Opinión
Viernes 28 de Abril de 2017

Acerca de la política hídrica de Santa Fe

Diagnóstico desafortunado. Más allá de las declaraciones del jefe de Gabinete, la provincia desarrolló y ejecutó durante los últimos años un plan con importantes resultados que además perdurará en el tiempo.

Mientras continúan sucediéndose severos eventos meteorológicos en nuestro país y la región y ante las desafortunadas declaraciones del jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, sobre la supuesta falta de planificación y ejecución de obras hídricas en Santa Fe, aporto algunos datos y reflexiones acerca de la política hídrica provincial de los últimos años para alentar el debate serio en torno a este tema.

Ya en 2004, el Centro de Estudios Municipales y Provinciales, ámbito de estudio de políticas públicas del Frente Progresista, Cívico y Social, emitió un documento denominado Política Hídrica Santafesina, casi tres años antes del triunfo electoral de Hermes Binner como gobernador.

En ese documento se hace un minucioso estudio de las variables que intervienen en la problemática de los recursos hídricos de la provincia y se expresan los objetivos y líneas directrices de la política hídrica:

1. Asegurar la satisfacción de las necesidades básicas de las personas y animales: esta condición conduce a la cuantificación de los recursos y al examen de calidad de los mismos dado que es imprescindible asegurar una dotación mínima, de calidad adecuada, para su empleo como agua de bebida, de cocina, y de higiene.

2. Garantizar la seguridad de las personas: el cambio de las condiciones climáticas que se están verificando, con el consiguiente aumento de los escurrimientos superficiales, ha aumentado sustancialmente el riesgo de las poblaciones.

3. Implementar drenajes y retenciones adecuadas: a partir del aporte de la provincia a las exportaciones, de las pérdidas de producción agrarias y del impacto en la calidad de vida y pérdidas materiales de la población provocado por los anegamientos, se diseñaron y planificaron redes de drenajes y retenciones.

4. Diseñar el manejo de los recursos hídricos, a partir del Registro Automático Continuo de Variables Hidrológicas: este conocimiento permite abordar el manejo de los recursos hídricos y la administración de tales recursos para optimizar los usos a que se destinan las tierras, en particular la agricultura y la ganadería.

Con la creación en 2007 del Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente y la Secretaría de Aguas, se concentró en un solo organismo del Estado todas las cuestiones relativas al manejo y gestión de los recursos hídricos. En esta etapa se generaron documentos de análisis y de formulación de propuestas que dieron origen a los proyectos que se llevaron adelante.

Así se definió la estrategia política, económica y legal para abordar todos los diagnósticos hechos. Se definieron cinco programas: saneamiento urbano (agua potable y cloacas, Aguas Santafesinas Sociedad Anónima incluida), defensa urbana contra inundaciones, saneamiento hídrico rural (drenajes y retenciones), administración de los recursos hídricos y programas estratégicos.

Con estos programas se pasó del diagnóstico a la implementación de la política hídrica. Mediante la planificación, estudios, proyectos y asignación de recursos económicos, cada programa tuvo independencia operativa y los mismos fueron incluidos como partidas en el presupuesto de la provincia.

Mediante el programa de agua potable (asegurar la satisfacción de las necesidades básicas de las personas) se asistió en forma permanente a aquellas localidades no alcanzadas por ASSA. Se construyeron 50 plantas de osmosis y se entregó equipamiento a más de 200 localidades. Hoy no queda en la provincia un solo pueblo sin algún sistema de agua potable.

ASSA amplió los servicio en Rufino, Cañada de Gómez, Rafaela y Rosario con nuevas plantas de osmosis y construyó y puso en marcha la planta de potabilización del acueducto del Gran Rosario, la obra más importante de los últimos años en materia de abastecimiento de agua potable. Hacía más de 130 años que no se construía una planta potabilizadora en Santa Fe.

También se diseño y se puso en ejecución el Plan Provincial de Acueductos, 10 sistemas que tomando agua del río Paraná y potabilizándola la distribuye en las 347 localidades de la provincia.

Hoy está próxima a entrar en operación la primera etapa del acueducto de Desvío Arijón, que provee de agua a Santo Tomé, Sauce Viejo y Desvío Arijón y en un futuro llegara a 96 localidades del centro oeste, incluidas Rafaela y Sunchales.

Está en construcción la planta potabilizadora de Reconquista que dará agua a Reconquista y Avellaneda, y los ramales oeste, norte y sur 1 y 2 que llegarán a Fortín Olmos, Calchaquí, Lanteri y Los Laureles.

