El Mundo
Viernes 17 de Junio de 2016

Obama en Orlando: es hora de limitar las armas

Luego de reunirse con familiares de las 49 víctimas, el presidente hizo un nuevo llamado a cambiar el demencial régimen de venta libre

El presidente Barack Obama se reunió con supervivientes y familiares de la masacre en el club gay Pulse de Orlando. "El debate sobre las armas tiene que cambiar", reclamó Obama. Acompañado por su vice Joe Biden, depositó flores en un improvisado memorial que armó la comunidad de Orlando en homenaje a las 49 víctimas de Omar Mateen, un estadounidense de origen afgano que se proclamó miliciano del Estado Islámico minutos antes de desencadenar la masacre el pasado domingo.

Obama llegó al estadio Amway Center, en cuya fachada había una pantalla gigante con mensajes de condolencias a las víctimas del atentado, que dejó 50 muertos —incluido el autor de la masacre— y 53 heridos, y que fue reivindicado por el Estado Islámico (EI). Obama atendió individualmente durante dos horas a los familiares de cada una de las víctimas, acompañado por Joe Biden. Luego se trasladó hasta el "memorial", a tres cuadras del lugar, frente a un gran shopping, donde descendió con un ramo de flores y lo depositó en el improvisado altar popular, antes de hablar ante la prensa. Antes del encuentro en el estadio, Obama y Biden "tuvieron la oportunidad de reunirse con agentes de las fuerzas de seguridad locales para agradecerles sus acciones en respuesta al ataque en la discoteca Pulse", explicó la Casa Blanca.

Obama llegó a Orlando unos minutos después que Biden, quien lo recibió en la pista de aterrizaje junto al gobernador de Florida, el republicano Rick Scott; el senador demócrata Bill Nelson; el alcalde de Orlando, Buddy Dyer; y la alcalde de Orange County, Teresa Jacobs. El mandatario saludó a cada uno de ellos y abrazó a Dyer, quien le mostró una remera negra con una bandera del arco iris en forma de corazón y el lema Orlando United (Orlando Unido).

El senador republicano Marco Rubio y la congresista demócrata Corrine Brown, ambos de Florida, viajaron con Obama y bajaron junto a él las escaleras del Air Force One. Antes de irse, Obama se reunió con médicos y enfermeras que estuvieron entre los primeros en atender a las víctimas.

A cambiar. Luego de depositar las flores, Obama dijo que el debate sobre las armas "tiene que cambiar", e instó al Congreso a "hacer lo correcto" y aprobar medidas para evitar que los asesinos desequilibrados y terroristas puedan comprar legalmente "armas extraordinariamente pelig rosas", como el fusil AR-15 usado por el asesino de Orlando. "Una vez más he abrazado a familias de luto y me han preguntado por qué esto sigue ocurriendo. Y nos pidieron hacer más para acabar con las masacres. No les importan los aspectos políticos, y a mí tampoco. Este debate (sobre las armas) tiene que cambiar", aseguró el mandatario. "Nuestra política ha conspirado para hacer que sea lo más fácil posible para un terrorista o una persona desquiciada comprar armas extraordinariamente poderosas, y que puedan hacerlo legalmente", remarcó Obama. El presidente opinó que el debate sobre las armas no puede quedarse en los "viejos puntos muertos políticos", cuando en las últimas grandes masacres "los instrumentos de muerte eran tan similares: una poderosa arma de asalto. La noción de que la respuesta a esta tragedia sería asegurarnos de que más gente en una disco esté armada de forma similar al asesino (como argumentan los del lobby de las armas) es algo que desafía el sentido común. Los que defienden la fácil accesibilidad de armas de asalto deberían reunirse con estas familias y explicarles por qué eso tiene sentido", agregó. isiblemente emocionado, el presidente aseguró que no se pueden prevenir todos los ataques de "lobos solitarios" como Omar Mateen, el estadounidense de 29 años autor de la masacre del sábado pasado en esta ciudad del estado de Florida, pero sí "limitar su capacidad de destrucción", regulando la venta de armas. Obama siguió desgranando su argumento: "Los dos últimos ataques terroristas en nuestro territorio _Orlando y San Bernardino, California_ fueron locales. No estuvieron planeados por grupos internacionales ni por complejas células", más allá de la filiación declarada por ambos terroristas al Estado Islámico. "No podemos evitar todas las tragedias, no podemos borrar el odio y el mal de cada corazón en el mundo, pero podemos frenar algunas. Podemos salvar algunas vidas", agregó. En 2013 Obama intentó hacer aprobar en el Congreso mínimos controles en la venta de armas, pero fracasó. Todo indica que ahora ocurriría lo mismo.

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