Copa Davis
Jueves 24 de Noviembre de 2016

Obsesión 5

La Copa Davis es una historia de frustraciones para el tenis argentino, que afrontará desde mañana una nueva final

El 12 de diciembre de 1981 la tensión se sentía a flor de piel. La final de la Copa Davis estaba en pleno desarrollo. Guillermo Vilas y José Luis Clerc, Willy y Batata, de pésima relación, intentaban en Cincinnati la quimera de derrotar a los poderosos John McEnroe y Peter Fleming en el dobles. Los estadounidenses eran la mejor pareja del mundo, prácticamente no tenían rivales. Para entonces, Guillermo ya era el deportista argentino más importante de la historia. Había ganado un Masters (1974), un par de abiertos de Australia (1978 y 1979), un US Open (1977) y un Roland Garros (1977). Willy, el creador de la Gran Willy, por eso el nombre, también inventó el tenis en Argentina. O como mínimo le cambió la genética: lo hizo popular. Se sostiene que es el deportista más importante de la historia porque ningún otro competidor de este país puede arrogarse el derecho de haber fundado un deporte o modificado sus paradigmas. El sí.

   La imagen de la TV no era tan confiable, tampoco tan nítida. De tanto en tanto se congelaba y la extensión del juego, casi 5 horas, hizo temer aquí en Argentina por la sanidad del satélite. En cualquier momento se cortaba. Pasaron 35 años desde que la Copa Davis se transformó en una obsesión. Guillermo y Batata no se hablaban pero tuvieron chances de ganar aunque sucumbieron en cinco tremendos sets. Al otro día McEnroe, número uno del mundo, le ganó a Clerc y asunto terminado. La jornada del viernes había finalizado 1 a 1 con derrota de Vilas ante Big Mac, ese era el apodo de John, la hamburguesa no existía, y victoria de Clerc sobre Roscoe Tanner, por entonces el sacador más poderoso del mundo.

   Un cuarto de siglo después, en 2006, la incomparable e irrepetible Legión Argentina tendría la segunda oportunidad con David Nalbandian a la cabeza.

   Argentina, capitaneada por Luli Mancini, perdería la final 3-2 con Rusia en Moscú. El resultado fue mucho más corto que la verdadera distancia que existió entre uno y otro antes, durante y después de la final.

   En realidad, la serie se mantuvo pareja hasta el último punto por dos triunfos tremendos del Rey David sobre Marat Safin el viernes y Nicolay Davydenko el domingo.

   Dos años después, en Mar del Plata, llegaría la chance más concreta. Argentina recibía a España, que llegaba sin Rafa Nadal, lesionado, con Nalbandian, Juan Martín Del Potro, Agustín Calleri y José Acasuso. Capitaneado por Mancini, el equipo albiceleste era favorito por escándalo frente a la mermada España de David Ferrer, en inferioridad física, Feliciano López, Fernando Verdasco y Marcel Granollers.

   Pero la historia de veleidades y desencuentros volvió a caérsele encima al tenis argentino.

   Del Potro llegó tarde porque jugó el Masters y ese fue el punto de la discordia que, dicen, maquilló desavenencias mucho más profundas y vinculadas con lo económico.

   Sólo Argentina podía darse el lujo de desperdiciar semejante oportunidad. Y se le dio nomás.

   Nalbandian arrasó con Ferrer, pero Del Potro, exhausto y débil, cayó increíblemente ante López el viernes.

   Nalbandian y Calleri perdieron el dobles el sábado con los zurdos López y Verdasco y Chucho Acasuso cayó el domingo con Verdasco en 5 sets después de estar 2 parciales a 1 arriba.

   Allí mismo quedó la sensación de que Argentina jamás podría ganar la Ensaladera de Plata. Y hasta ahora no pudo.

   En 2011 llegó la cuarta chance, pero el resultado se sabía antes de empezar. El rival era otra vez España, pero ahora con Rafa Nadal en el máximo de sus posibilidades.

   Nalbandian y Eduardo Schwank ganaron el único punto argentino paradójicamente ante López y Verdasco, los verdugos de 2008. El quinto punto ni siquiera se jugó. El viernes Ferrer le había ganado a Del Potro y Nadal había destrozado a su amigo Pico Mónaco. El domingo Rafa venció a la Torre de Tandil y asunto terminado.

   Mañana Argentina empezará a disputar su quinta final, en este caso frente a Croacia y en Zagreb. Nunca perdió con Croacia, se impuso 3-2 en Buenos Aires en 2002, 3-2 en Zagreb en 2006 y 4-1 en Buenos Aires en 2012. Sólo números que no reflejan la complejidad de la competencia. Croacia es favorita no sólo porque cuenta con Marin Cilic, número 6 del mundo, sino porque como equipo hoy tiene a mano más y mejores recursos que el equipo capitaneado por Daniel Orsanic.

   Sin embargo, la Copa Davis suele tener campeones inesperados. Argentina necesita, para empezar, los dos puntos de Del Potro y después pelear, como los tenistas argentinos saben hacerlo, por el punto de la gloria.

   Todo es relativo. el equipo albiceleste llegó a Glasgow a disputar las semifinales frente a Gran Bretaña con muchas menos chances que ahora. Y aquí está, intentando que la quinta final sea la definitiva. Ningún país tenístico merece tanto ganarla como Argentina así como ninguno hizo tanto para perderla.

   En medio de una historia plagada de egoísmos, desencuentros, veleidades, mezquindades y miserias, el tenis argentino va por su primera Copa Davis con un equipo muy inferior a algunos de otros tiempos, pero claramente identificado con un líder que está, inclusive, muy por encima del capitán del equipo. Que los roles estén tan claros parece aportar a la sanidad del grupo se esté o no de acuerdo con esa construcción.

   Hoy se realizará el sorteo (ver aparte) y empezará a jugarse una final muy estratégica en la que el segundo singlista de ambos equipos ocupará un lugar preponderante.

   Y allí adquirirán protagonismo Federico Delbonis, Guido Pella y Leonardo Mayer. Para Croacia la apuesta en ese lugar será el gigante Ivo Karlovic o Borna Coric. Ivan Dodig jugará el dobles.

   Croacia tiene a Cilic y a una pareja de dobles (Cilic-Dodig) muy difícil de superar, pero la presión también juega mucho. Y los croatas no son los más fuertes en ese rubro, más bien todo lo contrario.

   Se supone que Cilic jugará los tres días y ese es un punto a favor de Argentina, porque justamente su última presentación será el domingo frente a Del Potro en el partido que puede extender la serie hasta el quinto punto o definir la final ahí mismo.

   Cuentan los protagonistas argentinos que la superficie es bastante más lenta de lo que se suponía y Pella reconoció que se puede jugar sin sobresaltos de fondo.

   Justamente el bahiense es un muy buen devolvedor y las características de la cancha parecerían hacerle un guiño a su juego, mucho más apto que el de Delbonis para canchas rápidas. Pero Federico tiene un plus a favor: es muy difícil que no esté a la altura de las circunstancias.

   Mayer parece estar más reservado a un hipotético quinto punto que para el primer día, pero habrá que esperar. La estrategia fue tan importante como el rendimiento de Del Potro para eliminar a Gran Bretaña en semifinales.

   Es por eso que el guión de esta historia ni siquiera empezó a escribirse aunque ya tenga título: "Obsesión 5".

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