Se construyó y está en funcionamiento el acueducto de Villa Ana, en el corazón de la cuña boscosa, que abastece a Los Tábanos Colmena y los Amores hacia sur y norte. También está en operación el acueducto entre Villa Minetti y El Nochero de 45 kilómetros, más 70 kilómetros de canal a cielo abierto que transporta el agua del río Salado desde Tostado a Villa Minetti.

Nunca se avanzó tanto y tan sostenidamente en el programa de agua potable, con planificación, proyectos y presupuesto. Esto constituye ya una política de Estado. La provincia tiene marcado un camino que se recorrerá no importa la administración que ocupe transitoriamente el gobierno.

Se ejecutaron 140 obras de agua potable, incluidos acueductos.

El programa de Protección Urbana contra Inundaciones dio sus resultados. La ciudad de Santa Fe pudo resistir dos violentas crecidas del Salado y el Paraná (equiparables a las de 2003) en 2012 y 2016 con una cantidad ínfima de evacuados. Se inauguró recientemente el conducto Llerena, está en construcción el conducto Larrea, se construye la Estación de Bombeo Cero del barrio Centenario, se aseguró la Energía Eléctrica para todas las Estaciones de Bombeo, en Rosario se construyó y puso en funcionamiento el Aliviador 3 que asegura un elevado nivel de protección ante las crecidas del arroyo Ludueña, también otras obras como emisarios 7, La República y de Barrio Industrial. En Rufino se construyó el sistema perimetral de defensas, en Rafaela el canal norte, en Esperanza la defensa oeste y canal sur, en Coronda se canalizó el 1º Coronda y el arroyo Mataderos, en Calchaquí el canal Santa Rosa. Todas estas poblaciones en las lluvias de 2007 sufrieron enormes daños y en 2017 con lluvias comparables pudieron resistir sin mayores inconvenientes.

Se ejecutaron 109 obras de protección urbana.

El programa de Saneamiento Hídrico Rural, denominado Drenajes y Retenciones, se basó en la gestión integrada del recurso hídrico, protección de los ecosistemas y buenos usos agrícolas. Conceptualmente se definió el trabajo por Cuencas Hídricas, que los excedentes hídricos deben escurrir por la cuenca y tener el menor tiempo de permanecía posible, atendiendo a la protección de los bajos naturales y cuerpos lagunares, y evitando la erosión de los suelos, y no afectar a las poblaciones.

Los comités de cuenca (donde participan el Estado, los municipios y los productores) tuvieron actividad destacada, incluso se crearon nuevos (desde 1985 no se hacía), se mantuvieron en funcionamiento más de 90 equipos de excavación que llevaron adelante innumerables trabajos de limpieza y reacondicionamiento de canales.

Se ejecutaron 38 obras de saneamiento rural.

Los programas totalizaron una inversión a valores históricos (es decir sin actualizar) del orden de los 3500 millones de pesos, cifra histórica para la provincia. Nunca se había invertido tanto y tan sostenidamente en materia de recursos hídricos.

El programa de administración de los recursos hídricos definió las áreas de riesgo hídrico de la provincia, diseñó los sistemas de alerta temprana de la cuenca del río Salado y la cuenca de los arroyos Saladillo y Ludueña (estos sistemas están operables), llevó a cabo el estudio de navegabilidad del río Carcarañá (en coordinación con la UNR), desarrolló programas de actividades en materia de medidas no estructurales, participó activamente en los comités de cuenca interjurisdiccionales de La Picasa y del río Salado-Juramento, participó en forma permanente en el Consejo Hídrico Forestal. También construyó el espacio de interacción con la sociedad en lo que se denominó Observatorio del Agua.

De esta apretada síntesis se advierte que las ligeras imputaciones sobre la inexistencia de una política hídrica en la provincia resultan cuanto menos falaces y que resulta cuanto menos llamativo que un jefe de Gabinete hable en el Congreso de la Nación sin conocer la realidad, en este caso de nuestra provincia.

Santa Fe tiene en marcha una política hídrica que continúa, con importantes resultados. Para las obras y planes hídricos que seguramente falta realizar, cuenta con una firme convicción política, planificación, estudios y proyectos, asignaciones presupuestarias y un sólido equipo técnico a quien confiarle las tareas. Algo de lo que nuestra provincia carecía en otros tiempos, cuando se inundaban las ciudades y el agua potable le llegaba solo a unos pocos.

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