos, corrientes artísticas, modas, tendencias, descubrimientos científicos, deportes, historia, y acontecimientos culturales con ilustraciones, fotos y videos cortos.

Así, en apretadas líneas se suceden sin solución de continuidad las celebraciones de la Pascua en el Vaticano, fotos de azafatas y aviones de pasajeros de 1960, fotos de Woodstock, de la bomba más grande que Estados Unidos tiró en Afganistán; del escorpión que picó en pleno vuelo a un pasajero de United, de la guerra en Siria (¿qué parte del globo no está amenazado por algún tipo de guerra?), de la crisis venezolana, de decenas de pueblitos de Italia, o Francia. Y tantísimo más.

Y la sorpresa mayor, al fin, es constatar la inagotable capacidad de la especie, tan imperfecta, de generar los hechos más contradictorios que muestran, como un espejo, lo más abyecto y lo sublime del hombre, su enorme poder para trascender con sus obras en el tiempo. Tanto que casi no hay lugar del planeta que se haya librado de su intervención, lo que es resumido como el inicio de una nueva era, el antropoceno.

Y todo eso se ve en dos rengloncitos que aparecen cada tantos segundos, una y otra vez.

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