Opinión
Miércoles 01 de Marzo de 2017

A pedido del público presente

Es la perla más preciada, la herramienta más maravillosa y la muletilla infaltable de todo animador de espectáculos: Y ahoraaa, a pedido del público presenteee... .

Es la perla más preciada, la herramienta más maravillosa y la muletilla infaltable de todo animador de espectáculos: Y ahoraaa, a pedido del público presenteee... . Se supone que el respetable lo pide porque ya sabe que la puesta, o el artista, tiene sus quilates. Pero la fórmula, que por estos días está teñida de nostalgia, se ha refugiado en los clubes y los teatros barriales que dan vida a obras costumbristas. También habita en el cosmos mágico del teatro de títeres donde el trujamán está inmerso en una historia terrible, desgarradora, que se resuelve con dos mamporros al villano y un beso a la doncella, que así es sacada del martirio del desamor.

A veces es reverdecida por los músicos ambulantes que se suben (se subían hasta hace poco) al trole con una guitarrita y desgranan sus canciones que son agradecidas con un canturreo de los demás pasajeros si el artista es bueno, obligado a reiterar su agradecimiento al pasar la gorra.

Es una fórmula mágica, una llamada magnífica que reúne en una familia al público presente. De golpe, por un instante, todo el mundo tiene el mismo nombre y apellido, y queda inmerso en historias de vidas pasadas y actuales.

Y en ese mundo de representaciones, el diario también refleja los pedidos del público presente y hasta tiene espacio en sus páginas para resumir la extraordinaria multitud de anhelos, sueños, necesidades, angustias, tristezas y alegrías de los lectores.

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