El Mundo
Miércoles 11 de Enero de 2017

Obama se despidió con un discurso para la Historia en Chicago

Haciendo gala de sus grandes dotes de orador, el presidente saliente defendió los valores de la democracia estadounidense.

"Dejo un país mejor, sí se puede y sí lo hicimos". Barack Obama se despidió con un histórico discurso en su ciudad, Chicago, con una gran carga de emoción y de valores frente a un público devoto del mandatario demócrata, que termina su segundo mandato en días, el próximo 20 de enero, cuando entregará el cargo a Donald Trump. Al que casi no nombró, pero sí le envió mensajes por medio de advertencias y una frontal defensa de los valores de la democracia estadounidense, en especial la diversidad y el compromiso social. "Sí, podemos. Y sí, pudimos", repitió al final, recordando y dando por logrado aquel poderoso eslogan de la campaña de 2008 que lo llevó a la Casa Blanca. Obama eligió a Chicago para despedirse, ciudad donde hizo sus primeras armas en tareas sociales y luego su meteórica carrera política, que hizo de él el primer presidente negro de Estados Unidos. Anoche cerró ese ciclo, sin dudas histórico.

   "Puedo decir que nadie ya me hace caso, por favor siéntense", bromeó al inicio. Es que la multitud no cesaba de ovacionarlo y no se sentaba pese a sus pedidos insistentes. Entonces sí comenzó su emotivo discurso. Obama, un reconocido gran orador, hizo gala nuevamente de esas dotes, casi con soltura pero siempre con una veta emotiva muy fuerte. Las lágrimas y las ovaciones no faltaron abajo del escenario. "En estas calles fui testigo de la fuerza de la gente y de su dignidad ante las adversidades" cuando la crisis de las acerías de Chicago, hace 30 años, dijo. "El corazón del experimento estadounidense parte de que somos todos creados iguales, con derechos inalienables. Es la insistencia de que estos derechos, que aunque sean evidente nunca han sido autoejecutados. Nosotros, a través de la democracia podemos hacer una mejor sociedad. ¡Qué idea tan radical! A través de nuestros sueños y de nuestro sudor", puntualizó el presidente. Esta es una constante en Obama: remarcar la igualdad de oportunidades y a la vez la ética del esfuerzo duro de quienes piden esa mejor oportunidad. "Durante 240 años nuestro país dio trabajo y libertad, lo que trajo inmigrantes y empujó a las mujeres a buscar el derecho al voto y a los trabajadores a empoderarse", enumeró. "Esta es la excepcionalidad de nuestra nación". Pero "nuestro progreso ha sido desigual. El trabajo de la democracia siempre ha sido duro, contencioso: por cada dos pasos hacia adelante vamos uno hacia atrás". Obama reivindicó el progresismo estaodunidense en toda su dimensión. "EEUU se ha definido por un movimiento hacia adelante, por un credo fundamental que es de todos y no solo de algunos". Acá aprovechó para recordar los logros, a veces olvidados de sus 8 años de gestión. "Si hace 8 años les decía que EEUU podía salir de una gran recesión, retomar la industria automotriz y crear la mayor cantidad de empleos de nuestra historia; si podíamos abrir un nuevo camino con Cuba y asegurar la salud para 20 millones de nuestros ciudadnanos, tal vez ustedes me hubieran dicho que eran metas demasiado altas, pero lo hicimos". Y entregó esos logros a sus seguidores: "Ustedes fueron el cambio. Fue por ustedes que con cada una de estas medidas hoy EEUU es un lugar mejor y más fuerte de cuando comenzamos hace 8 años". Recordó que en 10 días va a transferir el mando a Donald Trump y evocó la transición responsable y colaborativa que tuvo de parte de George W. Bush. No hubo más citas de Trump. "Nuestra apertura y diversidad significa que el futuro debería ser nuestro. Pero ese potencial se hará si nuestra democracia funciona, si refleja la decencia de nuestra gente. En esto me quiero concentrar esta noche: el estado de nuestra democracia. Hay que comprender que la democracia no requiere de la uniformidad. La democracia sí requiere un sentido básico de solidaridad, de que estamos en esto juntos y nos levantamos o caemos como una sola persona". Pasando varias veces del plano general y de gran respiro al más cercano, aprovechó para recordar que "hoy la buena noticia es que la economía está creciendo de nuevo, las jubilaciones aumentan y la pobreza se está reduciendo. Los más ricos están pagando más impuestos. Y el índice de personas sin cobertura médica nunca ha sido más bajo. Y he dicho que si alguien puede hacer un mejor plan de saludo, yo lo voy a apoyar y lo digo muy seriamente". Fue una defensa explícita de su programa Obamacare, que Trump promete anular apenas llegue a la Casa Blanca. "Pero pese a todo el progreso que hemos logrado, no es suficiente. Nuestra economía no funciona bien cuando algunos pocos prosperan a expensas de los que no pueden llegar a la clase media", remachó Obama en una constante en su pensamiento: la distribución más justa de la riqueza. Pasó luego al espinoso tema racial y dijo que en los últimos 20 o 30 años se ha avanzado mucho "pero si cada problema económico se pone como una lucha entre un blanco y una minoría", los trabajadores "se quedarán luchando por migas mientras los ricos quedarán" con la mayor parte de la riqueza. Y de allí fue a la inmigración: "Si no queremos invertir en los hijos de los inmigrantes, dañaremos el futuro de nuestros propios hijos. Tenemos que defender las leyes contra la discriminación. Lo piden nuestros ideales y nuestra Constitución. Las minorías no están pidiendo un trato especial, sino un trato igual (ovación). Al cierre dijo: "Me voy más optimista esta noche de cuando comenzamos porque sé que nuestro trabajo ha inspirado a tantos ahí afuera, a los jóvenes. Sí, podemos. Sí, lo hicimos. Que Dios los bendiga". Con esta cita de su slogan de 2008 (sí, podemos, yes we can) Obama se despidió en medio de una ovación cargada de emoción.

Con Trump se reunirá a "tomar un café" antes del traspaso

Barack Obama, y su sucesor en la Casa Blanca, Donald Trump, se reunirán brevemente para "tomar un café" poco antes de la ceremonia de investidura del próximo viernes 20, informaron fuentes oficiales. "(Los Obama) han sido muy amables enviando una invitación para tomar un café o un té por la mañana", confirmó a la prensa el presidente del Comité de la Investidura Presidencial, Tom Barrack. "Irán a la Casa Blanca, estarán ahí media hora aproximadamente, y luego irán juntos (a la ceremonia de investidura)", explicó Barrack. Trump no contará con la presencia de personajes famosos durante el evento, lo que achacó a querer evitar que la proclamación adquiera "características circenses". "Lo vamos a rodear de la suave sensualidad del lugar. Es lo que quería el presidente electo", apuntó el portavoz, quien señaló que Trump seguirá las tradiciones de otras investiduras. Los eventos oficiales del acto de proclamación empezarán el jueves 19 de enero con una visita de Trump al Cementerio Nacional de Arlington, seguido de un concierto de bienvenida. El 20, Trump y su vice Mike Pence jurarán sus respectivos cargos en el Capitolio. Ambos participarán después en el tradicional desfile por la céntrica avenida de Pensilvania, desde el Capitolio hasta la Casa Blanca.

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