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Martes 23 de Agosto de 2011

Occidente gana y el "antiimperialismo" pierde

El régimen de Kaddafi, como el del sirio Assad, son sobrevivientes de la Guerra Fría. Eran los tiempos en que la URSS apoyaba con sus mejores armas y tecnología a los gobiernos árabes revolucionarios surgidos de la descolonización.

El régimen de Kaddafi, como el del sirio Assad, son sobrevivientes de la Guerra Fría. Eran los tiempos en que la URSS apoyaba con sus mejores armas y tecnología a los gobiernos árabes revolucionarios surgidos de la descolonización. Kaddafi era un admirador e imitador del egipcio Nasser. Argelia, Libia, Egipto, Siria e Irak estaban en este grupo. Todos se proclamaban "árabes socialistas". En todos existía, y aún existe en Siria, el partido único, totalmente identificado con el Estado y las FFAA. Con las décadas, algunos derivaron al campo occidental, como el Egipto de Sadat-Mubarak, y se "normalizaron" dentro de la esfera de Washington. Los otros se mantuvierion firmes en su postura antioccidental y militarista-nacionalista. La desaparición de la URSS los dejó sin protector, pero sobrevivieron igual. Saddam fue derrocado por Bush con los tanques y las bombas. Assad había logrado hasta ahora un sólido statu quo como aliado de Irán.

¿Y Kaddafi? Chávez era su aliado y lo defendió hasta el domingo mismo de la liberación de Trípoli. Pero Chávez es apenas un síntoma: lo que choca a muchos es que la liberación de un pueblo árabe venga de la mano de la Otán y EEUU. ¿Cómo es eso? ¿No son estos los villanos de siempre, los únicos villanos? ¿Qué hacen ayudando a un pueblo a liberarse de un tirano genocida? La retórica maniquea del "imperio" y de sus aliados europeos sufre aquí un tropiezo.

Desde la mesa de café se responde con gesto sobrador: es por el petróleo. Pero cualquiera informado sabe que ése es un error. Occidente había hecho las paces definitivas con Kaddafi en 2003/04, y tejido provechosos contratos entre sus multinacionales petroleras y el dictador. El embargo internacional decretado por el atentado de Lockerbie era cosa del pasado, y los muertos de Pan Am habían sido ignominiosamente negociados. Las petroleras británicas tuvieron mucho que ver en la provechosa paz con Kaddafi. Este, a cambio, desarmó su programa nuclear militar. Tony Blair no tuvo reparos en darle la mano al autor intelectual de Lockerbie. British Petroleum, encantada. O sea que hasta febrero pasado estaba "todo bien" con el excéntrico dictador libio. Esto no significa que Kaddafi fuese un aliado, pero sí un partner relativamente fiable.

El hecho es que después de la invasión de Irak, la cooptación del Egipto posnasserista, y de la Argelia ya-no-más-revolucionaria, llega el turno de la Libia "árabe socialista" del coronel libio, del autor del Libro Verde. "La caída del líder libio, último de los representantes de la generación histórica que creció con el nasserismo, reforzará la ecuación neoimperialista en curso. Nada bueno puede esperarse de esto", escribió un alarmado columnista de la agencia Télam, evidentemente despreocupado por los hábitos genocidas de Kaddafi. Libia pasará ahora a la órbita occidental de manera neta, como aliada plena. Las decisiones del Consejo de Transición ya preanuncian ese giro, dejando afuera a China y Rusia por haber jugado a favor del dictador durante este conflicto. Resta ver cómo votarán en los comicios aún por convocarse las dos regiones de Libia, la Cirenaica, cuna de la rebelión y del islamismo libio, y la Tripolitania, donde históricamente Kaddafi tuvo sus bases tribales de apoyo. Pero por lo visto en estos meses, el agradecimiento a la Otán, a Francia en especial, hace prever un voto pro-occidental generalizado.

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